Deséame Chapter 55
Capítulo 55
Por otro lado, tan pronto como el auto de Naomi desapareció, Grayson salió de la cafetería. Caminó sin prisa hacia el lugar donde George, el hombre que había venido a agradecer, esperaba a Dane.
—Ah, ya llegó… ¿eh?
George, que se había vuelto emocionado al escuchar pasos, se sorprendió al ver un rostro inesperado y encogió los hombros, alarmado. Grayson lo miró desde arriba y sonrió.
—Hola, George. ¿Cómo has estado?
—Eh… sí…
George respondió confundido, pero sin ocultar su desconfianza, mirando a Grayson de reojo. Parecía preguntarse quién era ese hombre para llamarlo por su nombre y actuar como si lo conociera. Por supuesto, Grayson no dejó pasar la oportunidad. Inmediatamente levantó los brazos con dramatismo y gritó el nombre del hombre.
—Vamos, George. ¿Me has olvidado? Fui yo quien entró en esa casa en llamas para salvar a Charles la última vez.
—¿Eh? ¿Sí?
Al apoyar las manos en los hombros de George, este abrió los ojos en sorpresa y tartamudeó. Grayson observó sus pupilas temblorosas mientras intentaba recordar, y frunció el ceño. Luego, rápidamente, recitó con tono teatral:
—¿No recuerdas el fuego rojo que ardía furioso? ¿Cómo lloraste y sufriste pidiendo que salvara a tu perro? No pude soportarlo y entré en la casa. ¡El calor era insoportable! El humo me ahogaba, no podía ver nada, pero seguí avanzando para encontrar a tu perro. ¡Charles! ¡Charles! Ah, cuántas veces estuve al borde de la muerte. Después de todo ese sufrimiento y esfuerzo por encontrar a tu perro, tú simplemente desapareciste. ¡Y ahora ni siquiera me recuerdas! ¿Cómo puedes ser tan desagradecido? ¡Qué frío eres!
Grayson exclamó con desesperación, como un actor en el escenario, y luego suspiró profundamente, bajando la cabeza. George, que había estado escuchando atónito, solo sudaba profusamente, sin saber qué hacer ante el repentino silencio.
—E-esto… eh… esto…
Con los hombros aún agarrados por Grayson, George no podía moverse ni articular palabra.
«¿Qué hago?»
Desesperado, miraba a su alrededor con nerviosismo, cuando de repente Grayson levantó la cabeza bruscamente. George tragó saliva con un sonido ahogado, y Grayson, mirándolo fijamente, le preguntó de improviso:
—¿Qué tal?
—¿Q-qué tal qué?
Grayson se inclinó hacia él, como si fuera a contarle un secreto, y susurró en voz baja:
—Deberías invitarme a almorzar, ¿no crees?
—¿Qué? ¿Por qué yo?
La reacción fue inmediata. George se sobresaltó, pero justo en ese momento se escucharon pasos. Era Dane, que se acercaba después de cambiarse de ropa. Ambos giraron la cabeza hacia él al mismo tiempo. Cuando sus miradas se encontraron, el rostro de George se relajó al instante, y Grayson lo vio claramente.
—¿Qué están haciendo?
Dane frunció el ceño al preguntar, y Grayson, sin perder tiempo, rodeó el cuello de George con su brazo y lo atrajo hacia sí.
—George dice que también me invitará a almorzar. ¡Qué tipo tan generoso!
—¿Qué?
Dane miró a George como si buscara confirmación. George intentó explicar la verdad, pero cuanto más lo intentaba, más fuerte se apretaba el brazo alrededor de su cuello, imposibilitando que se escapara. Finalmente, Grayson habló, ignorando los gemidos ahogados de George:
—George es un hombre que sabe agradecer. Vino hasta aquí para invitarnos. ¿Qué tal si nos vamos todos juntos en el auto? ¿Eh, George? Tú manejarás, ¿verdad?
—Ah, coff, coff…
Al soltarle el brazo con disimulo, George tosió con fuerza, liberando de golpe el aire que había estado conteniendo.
—Vaya —murmuró Grayson mientras se inclinaba y le daba unas palmaditas en la espalda.
—¿Estás bien? Vaya, ¿tienes algún problema respiratorio? Respira hondo, así.
Habló en voz alta, como si quisiera que todos lo escucharan, pero luego se inclinó hacia el oído de George y susurró:
—Estás enamorado de ese tipo, ¿verdad?
George se sobresaltó tanto que olvidó incluso seguir tosiendo. Con los ojos abiertos de par en par, miró fijamente a Grayson, quien esbozó una sonrisa ligera antes de continuar:
—Es raro que un Beta sienta atracción por alguien de su mismo sexo. Curioso. Me pregunto qué pensará él de ti. ¿Por qué no aprovechas esta oportunidad para preguntarle? Yo te ayudo…
—¡Basta, basta ya!
