Deséame Chapter 68

 Capítulo 68

* * *

«Maldito lunático». 

Dane estaba sentado con los brazos cruzados, las piernas abiertas, y una de ellas temblaba frenética. Frente a él, Grayson Miller estaba sentado con las piernas juntas de manera recta, mirándolo fijamente con los ojos brillantes.

Después de todo el alboroto, Dane tuvo que golpear la pared varias veces para calmarse. Y apenas unos diez minutos atrás había logrado tranquilizarse un poco, con la mano hinchada y llena de heridas. 

—Ahaa...

Dane cerró los ojos, soltó un profundo suspiro y luego los abrió lentamente. Estaba seguro de que ese control remoto era falso. Si las cosas salían mal, él mismo estaría en peligro, y Grayson no era el tipo de persona que arriesgaría su vida con una estupidez así. 

Si aguantaba unos días, Grayson se cansaría y se rendiría. 

Incluso si no lo hacía, con el tiempo aparecería una oportunidad. Hasta entonces, haría lo que fuera necesario para encontrar una manera de escapar. Pero por ahora, no tenía más opción que ganar tiempo. 

Sin embargo, había algo que necesitaba saber antes. 

—¿Qué es lo que realmente quieres al hacer todo esto? ¿Hiciste toda esta locura solo para saber mi tipo de casta?

—No.

Contra todo pronóstico, Grayson negó la suposición de Dane. Cuando este frunció el ceño, como preguntándole entonces qué era, Grayson sonrió con diversión y respondió:

—Quiero acostarme contigo.

—Ah.

Dane, incrédulo, inclinó la cabeza hacia atrás. Miró por un momento la lámpara de techo lujosa y luego bajó la vista hacia Grayson. Lentamente, se levantó del sofá. 

—Pon tu culo, te lo meteré. Si mientras lo hago vomito en tu espalda, no te quejes.

—No.

Grayson negó de inmediato mientras Dane se desabrochaba el cinturón. Cuando Dane detuvo sus manos, Grayson añadió con una sonrisa radiante: 

—Hay algo que necesito ver. Si tú me lo haces, no podré verlo.

«¿Qué tonterías está diciendo ahora?» 

—¿Ver qué?

Cuando preguntó con el rostro todavía fruncido, de repente Grayson entrecerró los ojos. Era otra reacción inesperada. Al ver que Dane fruncía aún más el entrecejo, la comisura de los labios de Grayson se curvó en una sonrisa sutil.

—No lo sabes, ¿verdad?

—¿Saber qué?

Dane lo presionó de nuevo, pero Grayson solo seguía sonriendo con esa expresión desconcertante. Aunque le daban ganas de darle un puñetazo en la cara, se contuvo. Ahora mismo necesitaba conservar su energía. Nunca sabía cuándo llegaría la oportunidad... 

Mientras pensaba eso, algo hizo clic en la cabeza de Dane. Miró a Grayson con desconfianza y habló despacio.

—¿No me digas que también tienes comida preparada?

Grayson siguió sonriendo y parpadeó. Ante otra reacción inquietante, Dane apretó los dientes con furia. 

—Responde, maldito hijo de puta.

Ante el sonido amenazante de dientes rechinando, Grayson se rascó una mejilla y soltó una risita. 

—Estaba pensando cómo responder.

—No me hagas perder la paciencia.

Dane levantó el puño. Bajo la presión no verbal de que con eso aplastaría su cabeza, Grayson respondió de inmediato. 

—Sí, hay mucha.

* * *

El almacén, diseñado para conectarse automáticamente cuando la mansión desciende al subsuelo, estaba justo al lado de la sala. Lo que el día anterior parecía una puerta trasera ahora era un espacio que conducía al almacén. Cuando Grayson abrió la puerta frente a sus ojos, Dane quedó boquiabierto ante la enorme cantidad de alimentos que se extendían ante él. Ni siquiera el almacén de un ejército promedio tendría tanto. Desde alimentos instantáneos simples hasta todo tipo de latas, el almacén estaba lleno de provisiones, y también había un enorme refrigerador. Dentro de él, había todo tipo de embutidos, aves e incluso verduras frescas guardadas en recipientes herméticos.

Y pensar que el día anterior había comido ese maldito pan rancio.

«¡Maldición, maldita sea!»

Dane respiró profundamente, resistiendo el impulso de golpear la pared otra vez. Con esto, incluso si el mundo se acabara, podrían sobrevivir tres años. Grayson mencionó que construyeron ese lugar para encerrar al compañero de su padre, pero básicamente habían construido un búnker.

Definitivamente, los alfas dominantes no están en su sano juicio. 

Dane asintió con la cabeza pensando que Ashley Miller debía de estar loco al igual que Grayson.

—Entra.

—No. ¿Acaso quieres encerrarme?

Grayson, por supuesto, lo rechazó de inmediato. Sin decir una palabra, Dane le dio una patada. Grayson, tambaleándose y soltando un grito, terminó siendo empujado hacia el interior del almacén. Dane se cruzó de brazos, se apoyó en el umbral de la puerta y dijo: —Tienes que preparar la comida, así que trae algo decente.

Grayson se rascó la cabeza y preguntó: 

—Eh... ¿entonces quién va a cocinar soy...?

—Por supuesto que tú. ¿Me encierras y encima esperas que yo cocine? ¿De verdad quieres morir?

