Negocio matrimonial Chapter 8
Capítulo 8
Sueño de bronce
Al día siguiente, Zakari llegó.
Como era de esperar, Bianca lo saludó con calma, pero luego de ver a la gente siguiéndolo, le fue difícil manejar su disgusto.
Robert, Gaspar y Sauveur, los tres comandantes de Zakari iban a su lado.
Bianca parpadeó abruptamente ante la aparición de tan inesperadas personas. Era razonable tener una escolta, así que pensó en que le darían a un caballero ordinario, pero no esperó que fuera un comandante.
Fue un resultado inesperado.
Parecía que Bianca no era la única que tomaba a mal esta situación. No había expresión en los rostros de los comandantes. Todos estaban tensos, menos Zakari como era de costumbre.
Me miró y señaló a los tres comandantes que estaban detrás de él.
─Todos ellos son excelentes. Por favor, elige.
─… Seguramente lo son, pero no creo que ellos merezcan perder el tiempo como mi escolta.
─Tu escolta, no es cuestión de tiempo.
Bianca se alteraba cada vez más. De alguna manera, Zakari parecía no tener ninguna intención de retirarse. Después de un pequeño suspiro, Bianca vio a los tres comandantes de pie detrás de Zakari. Todos buscaban que Bianca no los eligiera.
Parecía que los habían sacado a la fuerza de algún lugar. Era obvio por sus caras.
'Parece que ni siquiera intentó persuadirlos.'
Bianca sonrió amargamente ante la desesperada hostilidad.
La suposición de Bianca era cierta.
Por la noche, Zakari había convocado urgentemente a los comandantes. En respuesta a la llamada tan repentina, los comandantes dejaron su trabajo y se apresuraron a ir a la oficina de Zakari.
Pensaron que quizás Aragón había vuelto a acechar, por lo que tendrían que preparar un ejército y salir. Sin embargo, al conocer la razón fue mucho más terrible y vergonzoso que la noticia de la campaña.
¡La maldita Condesa de Arno! Tendrían que ser la escolta de Bianca. Sauveur se reveló, preguntando por qué, ya que no tenía sentido, pero la fría mirada de Zakari hizo que cerrara la boca inmediatamente.
Gaspar, como siempre, parecía un trozo de piedra, y Robert, que se encontraba en la escena cuando Bianca estaba castigando a Ante, se quedó callado al notar que este inesperado juego de payasos, estaba relacionado con lo que había sucedido anteriormente.
Los dos últimos simplemente estaban callados, por lo que Sauveur estaba a punto de volverse loco.
'¿Todos están de acuerdo con esta situación?'
La mirada a sus colegas lo decía.
'¿Pero qué puedo hacer?'
Sauveur se quejó al ver el aviso de Zakari.
─¿Por qué? De todos modos, la dama solo deambula por el castillo.
─Simplemente deambulaba por el castillo, pero ¿qué fue lo que sucedió antes?
La voz de Zakari estaba quieta, pero estaba claro que estaba ofendido. A sus palabras, los comandantes inclinaron la cabeza como si no supieran el idioma y gritaron en su interior.
Robert, el único que conocía la situación, negó especialmente con la cabeza. Después de todo, era cierto que esto estaba relacionado con lo que pasó. El sudor frío se formó en el pulcro rostro de Robert.
Los reposabrazos de la silla donde se sentaba Zakari estaban tallados como la cabeza de un lobo, que simbolizaba a la familia Arno y el respaldo estaba acolchado con terciopelo azul. Era una silla cómoda y colorida.
Sin embargo, la imagen de la persona sentada parecía muy incómoda. Zakari golpeó el reposabrazos con su dedo.
─Tomaré medidas enérgicas contra los sirvientes, para que no vuelva a suceder.
Van Sang, que estaba al lado de los tres comandantes, hizo una reverencia.
Gaspar y Sauveur no conocían el motivo de lo que estaba sucediendo, por lo que se miraron de reojo. Solo Robert mantuvo la mirada fija en el suelo.
Suponiendo que Robert sabía la verdad, Sauveur se puso a su lado, pero Robert cerró la boca y no dijo nada.
─Sé que lleva una doncella, pero eso no me alivia.