George, pálido como un fantasma, gritó en un susurro ahogado. Miró rápidamente hacia atrás, confirmando que Dane aún estaba allí, y luego se volvió de nuevo hacia Grayson con urgencia.
—¡V-vale! Te invito. ¡Te invito a almorzar! Así que, por favor, deja ese tema…
Suplicó con un rostro completamente desprovisto de color. Por supuesto, Grayson no tenía intención de divulgar su secreto. Solo quería lograr su objetivo.
—Andar contando los asuntos privados de los demás por ahí es de mala educación.
Imitando una voz llena de consideración, Grayson sonrió con picardía y luego se enderezó, dando una palmada en el hombro a George. Dejando a George mirándolo con temor, sin entender del todo lo que acababa de pasar, Grayson se dirigió a Dane:
—Parece que ya está mejor. ¿Nos vamos?
Dane, que había estado observando la escena con los brazos cruzados, miró a Grayson con sospecha antes de dirigirse a George:
—Oye, tú.
—¿Eh? S-sí…
George, sobresaltado, tartamudeó al responder. Dane lo miró fijamente y preguntó:
—¿De verdad estás bien? Sé honesto, no quiero tener que hacerte primeros auxilios en medio del almuerzo. No es necesario que salgamos si no estás bien.
Su tono brusco hacía difícil distinguir si estaba preocupado o simplemente molesto. George vaciló, asintió con la cabeza y murmuró: —Estoy bien—. Dane lo observó con recelo por un momento, pero no prolongó la situación.
Dane se dirigió hacia el auto sin más, y George lo siguió apresuradamente.
—Eh, oye, espera. —Tartamudeando, George lo llamó. Miró hacia atrás furtivamente y luego susurró en voz baja—: Oye, ¿estás seguro de que está bien? Quiero decir, él también viene con nosotros…
Ante las palabras vacilantes de George, Dane respondió con indiferencia:
—Si tú estás pagando, entonces tú decides quién viene. Y si quieres invitar a alguien, eso también es cosa tuya. ¿Por qué debería meterme?
—S-sí…
Era cierto. George, sin poder decir más, bajó la cabeza. Dane lo miró de reojo y preguntó con tono seco:
—Si hay algo que quieras decir, dilo claramente. ¿No quieres que ese tipo venga con nosotros?
—De ninguna manera es eso.
De repente, Grayson apareció detrás de George, agarrándolo del hombro con un sonido seco y aplicando una presión sutil. George, incapaz de gritar, se encogió mientras Grayson, con fingida dulzura, hablaba desde atrás:
—A George le caigo muy bien, ¿verdad? Quiere ir conmigo.
Luego, con una sonrisa cargada de significado, añadió en voz baja:
—Compartimos secretos, después de todo. ¿No es así?
George se sobresaltó visiblemente, vaciló y finalmente murmuró un —Sí—. Dane observó la escena en silencio, pero pronto giró la cabeza con indiferencia. Al fin y al cabo, le había dado otra oportunidad. Si no supo defender su postura, era problema suyo.
Finalmente, George, aún tembloroso, se sentó en el asiento del conductor, Dane ocupó el asiento del copiloto y Grayson se acomodó en la parte trasera. Así, partieron en el auto de George hacia un restaurante no muy lejano.
6
¡Crash!
Con un estruendo, el plato se estrelló contra el suelo, haciéndose añicos. En un instante, todas las miradas se concentraron en George, quien palideció y no supo qué hacer.
—Lo siento, lo siento mucho…
Mientras un empleado se apresuraba a recoger los restos, George no dejaba de disculparse, aunque no estaba claro con quién. Grayson, observándolo, silbó brevemente. George le lanzó una mirada torcida, pero Grayson solo sonrió y levantó el pulgar, como diciendo: —Tranquilo, George. ¡Tú puedes!
George había estado tenso todo el tiempo, mirando de reojo, temblando, dejando caer los cubiertos, llamando mal a los meseros y recibiendo miradas de reproche. Y ahora, finalmente, había roto un plato con comida.
Mientras tanto, no dejaba de vigilar la reacción de Grayson. Quizás fue por estar pendiente de él que siguió cometiendo errores. Por su parte, Grayson, cada vez que George metía la pata, silbaba, exclamaba sorpresa o incluso aplaudía brevemente.
No podía haber un almuerzo más emocionante. Con cada error consecutivo de George, Grayson se maravillaba y esperaba con ansias el siguiente.
«¿Qué desastre causará esta vez?» pensaba, con el corazón latiendo de emoción.
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones