Deséame Chapter 45

 Capítulo 45

El padre de Santiago murmuró con una voz temblorosa, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando. Grayson, sin inmutarse, continuó hablando: 

—Yo recibí el castigo en lugar de Santiago. Tú abriste la puerta del sótano, así que todo ha terminado, ¿no? Abriste la puerta porque el castigo ya se cumplió, para sacar al niño. Ya está, todo ha acabado, ¡feliz final!

Grayson parecía genuinamente feliz, pero nadie más compartía ese sentimiento. 

—¡Maldito bastardo, deja de decir tonterías y dime dónde está mi hijo! —gritó el padre de Santiago, furioso. 

Afortunadamente, estaba tan concentrado en Grayson que no parecía notar nada más. Aprovechando esa distracción, Dane comenzó a acercarse sigilosamente, paso a paso, hacia el hombre. Este, sin darse cuenta de los movimientos silenciosos de Dane, agitaba su pistola mientras vociferaba: 

—¡Habla! ¿Dónde escondiste a mi hijo? ¡Si no hablas, te vuelo la cabeza! 

La situación era crítica. Un solo error y podría dispararse el arma, poniendo fin a todo en un instante. 

«Está bien», se dijo Dane. Había entrenado miles de veces para esto y lo había vivido en más de una ocasión. Un civil no era muy diferente de un niño en estas circunstancias. Solo debía tener cuidado con esa pistola, solo con esa maldita pistola... 

En ese momento, Grayson y Dane cruzaron miradas. Rápidamente, Dane se llevó el dedo índice a los labios. 

«Cállate».

Era un gesto universal, pero, por desgracia, no funcionó. 

—Espera, ahora no es el momento —dijo Grayson de repente. Casi al mismo tiempo, el rostro de Dane se distorsionó de frustración y el padre de Santiago giró su cuerpo, apretando el gatillo. 

* * *

—¡Maldito bastardo!

Dane gritó con furia y lanzó un puñetazo. El golpe, descargado con toda su fuerza, hizo que Grayson tambaleara violentamente. De no haber sido por el árbol que lo sostuvo por detrás, habría caído al suelo de manera patética. 

Mientras se limpiaba la sangre que brotaba de su labio partido con el dorso de la mano, Dane continuó gritándole sin piedad: 

—¿Qué diablos estabas haciendo ahí? ¿Por qué te quedaste allí después de sacar al niño? 

Pero eso no era todo. Dane había estado a punto de morir, todo por culpa de ese maldito idiota. ¿Por qué tuvo que actuar como si nada en el peor momento posible? Hasta un niño de tres años habría tenido más sentido común. Si el padre de Santiago no hubiera girado bruscamente, haciendo que el cañón del arma se desviara, estarían ahora mismo eligiendo un ataúd de su tamaño. 

—¡Loco de mierda, si no me das una explicación que pueda entender, hoy morirás! ¿Me escuchaste? ¿Eh? 

La ira de Dane hervía hasta el límite, y sus gritos eran descontrolados. No iba a dejar pasar esto sin una explicación convincente. Aunque, incluso si la hubiera, probablemente lo dejaría medio muerto de todos modos. 

Frente a los rugidos de Dane, como si fuera una bestia enfurecida, Grayson finalmente abrió la boca: 

—Solo estaba ayudando a Santiago, ¿por qué te enojas?

Frunció el ceño y miró a Dane con una expresión casi inocente. Por un momento, el puño que Dane estaba a punto de lanzarle se detuvo en el aire. 

«...¿Qué? …Este tipo». 

Dane parpadeó, desconcertado. No solo era absurdo lo que acababa de escuchar, sino que el problema era que Grayson parecía completamente serio. No era una broma fuera de lugar ni una excusa ridícula. Grayson Miller lo decía en serio. Realmente creía que había estado ayudando al niño. Incluso parecía ofendido. 

Dane soltó un suspiro de exasperación. 

—¿En serio me estás diciendo eso? Tienes que estar loco.

