Deséame Chapter 122

 Capítulo 122

15


Un estruendoso trueno retumbó una vez más. Grayson miró a Dane con los ojos muy abiertos. Ni siquiera podía mover los párpados. 

Alternando su mirada temblorosa entre el rostro de Dane, su pecho y su propia mano apoyada sobre él, Grayson vaciló un instante antes de intentar retirar el brazo con torpeza. Pero Dane apretó con fuerza la mano que sostenía, frustrando su intento. Observando al confundido Grayson, Dane habló: 

—¿Qué pasa? Antes cantabas lo mucho que te gustaba mi pecho ¿ahora cambiaste de opinión?

Grayson sacudió la cabeza furiosamente en respuesta a la irritante pregunta.

—¿Qué? ¡No! ¡Para nada! ¡Jamás!

—Entonces ¿qué diablos pasa, hijo de puta?

Dane rechinó los dientes al ver sus negativas desesperadas. 

—¿Qué se supone que estás haciendo? Te estoy dando todo esto, y aun así.

Dane esperó la respuesta de Grayson con una expresión sombría. Si soltaba alguna estupidez, estaba decidido a darse la vuelta e irse, con feromonas y todo. Entonces, de pronto, vio los labios de Grayson moverse levemente. Al aguzar el oído, apenas logró distinguir su vocecilla entre el estruendo de la lluvia. Grayson miraba a Dane con los ojos muy abiertos, repitiendo las mismas palabras.

—Esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño, esto es un sueño...

Dane lo miró sin decir palabra. A través de la mano que lo agarraba del cuello, sentía el temblor de Grayson. Todo su cuerpo vibraba como pequeñas ondas en un lago. 

—...Haah.

Un exasperado suspiro escapó de los labios de Dane. Volvió la cabeza hacia otro lado y se pasó la mano libre por el rostro. Tras un breve momento de reflexión, en lugar de soltarlo e irse, optó por otra decisión. 

¡Pap! 

El sonido de una bofetada resonó con fuerza, haciendo que Grayson diera un brinco. Aturdido por el dolor punzante, Dane lo miró desde arriba y preguntó: 

—¿Qué tal?

Grayson parpadeó un par de veces y murmuró aturdido.

—...Duele.

Entonces frunció el ceño y maldijo.

—Joder, me duele muchísimo...

En sus pálidas mejillas aparecieron al instante marcas rojas de la bofetada. Aunque había sido con la palma abierta, al no contenerse al golpear, probablemente mañana se quejaría del dolor.

Pero eso sería problema del mañana.

—Bien, ¿ahora entiendes que esto es real?

Estaba listo para abofetear la otra mejilla si volvía a decir tonterías. Pero quizás porque vio que Dane esta vez apretaba el puño, o porque el ardor en su mejilla era demasiado real, Grayson vaciló antes de asentir. Aun así murmuró como si no pudiera creerlo:

—¿Por qué... por qué estás aceptando acostarte conmigo...?

—¿No dijiste que no podías hacerlo sin mí?

Dane respondió sin vacilar. El denso aroma a feromonas de Grayson que impregnaba el ambiente le hacía cada vez más difícil mantener la cordura. Hablar tonterías como esa en la cama no era el estilo de Dane. Maldición, en otras circunstancias ya lo habría hecho tres veces. Dane se tragó una maldición y gruñó.

—Ahora, haz todo lo que quieras.

Al decir esto, Dane liberó sus feromonas. Cuando un aroma a feromonas ajeno se mezcló con su propio y empalagoso aroma, Grayson inhaló bruscamente, sorprendido. Al mismo tiempo, el aroma de Dane inundó sus pulmones. Como si un interruptor se hubiera accionado, las funciones de su cerebro se detuvieron. Todas las dudas, sospechas y negaciones desaparecieron, llenándose solo de anhelo, afecto y emoción. Sin vacilar, Grayson rodeó el cuello de Dane con sus brazos y lo arrojó sobre la cama.

—Dane, Dane, Dane...

Repartiendo besos impacientes, Grayson repetía su nombre sin cesar. Entre chuparle la lengua y morderle los labios, no dejaba de pronunciar su nombre, como si necesitara confirmar que la persona en sus brazos era realmente él. Y Dane también lo sabía.

—Sí, sí...

Dane respondió de manera intermitente mientras daba palmaditas en la espalda de Grayson. Su reacción era similar a calmar a un cachorro que hace berrinche, aunque Grayson era demasiado grande para ser llamado cachorro. 

Grayson, que jadeaba y se frotaba los labios, bajó la cabeza y abrió bien la boca. Sus hombros se hincharon y se apretó todo lo que pudo contra el pecho de Dane. Aunque apenas podía contener su respiración agitada y la expulsaba por la nariz, no se rendía, chupando, mordiendo y lamiendo el pezón que tenía lleno en la boca. Dane lo dejó hacer. 

