Atty Chapter 206
Historia paralela 47
Félix miró a Claude con una expresión que parecía incapaz de entender que estaba sucediendo.
Claude, que parecía estar pensando en algo por sí mismo, de repente murmuró palabras desconocidas en un tono frío, por lo que era extraño desde el punto de vista de Félix.
Pero Claude no le dio a Félix ninguna explicación. Y ahora, sentía como sentimientos desagradables surgían desde su interior.
Se preguntaba si ese sería el caso, pero solo pensar en ello le hacía sentir incómodo.
Si esto hubiera sucedido hace un año, incluso si su intuición fuera real, solo se habría reído y hubiera dicho: '¿Has visto algo tan gracioso?'
Pero ahora, ni siquiera podía entender por qué se sentía tan mal.
- Mañana, lleva a Athanasia al Palacio Garnet.
Claude le ordenó a Félix con un rostro frío. Félix ni siquiera conocía los pensamientos de Claude, pero aun así, rápidamente abrió la boca y obedeció.
- Está bien, Su Majestad. ¿Debería ser la misma hora que de costumbre?
- Si.
Félix estaba emocionado de pensar que Claude finalmente estaba tratando de salir de la oficina, y pasar un rato tranquilo con su hija. Y ante las palabras de Félix que siguieron, Claude se detuvo.
- Ha pasado un tiempo desde que disfrutaste de un refrigerio con la princesa Athanasia. Seguro que la princesa también estará muy feliz. En estos días, Su Majestad no lo ha estado buscando, por lo que ha estado muy triste.
- ¿Athanasia estaba triste?
- Por supuesto.
La mano de Claude volvió a golpear el apoyabrazos. Sus ojos, mirando fijamente el rostro de Félix, estaban ligeramente entrecerrados.
- No ha visto a Su Majestad desde hace un tiempo, así que ¿no es natural que la princesa se sienta sola? Incluso hace dos días, se pregunto por qué no había recibido noticias de Su Majestad desde hace días.
Félix todavía hablaba con un rostro brillante.
- Obviamente quería ver a su padre. Pero sabiendo que Su Majestad estaba ocupado, no se atrevió a venir al Palacio Garnet primero... La princesa Athanasia es una persona muy considerada a pesar de que todavía es joven.
Durante mucho tiempo, Félix continuó hablando sobre el corazón bondadoso de Athanasia, y la consideración desbordante que tenia por Claude.
- ¿Athanasia hizo eso?
Una sospecha superficial surgió en el rostro de Claude.
- Sí, la princesa se alegrará mucho si le informamos de la noticia mañana por la mañana temprano.
Félix dijo con una sonrisa brillante, como si deseara que ya fuera mañana. Claude miró a Félix por un momento y luego le hizo una seña.
- Déjame a solas.
- Si, Su Majestad.
Sin embargo, el rostro de Claude estaba claramente menos frío que antes. Por supuesto, él mismo no se dio cuenta.
* * *
Cada vez que lo pensaba, se sentía ridículo al cambiar de opinión con solo unas pocas palabras.
Aunque había la sensación de que la distancia entre Athanasia y Claude se redujo ligeramente en comparación con hace un año, todavía había un muro que no se podía cruzar entre él y la niña.
Entonces, no podía haber nada que lo dejara marcado por la presencia de la niña. Porque para Claude, la niña no tenía un gran lugar en su mente.
- ¡Padre!
Claude pensó en ello y miró fijamente a Athanasia, que corría hacia él.
Esta vez, la niña fue llevada en brazos de Félix, pero en el momento en que vio a Claude, aterrizó en el suelo y empezó a correr.
Daba la sensación de que había pasado bastante tiempo, pero en realidad solo había pasado una semana. La niña volvió a correr hacia él, agitando su larga melena dorada.
- ¡Papá, Athy está aquí!
La cara sonriente era la misma que vio hace una semana. Aunque la última expresión que quedó en su memoria, fue cuando estaba llorando después de recibir la noticia de que ya no podía conseguir bocadillos en el Palacio Garnet.
- Ha pasado un tiempo desde que vi tu cara.
Athanasia se acercó frente a Claude y sonrió ampliamente. Claude le habló a Athanasia.
- ¿Ha pasado una semana desde que te vi por última vez? Ahora que lo pienso, fue desde el día en que Lilian York vino a hablar a cerca de los bocadillos.
En el momento en que dijo eso, la niña retrocedió.
Pero fue por solo un momento, pronto la niña miró a Claude con ojos inocentes.
- ¡Ehehe, papá te extrañé! ¡Como la tierra y el cielo! ¡Quería verte!
La niña levantó sus cortos brazos y trazó un círculo en el aire. Parece que estaba trabajando duro, levantando los talones para de alguna manera balancear los brazos un poco más.
De pie detrás de Claude, Félix tenía una sonrisa feliz en su rostro, como si él fuera el padre de la niña.
- Félix.
- Si, Su Majestad.
- Retrocede cien pasos.
- ...
A Claude no le gustó nada su expresión, así que echó a Félix de una patada. Félix dio un paso atrás con una mirada confusa, preguntándose que había hecho mal.
Poco después, por alguna razón la niña miró a Claude y a Félix alternativamente con ojos confusos. Claude la miró fijamente.
- ¿Qué sucede?
Ante la pregunta de Claude, la niña inmediatamente abrió la boca con asombro.
- ¡Athy lo hará bien por su cuenta!
¿Qué demonios?
Claude entrecerró las cejas, cuestionándose las repentinas palabras. Entonces, la niña de repente tomó la decisión de hacer algo y rápidamente movió su cuerpo.
- Bien.
La niña se acercó a la silla frente a Claude. Y comenzó a luchar para sentarse sin ayuda de nadie.
Ahora que recuerda, fue Félix quien siempre ponía a la niña en la silla cada vez que tomaban un refrigerio. Pero hoy, envió a Félix lejos, por lo que no había nadie para ayudarla.
Cuando miro a su alrededor, pudo ver a Félix de pie a cien pasos de distancia, revoloteando y mirando a este lado. Parecía querer correr de inmediato y ayudar a la niña.
Cuando giro Claude giro su cabeza de nuevo, y pudo ver que la niña seguía tratando de subir a la silla. Su rostro estaba sonrojado y estaba tratando trepar de alguna manera, pero no importa cuánto lo intentara, parecía inútil hacerlo sola.
La niña, al sentir la mirada de Claude, trató de trepar a la silla con más desesperación.
Claude la miró en silencio y finalmente se levantó de su asiento.
- ¿Es posible luchar con esas piernas cortas?
En ese momento, tal vez su imaginación, pero sintió una mirada irrespetuosa. Sin embargo, al momento siguiente, la niña cuyos ojos se encontraron, solo lo miro con una mirada inocente.
Claude sintió sospechas por un momento, pero finalmente alzó a la niña.
Cuando sostuvo a la niña, como normalmente lo hacia Félix, un olor esponjoso se mezcló con el olor a hierba, provocándole cosquillas en la punta de la nariz.
Claude tomó a Athanasia y la sentó en una silla. Cuando sus miradas se encontraron, la niña volvió a reír tiernamente.
- ¡Ehehe, gracias papá!
En ese momento, se sintió algo sutil.
Claude volvió a pisar el césped, volvió a su asiento y se sentó. Poco después, ordenó a los funcionarios que lo miraban.
- Trae lo que has preparado.
- Si, Su Majestad.
Después de un tiempo, se presentaron ante sus ojos todo tipo de postres dulces. Los ojos de la niña que lo vio estaban muy abiertos.
- Come.
Claude miró a Athanasia, con un postre humeante delante de él. La niña miraba a Claude con una cara que no parecía comprender.
- ¡Disfrutaré esta comida!
