Deséame Chapter 17

 Capítulo 17

—¡Dane!

—¿Qué? ¿Ya habían llegado?

—¿Dónde estabas? ¿Por qué llegaste tan tarde?

En cuanto vieron a Dane Striker, los miembros del equipo, reunidos, se abalanzaron sobre él con preguntas. Pero Dane, en lugar de responder, arrojó algo al suelo. Con un golpe sordo, algo pesado cayó, y al ver a alguien tendido allí, todos se quedaron en silencio, olvidando por un momento sus interrogantes. 

Una quietud densa, como si el tiempo se hubiera detenido, se apoderó del ambiente. 

Era Grayson Miller, inconsciente, desplomado en el suelo. 

Su cuerpo robusto, caído sin fuerzas, parecía el de una bestia poderosa derrotada. Brazos gruesos, músculos sólidos, una estatura que superaba con creces la de cualquier hombre común. Ver a aquella criatura colosal en un estado tan vulnerable dejó a todos con la mente en blanco. 

—¿Q-qué… qué es esto?

—¿Miller? ¿Grayson Miller? ¿Qué pasó? ¿Por qué está así?

—Dane, ¿le pegaste? ¡¿Qué diablos ocurrió?!

Ante los gritos desesperados de sus compañeros, Dane solo frunció el ceño y respondió con brevedad: 

—No sé. Se desmayó de repente. Tal vez tiene anemia.

¿Anemia? ¡Qué absurdo! 

Un hombre que superaba los dos metros de altura y los cien kilos de peso, ¿anémico? Nadie podía creer semejante cosa. Pero el hecho era innegable: Grayson yacía allí, inconsciente. Así que, inevitablemente, todos llegaron a la misma conclusión: 

«Este tipo le dio una paliza a Miller y lo dejó noqueado». 

Wilkins, sosteniéndose la cabeza que parecía a punto de estallar, suspiró profundamente y preguntó: 

—¿No te enfrentaste con Miller, verdad?

—¿Quizás?

La respuesta indiferente de Dane hizo que a Wilkins se le marcaran las venas en las sienes. 

—¡Responde con claridad! ¿Miller te vio, sí o no?

—¿Quizás?

La actitud despreocupada de Dane estaba a punto de hacer estallar a Wilkins cuando Ezra intervino: 

—¿Qué pasó? ¡Al menos danos una idea de la situación!

Ante las miradas ansiosas de todos, Dane respondió una vez más con desgana: 

—No fue gran cosa. Estaba en el almacén… teniendo sexo, cuando de repente este tipo abrió la puerta, se quedó mirando y luego se desmayó.

Quienes lo escucharon automáticamente insertaron las palabras —le di una paliza— entre —se quedó mirando— y —se desmayó—. Ah, ahora todo tenía sentido. 

Una vez que reconstruyeron mentalmente la situación, actuaron con rapidez y coordinación. Uno de ellos se acercó a Dane, le enlazó el brazo y le habló con tono serio: 

—Tú no estuviste aquí hoy, ¿entendido?

Otro miró al resto y exclamó: 

—¿Todos lo saben, verdad? ¡Dane no estuvo aquí hoy!

Como si estuvieran sincronizados, todos comenzaron a empujar a Dane hacia la salida. 

—Ya está, tú vete rápido. Hoy no pasó nada. ¿Vale? ¿Lo captas?

—Nosotros nos encargaremos del resto. Date prisa, ¡vete ya!

Abrumado por la avalancha de palabras urgentes, Dane se quedó parado, confundido. ¿Por qué estaban actuando así de repente? ¿Había algún problema? No podía ser que estuvieran preocupados por Grayson Miller, ¿verdad? Después de todo, eran los mismos que habían planeado una bienvenida tan extravagante para él. Todo parecía exagerado. 

Sin entender la desesperación de sus compañeros y sin moverse del sitio, Dane solo logró que Ezra, al borde de la exasperación, le gritara con impaciencia:

—¡Este tipo te está buscando! Así que no te dejes ver y ¡vete rápido!

Sin embargo, sus palabras solo avivaron la curiosidad de Dane. En lugar de irse, se detuvo en seco y preguntó: 

—¿A mí? ¿Por qué?

Al ver el ceño fruncido en ese rostro atractivo, Wilkins intervino: 

—¿Recuerdas cuando noqueaste a Miller? Pues él vino aquí para buscarte a ti.

Dane se quedó paralizado por un instante. Sus ojos, raramente inseguros, titubearon, y Ezra rápidamente añadió: 

—Miller está buscando a quien lo golpeó y lo dejó inconsciente. Nosotros dijimos que no sabemos nada, así que tú haz lo mismo. ¡Tú no estuviste aquí, ¿entendido?! ¡Ahora vete, date prisa!