Dane gruñó, y Grayson, con cara de derrota, se dio la vuelta y comenzó a mirar a su alrededor. Parecía estar dudando y preocupado, pero finalmente agarró una lata. Dane lo observó en silencio. Después de verlo seguir agarrando latas por un rato, finalmente habló: 

—Oye.

Grayson se detuvo y lo miró. Dane, con los ojos entrecerrados, preguntó con sospecha: 

—¿Qué planeas hacer con eso?

—Eh... mm...

Grayson miró las latas que llevaba en sus brazos. Todas eran solo pechuga de pollo. Al levantar la cabeza de nuevo, sonrió con timidez. 

—¿Proteína?

—Oye.

Dane sintió cómo las venas de sus sienes palpitaban y finalmente se separó del marco de la puerta para entrar con paso firme. Dejando solo uno, volvió a colocar todo en su lugar. Recorrió rápidamente la alacena, eligiendo una lata de verduras y otra de condimentos, y las apiló sobre el brazo de Grayson. Finalmente, tras coger una cerveza de la nevera, Dane salió primero y volvió a mirarle.

—Sal, idiota.

Grayson obedeció y salió del almacén, parándose en la sala. Detrás de él, Dane cerró la puerta con fuerza y señaló la cocina con la barbilla. Una vez más, Grayson hizo lo que se le indicó. Dane, apoyado contra el panel, volvió a mover la barbilla y dijo:

—Empieza.

Grayson parpadeó y se señaló a sí mismo con el dedo. Dane alternó su mirada entre las latas que acababa de sacar y Grayson. Este último preguntó, como si no pudiera creerlo:

—¿Hacerlo? ¿Yo? ¿Cocinar? ¿En serio?

El orden de las frases era un desastre. Ya lo había dicho antes, pero era evidente que no lo habían tomado en serio. Ante Grayson, quien claramente mostraba su desconcierto, Dane levantó el puño en silencio. Grayson, con expresión sombría, comenzó a abrir las latas una por una. Dane lo observó mientras abría su lata de cerveza y bebía a grandes tragos. Mientras seguía con la mirada los movimientos de Grayson, algo en un rincón de la cocina llamó su atención. Se separó del panel y caminó con paso firme para recogerlo.

—Oye.

Al escuchar la llamada, Grayson levantó la cabeza. Dane extendió lo que tenía en la mano y dijo:

—Póntelo.

Grayson desvió su mirada del rostro de Dane a su mano. Allí colgaba un delantal lleno de volantes.

—¿Ponérmelo? ¿Esto? ¿Yo?

Esta vez, Grayson volvió a hablar de manera desordenada. Dane, sin decir nada, solo movió la cabeza para asentir. Grayson, quien lo tomó con expresión reticente, inesperadamente se encogió de hombros y de buena gana se lo puso en la cabeza. Al ver que incluso se ataba el lazo detrás de la espalda con esmero, Dane se sintió sorprendido. De repente, Grayson levantó la cabeza y sonrió con picardía.

—Ahora que me lo he puesto, hagámoslo.

—No me jodas.

Cuando Dane soltó una grosería con rostro impasible, Grayson mostró irritación por primera vez.

—No me acuesto dos veces con la misma persona. Solo sería una vez, ¿por qué te niegas?

—Para que quede claro, no es que me niegue a tener sexo, es que me niego a hacerlo contigo.

—Entonces déjame ponerlo una sola vez y sacarlo.

—¿No te dije que odio que repitas las mismas cosas? Recuerda esto, cabeza de nuez. Si vuelves a decirlo, no te voy a dejar en paz.

Dane lanzó una última advertencia y Grayson cerró la boca. Dane volvió a su lugar para beber su cerveza, pero Grayson le habló:

—Al final, terminarás acostándote conmigo.

Cuando Dane se dio la vuelta, Grayson lo miraba con una expresión confiada, sonriendo. Dane también le devolvió la sonrisa.

Y entonces, volteó la lata de cerveza que estaba bebiendo y la derramó sobre la cabeza de Grayson.

* * *

Al igual que el día anterior, Grayson se acostó en la cama listo para dormir. Todo fluía como había previsto. Si seguía así unos días más, Dane finalmente se rendiría. No había nadie en el mundo que pudiera resistir esta situación. Él tenía todas las cartas en la mano, y la victoria era demasiado obvia.

Una mariposa.

Grayson levantó la mano hacia el aire y luego la cerró suavemente.

Solo necesitaba confirmarlo.

Cerró los ojos, anticipando el día que llegaría tarde o temprano. Podía sentir débilmente el aroma de ese momento en la punta de su nariz.

...parecía, pero…

¿Eh?

Grayson se despertó de repente. Algo se sentía extraño. No sabía si era porque aún estaba medio dormido y aturdido, o si había otra razón, pero estaba seguro de que algo andaba mal.

Alguien estaba...

Al darse cuenta de eso, Grayson se encontró mirando a un hombre que, de rodillas sobre su cuerpo, lo observaba desde arriba.

Dane Striker.

—¿Por qué estás aquí…?

«¿Estoy soñando?»

Mientras abría la boca, sintiéndose aturdido, de repente un aroma a feromonas lo envolvió por completo.

…Ciclo de celo.

Al ver el rostro enrojecido de Dane y sus hombros que se elevaban con una respiración agitada, Grayson pudo confirmarlo.

El ciclo de celo había llegado.

Al mismo tiempo, su corazón comenzó a latir como loco.

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