Deséame Chapter 63
Capítulo 63
[—¿Por qué queremos secuestrar a Grayson?]
Antes de ejecutar el plan, Dane hizo una pregunta que dejó a Joshua un tanto incómodo. Tras un suspiro, respondió:
—Chase ha sufrido mucho por culpa de ese tipo.
[—¿Cómo?]
Tras un breve silencio, Joshua respondió a la pregunta de Dane. Al escuchar una por una las historias de lo que Chase había sufrido a manos de Grayson en su infancia, Dane también se quedó sin palabras. Además, el último incidente fue especialmente impactante.
[—¿Llegó a mentirle de esa manera?]
Ante la pregunta de Dane, Joshua asintió y continuó:
—Por eso Chase quedó traumatizado y hasta ahora odia a los perros. Es comprensible que guarde rencor hacia Grayson.
Dane, que había permanecido en silencio, volvió a preguntar:
[—Entonces, ¿secuestrar a Grayson y darle una buena golpiza lo hará sentir mejor?]
—No planeo golpearlo sin más. —Joshua continuó—: Primero quiero que Chase hable todo lo que necesite sobre por qué estuvo tan enojado y herido. Claro, tendremos que taparle la boca a Grayson, o de lo contrario Chase volverá a enloquecer.
«Tendrá su merecido».
Dane también estuvo de acuerdo con eso. Luego, Joshua siguió hablando:
—Si con eso no se siente mejor, quizás podríamos darle unos golpes, pero espero que no lleguemos a ese punto. Solo deseo ayudar a Chase a sanar las heridas del pasado. —Y añadió—: Si tú quieres golpearlo, no te detendré.
Con una voz teñida de risa, Dane decidió no decir nada más y colgó el teléfono.
Ahora entendía que esto era algo necesario para ellos. La violencia verbal a veces deja heridas más profundas en el alma que la violencia física. Si esto servía como una forma de sanación, no sería malo para Chase, y Grayson, en cierta medida, pagaría por sus actos. Era simplemente causa y efecto.
Y desde la perspectiva de Dane…
[—¿Tú, eres un Omega?]
De repente, aquellas palabras de Grayson resurgieron en su mente, haciendo que Dane frunciera el ceño. De cualquier forma, con solo quitar a Grayson Miller de su vista, no tendría nada más que desear.
Después de todo, si esto tenía éxito, sería tan impactante como darle una paliza.
Al llegar a ese pensamiento, volvió a la realidad. Un sol radiante iluminaba todo a su alrededor. Este tipo de clima no era el mejor para llevar a cabo sus planes. Pero esperar que el clima en California no fuera bueno era tan inútil como esperar que un gato no tirara un vaso de cristal de la mesa, así que Dane ya lo había descartado desde hacía tiempo.
Los preparativos eran perfectos. El lugar era mucho más favorable que un terreno lleno de arena. Además, él mismo lo había elegido personalmente. El método era simple: solo necesitaba dar indicaciones equivocadas.
El día anterior, Dane había cambiado sigilosamente la tarjeta de invitación de cumpleaños que Ezra había hecho. En la portada había un dibujo hecho por un niño, y al abrirla, se veía un mensaje torcido y sencillo escrito por el pequeño. Decía: «Estás invitado a mi fiesta de cumpleaños». En la parte posterior, estaba impresa la dirección que Ezra había proporcionado.
Dane había recibido esta invitación mucho antes que los demás. El método fue sencillo:
[—¿Necesitas ayuda para hacer las invitaciones?]
[—¿En serio? ¿Si puedes?]
Dane propuso su idea, y Ezra la aceptó con alegría. Aunque este último, igual que anteriores días, siguió quejándose de cómo por quedarse jugando con sus hijos siempre le faltaba tiempo para planificar todo. Dane, sin mucho interés, le siguió la conversación. Fue allí donde Dane creó una invitación con una dirección diferente y la colocó en el casillero de Grayson. Con un método tan simple pudo ejecutar su plan sin dificultad. Nadie sospecharía que solo la invitación que Grayson recibió tenía una dirección distinta. Al sugerirle a Ezra que repartiera las tarjetas justo el día antes del cumpleaños, eliminó cualquier posibilidad de que alguien lo notara. Todos, al recibir la tarjeta justo antes de salir del trabajo, estaban demasiado ocupados elogiando el diseño como para hablar de otra cosa. Y ahora Dane está escondido en una remota zona boscosa, esperando a Grayson Miller.
El lugar que había elegido de antemano era perfecto para sus planes. El camino de tierra, sin pavimentar, era lo suficientemente estrecho como para que apenas pasara un coche. Al final de este camino no había nada.