Empujado repetidamente, Dane no tuvo más remedio que obedecer y abandonar el lugar. Los miembros del equipo que se quedaron rápidamente se pusieron a limpiar el área. Afortunadamente, los demás en el bar estaban demasiado borrachos como para notar el alboroto que acababa de ocurrir. Aunque ellos también habían bebido bastante, la situación los había sobresaltado lo suficiente como para despejarse. 

—Hay que moverlo. Preguntémosle al dueño si hay algún lugar donde pueda acostarse.

—¡Yo voy!

Siguiendo las instrucciones de Wilkins, Ezra corrió a buscar al dueño. Mientras tanto, el resto del equipo se agrupó torpemente alrededor del cuerpo de más de dos metros de altura, dividiéndose las extremidades para cargarlo y sacarlo de allí. 

Hasta ese momento, Grayson no había recuperado la conciencia. A su alrededor, el aroma de feromonas que solía emanar se mezclaba con el de un omega desconocido, pero los compañeros, demasiado ebrios, no lo notaron en absoluto.

* * *

Cuando Grayson abrió los ojos de nuevo, varias miradas preocupadas lo observaban desde el otro lado de su visión borrosa. La luz del techo se difuminaba de manera desordenada, y los ruidos alrededor sonaban lejanos, como si sus oídos estuvieran amortiguados. Sentía su cuerpo pesado, como si estuviera hundido en el suelo. 

¿Qué… diablos está pasando? 

Antes de que pudiera recuperar por completo la conciencia, las voces estallaron al unísono, como si hubieran estado esperando su despertar. 

—Miller, ¿estás bien?

—¿Te duele algo? El médico llegará pronto, solo espera un poco.

—¿Qué pasó? ¿Te sentías mal? ¿Acaso fue un descontrol de tus feromonas…?

Las preguntas llovieron, pero Grayson no pudo responder a ninguna. Él tampoco entendía lo que había ocurrido. 

—Esperen, deberíamos esperar a que llegue el médico…

Los empleados intentaron detenerlo cuando Grayson se incorporó, pero él los ignoró y se puso de pie, sacudiendo el polvo de su ropa. Entre el personal, que no sabía qué hacer, Wilkins asomó su rostro con expresión de preocupación. 

—Miller, ¿qué demonios pasó? Te encontramos desmayado en el pasillo y te trajimos aquí. ¿Tienes idea de lo que sucedió?

Mientras Wilkins hacía la pregunta con exagerada inquietud, los compañeros de equipo se tensaron internamente. ¿Y si había visto a Dane? Rogaban por un poco más de suerte, y Grayson, en lugar de responder, frunció el ceño. 

—No lo recuerdo.

—¿Qué?

Todos lo miraron con una mezcla de preocupación y confusión. Sintiendo las miradas fijas en él, Grayson soltó con irritación: 

—Dije que no lo recuerdo. Nada. No sé qué pasó.

Los presentes se miraron entre sí y cerraron la boca. ¡Gracias a Dios…! Un silencio de alivio se extendió, interrumpido solo por el gruñido de Grayson. 

—Maldita sea.

Nadie dijo nada mientras él se pasaba la mano con brusquedad por el cabello. En medio del incómodo silencio, Grayson mordió su labio con impaciencia, rumiando sus pensamientos. 

* * *

¿Qué diablos pasó? 

Dentro del auto, de camino a casa, Grayson repasó los eventos con frustración. Por más que intentara exprimir su memoria, no lograba recordar nada. Lo último que venía a su mente era la escena en la que salía de la fiesta, buscaba el baño y abría una puerta. Más allá de eso, no había nada. Estaba seguro de que había visto a alguien dentro, pero no podía recordar ni su rostro ni su género. Lo único que le quedaba era el vago aroma de feromonas de un omega. Y, maldita sea, un pecho increíblemente voluptuoso. 

[—Debes haberte tropezado o algo así].

Eso fue lo que le dijeron sus compañeros mientras esperaban a que despertara. Las cámaras de seguridad del pasillo mostraban a Grayson abriendo la puerta y, unos segundos después, desplomarse en el suelo. Las personas que estaban dentro, probablemente una pareja, salieron al pasillo, lo revisaron brevemente y luego se marcharon de la mano. Poco después, solo el hombre regresó, cargó a Grayson y lo sacó del marco de la cámara. Estar solos en un lugar así dejaba poco a la imaginación sobre lo que estaban haciendo. 

Es la misma persona. 

Grayson estaba seguro. Esta vez había sido igual que la última. En el momento en que percibió el aroma de las feromonas del omega, perdió la conciencia. Sin duda, era el mismo de antes. El método también era idéntico. 

El problema era que no recordaba nada del proceso. Sabía que un omega dominante podía causar un shock de feromonas en un alfa dominante, provocando pérdida de memoria o conciencia. Pero caer dos veces en la misma trampa…

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