Podía sentir su miembro pesado e hinchado entre sus piernas. Parecía estar a punto de eyacular, pero no intentaba entrar dentro de Dane. En lugar de eso, como si quisiera que él llegara primero, no dejaba de frotar saliva, lamer y morder el pezón con los dientes. 

Mientras destrozaba, lamía y succionaba con fuerza un pecho, con la otra gran mano no dejaba de manosear el otro. Lo agarraba con fuerza, luego lo acariciaba, rodaba y retorcía el pezón, presionándolo profundamente con el pulgar, sin detenerse ni un segundo. 

—Ahh, Venus, mi Venus...

¿Desde cuándo es tuyo? 

Dane frunció el ceño por un momento, pero pronto se dio por vencido. Al fin y al cabo, no estaba en sus cabales, ¿de qué serviría discutir eso? Había asuntos más importantes entre manos. 

—...Mmh.

Sin querer, dejó escapar un gemido. Ya fuera por el celo o simplemente por la lujuria desatada, Grayson trataba los pechos de Dane con una brutalidad despiadada. No solo los agarraba con fuerza, sino que también los mordía sin piedad con los dientes afilados, dejando el pecho rápidamente marcado con moretones y huellas dentales por todas partes. 

La paciencia de Dane se agotó de inmediato. Había sido él quien le había dado permiso para hacer lo que quisiera, pero eso no significaba que pudiera convertir su cuerpo en un trapo. 

—Ya...

Justo cuando estaba a punto de decir «basta», Grayson, como si lo hubiera presentido, apartó sus labios. Pensó que ya había terminado, pero estaba equivocado. Esta vez Grayson cambió sus manos y boca, comenzando a acariciar y chupar cada pecho. Mientras masticaba con avidez un pecho entre sus anchas fauces, con la otra mano masajeaba, apretaba con fuerza y exploraba con dedos curiosos la elasticidad del otro. De seguir así, ambos pechos quedarían hecho un desastre.

Además, para eliminar las feromonas necesitaba eyacular. Ya estaba bastante erecto, ¿hasta cuándo pensaba seguir así este idiota?

—Grayson.

Incapaz de soportarlo más, Dane abrió la boca.

—Para eliminar las feromonas necesitas eyacular, ¿hasta cuándo vas a seguir obsesionado con mis pechos?

—¿Mmm?

Aún con el pecho de Dane entre los dientes, Grayson lo miró desde abajo. Dane frunció el rostro al sentir aquella mirada que lo observaba de reojo. Pronto, como si hubiera entendido el significado, Grayson esbozó una sonrisa.

Mientras tanto, la boca y las manos de Grayson no se detuvieron. Al ver esa boca que seguía masticando y esas manos que no paraban de apretar y soltar sus pechos, Dane dejó escapar un suspiro. 

¿Eran tan deliciosos sus pechos? Que prefiriera tocar el pecho de Dane antes que eyacular.

Estuvo a punto de suspirar, pero no era como si no tuviera otro plan.

—Oye.

Dane llamó de nuevo a Grayson, quien no había perdido ni un segundo de oportunidad para volver a obsesionarse con sus pechos. Al igual que antes, solo hizo rodar los ojos hacia él. Dane le dijo:

—Sube.

Grayson parpadeó, desconcertado. Aun así, no soltaba ni el pecho que agarraba con la mano ni el que tenía entre los dientes. Ante su terquedad, Dane no pudo evitar reírse, admitiendo su derrota.

—Sube, acariciaré tu Virginia con Venus.

En ese instante, a Grayson se le desencajó la mandíbula de sorpresa. Hasta soltó el pecho que tenía en la boca. Al ver su reacción, Dane deslizó las manos bajo sus propios pechos y los juntó en el centro. Mientras Grayson miraba sorprendido los pechos juntos casi sin espacio entre ellos, Dane murmuró:

—¿No quieres metértela aquí?

Grayson no respondió. En cambio, Virginia levantó la cabeza, dejando al descubierto sus gruesas venas. Tan excitado estaba que su miembro palpitaba visiblemente, llegando casi más allá del ombligo.

La respiración de Dane también se volvió entrecortada. Liberó la fuerza de sus manos, creando un espacio entre su pecho fuertemente apretado, y susurró.

—Vamos. Entra, Virginia.

Acto seguido, Grayson embistió entre sus pechos como un toro.

Comentarios

Publicar un comentario

Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones

Entradas populares de este blog

El cazador primera parte

El cazador 2a parte

Cazador tranquilo Chapter 1