Pero pronto el pensamiento de que tal vez no le guste se descarto, la niña levantó el tenedor con ojos centelleantes. ¿Por qué? Claude, quien declaró que no le daría bocadillos por un tiempo, había cambiado de opinión.
Claude miró a la niña que comenzó a comer un pastel cubierto con frambuesas.
- Se ve delicioso.
- ¡Es delicioso!
Sí, es delicioso. Fue elaborado por el chef del Palacio Imperial con mucho mimo. Además, escuché de Félix que a la niña se le prohibió comer alimentos que contengan azúcar durante la semana pasada. También fue por orden de Lillian York.
Pero ahora que lo pensaba, Claude no tenia razón que seguir a esa mujer. En primer lugar, no tenía por qué seguir la política educativa de Lillian York.
Claude apoyó la barbilla sobre su mano, y miró el rostro feliz de la niña con ojos entrecerrados y abrió la boca.
- Viéndote comer tan bien, me pregunto si el único propósito de venir aquí es para comer bocadillos.
Como si hablara consigo mismo, un susurro cruzó la mesa.
En ese momento, la niña que masticaba el bizcocho con sus mejillas llenas, se detuvo.
Los ojos abiertos de la niña y los ojos entrecerrados de Claude se encontraron en el aire. Los ojos de Athanasia temblaron por un instante, pero inmediatamente dijo con una expresión como si no supiera de que estaba hablando.
- ¡Es más delicioso comer con papá!
- No voy a comer ese pastel contigo.
Ante la tosca respuesta de Claude, la niña tosió una vez. Los cortesanos que estaban a su lado se acercaron rápidamente y le tendió a la niña una taza de leche.
Athanasia lo recibió y lo bebió, Claude aun la miraba, así que se rió alegremente como una tonta.
- Jeje, ¡papá también quería comer pastel con Athy!
- Odio los dulces.
- Papá, di ah~
Ante las acciones siguientes de Athanasia, Claude enarcó suavemente una ceja.
Fue porque el tenedor que sostenía la niña sobresalía frente a él. Había un trozo de tarta de frambuesa incrustado en el.
Dije que odiaba los dulces, pero ¿qué es esto?
- ¡Es algo que a Athy realmente le gusta mucho! Solo se lo daré a papá. ¡Porque papá es lo que más me gusta de todo el mundo!
De alguna manera, palabras acentuadas fluyeron hacia los oídos de Claude.
- Creo que la princesa quiere darle de comer a Su Majestad el pastel que más le gusta.
En ese momento, Félix se acercó y le susurró al oído a Claude.
- Los niños de la edad de la princesa, originalmente tienden a querer compartir lo que les gusta con las personas que más les agrada...
- Félix. De vuelta a donde estabas antes.
- Sí...
Después de que Félix volviera a ponerse triste y se alejara, Claude miró a la niña frente a él con ojos extraños.
Athanasia seguía sonriendo con los brazos extendidos hacia él. La mesa de té redonda no era tan grande, por lo que si levantaba el cuerpo hasta la mitad e inclinaba la parte superior del cuerpo hacia adelante, podría comer lo que la niña le compartía.
Pero, ¿por qué tiene que hacer algo tan extraño?
Mientras miraba a su alrededor, los cortesanos del palacio que estaban junto a ellos, miraban a Claude y a la niña con ojos mezclados con una sutil tensión y anticipación. Por supuesto, en el momento en que la mirada de Claude los tocó, inmediatamente agacharon la cabeza.
Claude entrecerró las cejas aun más que antes y miró hacia adelante de nuevo. Tenía una sensación extraña que ni siquiera podía explicarse a sí mismo.
Pero no era un mal sentimiento, fue extrañamente como si algo le hiciera cosquillas....
Tuok.
En ese momento, el trozo de tarta que había estado colgando del tenedor, cayo al suelo. La crema batida blanca se desmoronó sobre la mesa, y la fresa roja pegada encima estaba particularmente vivida en ambos ojos.
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