Dane apretó los dientes y soltó una maldición, pero lo único que recibió a cambio fue la misma expresión confundida de Grayson. Esta vez, fue Grayson quien inclinó la cabeza con curiosidad, mientras Dane, con los dientes aún apretados, le espetó: 

—¿Por qué estabas ahí en primer lugar? ¿No escuchaste por qué el niño estaba en el sótano? ¿O me vas a decir que pensaste que estaba jugando a las escondidas?

La idea de que Grayson hubiera sido encerrado allí por circunstancias inevitables era una completa tontería. Era obvio que se había quedado por voluntad propia, y si ese era el caso, solo había una explicación posible: 

«¿Qué diablos estaba haciendo ahí con un niño maltratado?»

Ante la pregunta sarcástica, Grayson parpadeó y negó con la cabeza. 

—Claro que no. Santiago me dijo que estaba siendo castigado por haber hecho algo mal.

—¿Y lo dejaste ahí? Incluso te metiste tú también.

Dane dejó escapar un gemido entre dientes. Sus ojos azules se oscurecieron de ira, y Grayson lo miró con curiosidad, como si no entendiera por qué estaba tan enfadado. Dane ya no necesitaba escuchar más. Era hora de actuar, pensó, mientras apretaba el puño.

—Si estaba siendo castigado, no podía salir. Por eso me quedé con él, ¿entiendes?

El puño que estaba a punto de lanzar se detuvo en el aire. Dane se quedó inmóvil, mirando fijamente a Grayson antes de hablar: 

—...¿Qué?

Grayson respondió con naturalidad, como si fuera lo más obvio del mundo: 

—Me quedé con él para que no se aburriera solo. ¿Qué hay de malo en eso? ¿Cuál es el problema?

Parecía genuinamente confundido. Dane bajó lentamente el puño y, con una expresión de incredulidad, dijo: 

—Si desde el principio solo hubieras sacado al niño, todo habría terminado. ¿Por qué tenías que meterte tú también?

Dane lo miró fijamente, esperando otra excusa ridícula. Grayson, una vez más, sonrió como si no tuviera otra opción y respondió: 

—Si salía sin permiso, lo habrían castigado más. No era el momento adecuado.

—...¿Qué?

Esta vez, Dane reaccionó de la misma manera. 

Grayson, sin inmutarse, añadió una explicación adicional: 

—Me refiero al tiempo. Cuando te castigan, te dan un tiempo específico. Es mejor cumplirlo tranquilamente que salir antes y arriesgarte a un castigo peor. Si aguantas hasta el final, el castigo termina y todo se acaba.

Al terminar de hablar, Grayson lo miró con una sonrisa radiante. Era la misma sonrisa de siempre, pero Dane lo observó con una expresión de confusión, como si acabara de recibir un golpe inesperado. 

«No puede ser», se dijo Dane a sí mismo. «Debo estar imaginando cosas absurdas. Algo así no podría haber pasado en realidad, este tipo es un Miller. Nunca, jamás...»

—¿Ashley Miller te maltrataba?

La pregunta salió de la boca de Dane antes de que pudiera contenerla. Él mismo se sorprendió al escuchar sus propias palabras. 

«¿Qué acabo de decir? ¿Cómo se me ocurrió semejante tontería?»

Mientras Dane, avergonzado, cerraba la boca, Grayson lo miró con la misma sonrisa, parpadeando sin mover un músculo. 

—¿Maltratar? ¿A mí? ¿Crees que me maltrataron?

Lo miró, genuinamente desconcertado. Dane lo observó en silencio durante un momento, con una expresión seria que nunca antes había mostrado. No había rastro de incomodidad o evasión en el rostro de Grayson. Realmente lo creía así. Para él, solo había sido un castigo, no un maltrato. 

«Con esa cara tan inocente...»

En medio del silencio, Dane abrió lentamente el puño que había apretado con fuerza. Las palabras aún no llegaban. Con el rostro tan tenso como su mente, lo miró. Fue solo después de unos segundos más de silencio que finalmente habló: 

—Entonces, en ese momento... ¿hubieras querido que alguien estuviera ahí contigo?

Comentarios

  1. Santa cachucha... Es aquí donde inicia el romance???? 🤯 ¡vaya!... Pero que gran momento🙃😅

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones

Entradas populares de este blog

El cazador primera parte

El cazador 2a parte

Cazador tranquilo Chapter 1