Después de dos días de observación notó que ningún coche pasó por allí. La elección había sido excelente. Ahora solo quedaba capturar a Grayson.
Las malezas y arbustos que crecían exuberantes a ambos lados eran ideales para esconderse. Mientras esperaba el coche de Grayson, preparó una trampa de púas. Todo terminaría en uno o dos segundos. Grayson no tendría forma de escapar.
Y entonces...
Beep, beep.
El transmisor que había colocado previamente en el coche de Grayson envió una señal. Lo había puesto por un caso Grayson decidía usar otro vehículo, pero, afortunadamente, no hubo contratiempos. Aunque hubiera tomado otro coche, el resultado habría sido el mismo ya que él era el único que usaría este camino.
Dane se ocultó entre la hierba alta y esperó a que el coche se acercara. A lo lejos, un elegante coche europeo aceleraba hacia él. Era Grayson, sin tener idea de lo que le esperaba.
Tres, dos, uno.
En ese preciso momento, Dane lanzó la trampa de púas al suelo.
* * *
«♪♪ Besaré tus mejillas, besaré tu cuello, oh, besaré tus pechos voluptuosos…»
—Pechos, pechos, pechos, pechos…
Cantando al unísono con el coro de fondo, Grayson avanzaba por el camino de tierra. Todavía tenía tiempo de sobra antes de la hora señalada para el inicio de la fiesta. Quizás llegaría antes que nadie. Con tranquilidad, incluso revisó el reloj del coche mientras conducía.
En el asiento trasero llevaba un regalo para la niña. En realidad, Ezra le había insistido repetidamente que no gastara más de 50 dólares, pero, lamentablemente, Grayson no tenía idea de qué cosas costaban menos de esa cantidad. Ni siquiera sabía dónde comprarlas.
Por eso, fue a una tienda de lujo y, por su cuenta, compró un collar de diamantes para la niña. Incluso falsificó un recibo que decía —49 dólares— y lo metió en la bolsa.
«Con eso bastará», pensó, satisfecho.
Ir a trabajar, recibir una invitación a la fiesta de cumpleaños de la hija de un compañero, comprar un regalo para la niña, todo, absolutamente todas estas cosas eran completamente nuevas para él. Por eso Grayson no encontraba desagradable este proceso.
Además, al considerarlo solo otro paso necesario para alcanzar su objetivo, incluso lo estaba disfrutando. Ezra había invitado a todos los del departamento de bomberos. Por supuesto, todos incluido Dane Striker.
[—Aprovecha esta oportunidad para aclarar las cosas con Dane y llevarse bien].
Ezra le dio unas palmadas en el brazo para animarlo. Oh, por supuesto. Grayson sonrió y murmuró:
[—Eso es exactamente lo que quiero, Ezra].
De repente, recordó el aroma a feromonas que emanaba de Dane Striker. Surgió en él un deseo intenso de volver a percibir ese aroma que casi había desaparecido de su memoria.
Justo en ese momento vio algo, una sombra oscura apareció velozmente frente al coche. Y entonces, los neumáticos reventaron con un estruendo ensordecedor.
* * *
¡Bang, baang, bang!
El coche, que iba a toda velocidad, perdió el control al reventarse los neumáticos y se salió de la carretera girando en espiral. Se vio cómo el vehículo rodaba por la pendiente, emitiendo sonidos ásperos y metálicos.
Esto también estaba previsto.
Dane salió inmediatamente de su escondite. Se quedó un momento en su lugar, observando el coche volcado, pero no hubo ninguna reacción. Si Grayson salía caminando consciente, tenía planeado ejecutar el siguiente paso de su operación. Pero eso no sucedió. Después de esperar cinco minutos más, Dane descendió por la pendiente.
* * *
El estruendoso sonido de un helicóptero golpeó sus oídos.
No pensó que volvería a escuchar ese ruido.
Dane, con los brazos cruzados, estaba sentado mientras soltaba un suspiro. El helicóptero que Joshua había preparado resultó ser, absurdamente, uno militar. Al llegar al lugar donde el helicóptero esperaba y ver su enorme tamaño, Dane recordó algo.
«¿Cómo podría un civil tener algo así…?»
Rápidamente corrigió su pensamiento. No era un civil, era un Miller. Un hombre cuya familia nunca había salido de la lista de los más ricos de Estados Unidos y que ahora tenía el poder supremo de la presidencia al alcance de la mano… o mejor dicho, el hijo de ese hombre.
«Claro, no habría nada que no pudiera tener».
Con ese pensamiento, Dane subió al helicóptero. Dentro solo estaban el piloto, Dane y Grayson. Los hombres que habían ayudado con el transporte no se unieron a ellos.
—Nuestra misión termina aquí.
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