La voz de Zakari parecía cansada y somnolienta.
'¿Lleva una doncella? ¿La Condesa?'
Los comandantes fruncieron el ceño, mirando hacia arriba para ver si habían escuchado correctamente. Bianca siempre estaba sola, era una mujer a la que no le gustaba mezclarse con nadie.
Pero, eso es lo que les había dicho Zakari.
No mencionó, el por qué Bianca necesitaba una escolta, y agregó que la persona elegida por Bianca, se haría cargo de ser su escolta a partir del día siguiente.
Después de salir de la oficina, suspiraron sin saber qué decir. Fue solo después de salir de la mira de Zakari, que Sauveur y Gaspar supieron lo que estaba pasando a través de Robert. Era demasiado tarde para siquiera afirmar que era algo injusto.
Entonces, al final, así tenía que ser. Los tres hombres, que parecían blancos de tiro, negaron con la cabeza frente a ella, esperando que Bianca no los eligiera.
No era fácil manejar las expresiones faciales en una situación en la que todos estaban incómodos.
Robert trató desesperadamente de ocultar su descontento y preocupación, y Sauveur ni siquiera pudo hacer un esfuerzo, como un cerdo al que llevan al matadero, el rostro de Sauveur reveló el horror de la situación.
Fue Gaspar quien estaba tranquilo y «viendo» la situación. Al principio, Gaspar tardó en expresar emociones como vergüenza, sorpresa o incluso tristeza. Por primera vez en la vida, Sauveur y Robert envidiaban la expresión de piedra de Gaspar.
La sirvienta Yvonne, llegó a Bianca, mientras ellos tragaban saliva y esperaban la elección de Bianca, como si estuvieran sentenciados a muerte.
─Señora, es buena hora para dar un paseo… ¡Oh, lo siento, Señor…!
Yvonne negó con la cabeza de inmediato, aterrorizada por encontrar a Zakari. Era muy raro que Zakari y Bianca estuvieran juntos.
Además, no era la oficina del Señor, se le hizo raro que estuvieran los tres comandantes. ¿Por qué estarían en la habitación de la Condesa?
En muchos sentidos, era una situación inusual. El sonido del pulso llegó hasta los oídos de Yvonne.
Bianca se rió levemente ante la apariencia de Yvonne. Se estaba asfixiando entre los cuatro hombres que la presionaban con ese terrible desafío de a quién elegir, pero cuando apareció Yvonne, se quedó sin aliento. Bianca saludó a Yvonne con voz suave.
─Está bien, Yvonne; Iré de inmediato, así que ¿puedes esperar un minuto?
─… Si.
Yvonne puso los ojos en blanco y miró dentro de la habitación, era una situación que no entendía objetivamente, pero el ambiente en sí no era tan malo. Por supuesto, los dos comandantes parecían ser estrangulados con sus expresiones…
Zakari y Bianca estaban tranquilos. Aún así Yvonne, estaba preocupada porque pensó que se trataba de lo que había sucedido el día anterior.
Todos estaban asombrados por la aparición de Yvonne. ¡Había una doncella que le hablaba de forma cercana a “esa” Bianca! Se dieron cuenta de que Yvonne era «la doncella», a quien Zakari se refirió anteriormente.
Pero, lo que los sorprendió aún más, fue que Bianca, respondió a las palabras de la criada, de forma muy amable y amigable. ¡Incluso con una sonrisa!
La sonrisa de Bianca era muy sutil, pero fue suficiente para hacer que las personas a su alrededor, se sintieran extrañas. Los comandantes sorprendidos no podían creer lo que habían visto, por lo que sus ojos estaban bien abiertos.
Normalmente, fingirían no escuchar lo que dijo la criada. Pero obviamente, estaban sorprendidos de que Bianca dijera que estaba bien. ¿Alguna vez, habían escuchado las palabras «está bien» de su boca? Los tres comandantes negaron con la cabeza. Ni una sola vez.
Estaban avergonzados, porque ella también estaba muy avergonzada. Significaba que Zakari no tenía intención de retroceder, ya que los tres comandantes estaban frente a ella. Debía elegir de alguna manera. Yvonne también estaba esperándola.
Si era un problema que debía resolverse de todos modos, era mejor deshacerse de él rápidamente. Con un pequeño suspiro, Bianca se quitó la ansiedad y se tocó los labios.
En ese momento, hubo una persona que abrió la boca un poco antes que Bianca.
─Yo.
Luna: Qué demonios… cuánta tensión.
La voz baja resonó profundamente; como si golpearan una olla con un martillo. Bianca miró a la persona que abrió la boca. Había un hombre erguido, como una montaña o un muro de piedra, que había estado mostrando una expresión constantemente sombría, desde el momento en que entró en la habitación.
Todavía lucía como si estuviera tallado en piedra. Sin embargo, si lo miraba de cerca, se podía notar que su rostro, que estaba bronceado por el sol, se relajaba un poco. Gaspar, el hombre de piedra, dijo lento, pero claro y firmemente.
─Seré la escolta de la madre de Arno.
─Gaspar, ¿tú?
─Pensé que pasaría sin una broma este año… Aún así, la situación es así. No estés bromeando en un lugar como este.
─…
Robert y Sauveur preguntaron, si estaba bromeando, pues estaban bastante sorprendidos. Parecía que había sido una mentira el mantener su boca cerrada, como si no pudiera hablar hasta ahora, así que las palabras de Sauveur para detenerlo de bromear fueron vacilantes.
No podían creer que Gaspar realmente quisiera hacer una misión de escolta. Definitivamente no era una misión en la que sería bienvenido. Ser la escolta de esa dama, significaba que le comería los ojos, como lo hacían los cuervos, lo ignoraría, como ignoraba a todos, y tendría que lidiar con todas las cosas problemáticas.
Por mucho que pensaran en ello, estaba claro a los ojos de ellos, que tendría problemas cuando viera sus mejillas pintadas por la mano de ella.
A pesar de las preocupaciones de sus colegas, Gaspar negó con la cabeza en silencio. Incluso; aunque dijo que no bromeaba de todos modos, parecía que Robert o Sauveur no tenían intención de salir. Pero Gaspar tenía una razón para ser el escolta de Bianca…
Gaspar levantó la cabeza y miró a Zakari. Zakari también se enfrentó a Gaspar. En silencio, los ojos de los dos hombres chocaron en el aire. Los ojos de Zakari estaban demasiado fijos en él, para ver a un subordinado leal, que decía querer ser la escolta de su esposa.
Los ojos negros de Zakari, estaban mirando lo que Gaspar estaba pensando al querer ser la escolta de la dama.
Gaspar no pudo apartar la mirada, aunque obviamente sintió la intención de Zakari. Avergonzado por tener el prestigio de ser un caballero, de el Conde de Cheol Blood, no pudo tener el valor de hablar. Gaspar miró a Bianca.
Al darse cuenta de cómo iban las cosas, Bianca se encogió de hombros. En una atmósfera pesada, solo la voz de Bianca era ligera y refrescante.
─Si es Lord Gaspar, me gustaría.
─… ¿Estás realmente bien?
Zakari frunció el ceño. Fue Zakari quien insistió en la escolta de Bianca con fuerza, pero Gaspar fue el elegido. ¿Algo parecía fuera de lugar? Sin embargo; desde el punto de vista de Bianca, Gaspar era un oponente codicioso.
El Gaspar que vio Bianca, era siempre un hombre silencioso. De hecho, no sabía cuáles eran las intenciones de él, pero era mucho mejor estar en silencio. El gran cuerpo de Gaspar se veía fácilmente, por lo que era imposible hacer como si no estuviera, pero al menos no podría expresar su presencia con sonidos.
De todos modos, era el oponente menos incómodo de los tres. Fue terrible pensar en tener al descarado Robert, y el grosero de Sauveur a su lado. Incluso si Gaspar no se hubiera ofrecido, Bianca lo habría elegido. Bianca sonrió, expresando su intención de estar satisfecha con la decisión.
─Si, no es ruidoso.
─…
Zakari no parecía estar convencido, solo miraba a Bianca, como si intentara averiguar algo. Si tuviera alguna queja, diría cualquier cosa. No sabía qué respuesta estaba buscando. La boca de Bianca ascendió en un incómodo silencio que era colectivo.
De todos modos, ya había elegido a un escolta. Entonces, ahora podía dejar ese lugar incómodo. Bianca, que no podía soportar el estado de ánimo, se levantó primero.
─Entonces, tengan un buen día.
Bianca se despidió y se fue. Yvonne también le hizo una reverencia a Zakari y siguió a Bianca.
Zakari, miró la delgada espalda de Bianca desapareciendo con su doncella, apretó su barbilla y miró a Gaspar. Después de leer la intención de Zakari, Gaspar ofreció un saludo modesto y siguió a Bianca. Se escuchó el sonido de los zapatos de Gaspar que fue tras Bianca.
Tampoco era de buena educación, que los hombres permanecieran en la habitación de Bianca, por lo que Zakari, Robert y Sauver también abandonaron la habitación de inmediato. Tenían su propio trabajo que hacer.
Se dirigieron a la oficina de Zakari. Van Sang, que estaba esperando con documentos que tenían que ser inspeccionados por Zakari, los saludó.
─Parece que sir Gaspar fue elegido.
─¿Está bien con Gaspar…?
─Como no hay ningún truco, podrá con las costumbres de la dama.
Aún así, ella era la Condesa, famosa por ser dura.
─¿No será demasiado difícil para Gaspar, que no tiene una relación real con las mujeres, lidiar con ella?─ Robert y Sauveur expresaron sus preocupaciones una tras otra.
Zakari, que estaba escuchando a sus subordinados, se giró hacia el escritorio y sonrió.
─Hablas ahora, pero no te ofreciste.
─…
─Gaspar lo hará bien. Porque es un hombre que no defrauda en nada de lo que hace.
Las palabras eran aburridas, pero los ojos de Zakari brillaron intensamente. Sin saber de qué tanto se quejaban Sauver y Robert, o si estaban disgustados con la jugada de Gaspar, ellos cerraron la boca y bajaron la cabeza al suelo.
Van Sang sacó la silla, pero Zakari miró por la ventana sin sentarse en ella. Desde su oficina, se veía un jardín en el cual Bianca caminaba a menudo. Como era de esperar, vio a Bianca, vestida de manera ajustada, saliendo del castillo. Se vio vívidamente que su respiración estaba entrecortada a través de sus labios.
─… ¿Qué diablos estás pensando, Conde? Escoltando al diablo… Por supuesto, puede estar sucediendo algo en su matrimonio, pero no era necesario que se adjuntara a una persona que es el vice capitán. Gaspar también tiene tareas a cargo esta vez…
Robert preguntó con coraje. Zakari respondió, viendo a Bianca desaparecer entre los árboles en el jardín.
─¿No hay planes para el servicio militar este invierno, de todos modos?
─Es duro.
─Tengo que ir a la capital, la próxima primavera.
─Si, Cuando vas a la capital, tienes que estar con todos los comandantes, y de todos modos…
Después, por supuesto, había que ir a la capital con Gaspar, ahí terminaría su función de ser el escolta de Bianca, solo durante ese invierno. No entendía por qué quería usar al vicecomandante como escolta durante ese corto período.
En ese momento, se le pasó algo por la cabeza a Robert.
─Seguramente…
Robert murmuró, incrédulo.
'Disparates. De ninguna manera…'
Sin embargo, mientras trataba de ver la cara casual de Zakari, supo que su pensamiento era correcto. Sauveur movía sus ojos como si aún no se hubiera dado cuenta de la situación, como si no supiera por qué Robert estaba tan ansioso. Robert, que tragó saliva, preguntó con cuidado.
─¿Vas a ir?
─Si voy esta vez, tendré que quedarme en la capital, durante aproximadamente medio año.
─Entonces…
Ante la respuesta aparentemente natural de Zakari, Robert vio el final del pozo. El rostro de Sauveur, que había comprendido la situación tarde, estaba asombrado. ¡Ahora, Zakari estaba diciendo que llevaría a Bianca a la capital! Como si ya lo hubiera planeado, estaba tranquilo.
'No, si tuvo tal idea, ¡debería habernos dicho de inmediato!'
Solo ahora, supo por qué Zakari, había adjuntado a una persona, que era el comandante de la unidad como su escolta. Para moverse libremente en la ciudad real, se requería cierto grado de habilidades, y se eligió a un caballero que fuera lo suficientemente capaz de proteger a Bianca, de la peligrosa capital. Entonces, tendría que aprender sus expresiones y sus actitudes con anticipación.
En definitiva, era que la actual escolta, debía protegerla de la capital, el próximo año.
'¿Gaspar lo sabe? Por supuesto que no lo sabe.'
Robert y Sauveur gimieron.
Incluso era cuestionable, si Bianca quisiera ir a la capital en primer lugar. Esto se debía a que la Condesa que conocían, estaba atrapada en su propia habitación en el castillo de Arno, actuando como si fuera el centro del mundo.
Cuando se resolvió esa pregunta, surgió otra duda.
'No, como de costumbre, ¿por qué estás pensando en llevar a Bianca a la capital, con una escolta tan repentinamente?'
Será engorroso, y seguro que habrá un montón de sonidos desagradables. No estaba seguro de que podría soportar un viaje a la capital. No importa cuánto lo pensara, la decisión de Zakari estaba llena de dudas.
Recientemente todo estaba raro. Exactamente fue después de regresar al castillo de Arno esta última vez.
Si hubiera sido el Zakari habitual, no habría hecho mucho sobre Ante. Confiaba mucho en Van Sang, lo hubiera dejado enteramente en sus manos, sobre todo cuando se trata de los problemas de sus empleados.
Pero esta vez, pidió llamar a un médico, y participó en cosas, como asegurarse de que no hubiera ruido en el castillo…
Estaba claro que la causa era Bianca, pero algo parecía fuera de lugar. A primera vista, parecía como si le hiciera un favor, pero nunca había pasado esto en su matrimonio de nueve años.
Ahora, serían diez años pronto, pero habían sucedido ya muchas cosas entre los dos.
Bianca llegó por primera vez al castillo de Arno y, durante tres años, Zakari solía visitar a Bianca. Sin embargo, el continuo rechazo y el trato frío de Bianca, lo dejaron exhausto, y al final, se convirtió en una relación fría, y no volvió a entrar en la habitación de Bianca.
Los tres comandantes y Van Sang observaron todo el proceso. Cómo la relación de la pareja había estado chirriando y rompiéndose hasta ahora. ¿Y qué trato recibió Zakari de Bianca?
Incluso si Zakari regresaba de la guerra, nunca iba a verlo, y si comía con él, fruncía mucho el ceño como si fuera desagradable.
No importaba si el apetito de la otra persona, sentada frente a ella estuviera disminuyendo o no, ella cortaba la carne sin dejar de fruncir el ceño. Creía en el prestigio de su propia familia y soltaba insultos a su marido.
No sabía si era el Barón Arno en el momento del matrimonio, pero ahora Zakari era Conde, el Héroe de Guerra, la lanza afilada y el escudo del Príncipe II, y el Caballero de Sangre de Hierro. Considerando la ventaja política de Blanchefort, divorciarse de ella no era razonable, pero era posible poner restricciones a su vida.
Blanchefort, podía decir que estaba descuidando a su familia, pero no se revelaría más que eso, considerando su ventaja política. Además, la causa era el comportamiento involuntario de la hija.
Sin embargo Zakari la dejó sola, en lugar de privarla de la discreción económica, incluso ordenó que se aceptara, lo que ella quisiera.
En cualquier caso, todo entre Zakari y Bianca estaba lleno de incógnitas. Estaba bien pensar, que la personalidad original de Bianca era mala, pero no sabían por qué Zakari, se comportaba así.
Cuando pensó en ir a la capital con Bianca, Robert sintió que iba a regresar lo que comió esta mañana y quedaría regada sobre la alfombra, Robert apenas sonrió y le preguntó las intenciones de Zakari.
─Señor, no entiendo por qué de repente estás haciendo esto…
─Porque no puedo dejarla en el castillo sola para siempre. Si voy a la capital esta vez, ¿no la dejaría sola por otro medio año?
─…
─Más bien, creo que a tu esposa le gustaría no conocerte─ Robert murmuró profundamente.
Después de que Robert cerró la boca, fue el turno de Sauveur. Preguntó tartamudeando.
─Este… ¿Dices que no quieres estar solo?
─Yo no dije eso.
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