Capítulo 133 En medio de la angustia por la desaparición del príncipe, Joel, con el corazón acelerado, se aferró a Aaron Scott, sabiendo que este no le brindaría ayuda alguna. Abandonando cualquier vestigio de orgullo, suplicó: [—Aaron, el príncipe heredero ha desaparecido. He ido a la guardia real, pero nadie me hace caso. Por favor, por favor, ayúdame. Con la nieve que está cayendo, si algo le sucede al príncipe... ] Su súplica, sin embargo, fue recibida con burla: [—Dios mío, Joel. ¿Qué espectáculo más indecente es este? Mostrándote ebrio frente a todos. Aunque, claro está, la decencia no es algo que puedas comprender...] Aaron Scott, sin duda, no estaba ebrio esa noche. Debía recordar el ruego desesperado de Joel, ¿pero por qué ignoró la súplica y permitió que su padre alimentara una acusación tan infundada? Joel siempre tuvo dificultades para comprender a Aaron, pero su elección en ese momento era incomprensible. Aaron, por un instante, pareció vacilar, pero luego...