Deséame Chapter 128
Capítulo 128
Observando la reacción de Grayson, Dane frunció el ceño nuevamente y preguntó:
—¿O siempre le das un regalo a la persona con la que te acuestas durante los celo?
—Ah… eso…
Grayson titubeó, sin poder responder de inmediato. Era evidente que había tocado un nervio de Dane. La sensación de felicidad de hace un momento desapareció como polvo y fue reemplazada por el miedo.
«¿Y si Dane deja de hablarme otra vez? ¿Y si se enfadaba y me echaba de su vista en ese instante? ¿Qué debo decir ahora?»
—Miller.
—S-sí.
Dane lo llamó de nuevo. Cuando Grayson, nervioso, lo miró, Dane frunció el ceño pero habló con la misma indiferencia de siempre:
—Solo lo pregunto por curiosidad, no estoy enfadado contigo.
Su tono lo hizo parecer real. Pero Grayson notó que Dane seguía frunciendo el entrecejo.
—… Estás frunciendo el ceño.
—Siempre tengo esta expresión. No puedo evitarlo aunque no te guste.
Esta vez, el tono de Dane tampoco varió mucho. De hecho, el rostro de Dane que recordaba Grayson no era muy diferente al de ahora. Cuando trabajaba, fruncía más el ceño, pero eso se debía a la molestia, no a la ira. Al darse cuenta, la tensión en sus hombros se alivió y se sintió mucho más tranquilo. Solo entonces, Grayson respondió: —No le doy nada a cualquiera solo por pasar el celo juntos.
Tras notar que el color volvía al rostro de Grayson, Dane preguntó:
—Entonces, ¿por qué ibas a darme uno a mí?
—Porque me ayudaste.
La respuesta fue sencilla, como si hablara de una simple recompensa. Era obvio que este hombre había vivido así hasta ahora. Pagando uno a uno los favores que recibía.
Así es como debía haber ganado el afecto de los demás.
Pensando eso, Dane dijo:
—No tienes que recompensarme por algo que hice por voluntad.
Ante sus palabras sencillas, Grayson se detuvo y lo miró. Pero no acabó ahí. Dane tomó el plato frente a Grayson y le acarició la cabeza con suavidad. Fue un gesto tan casual pero familiar, como el que usaba con Darling, con una suavidad natural.
Sorprendido, Grayson abrió los ojos de par en par y extendió la mano para trazar el lugar que la mano de Dane acababa de tocar.
—…Dane, yo.
Grayson abrió la boca con expresión aturdida. Pero antes de que pudiera continuar, Dane le abofeteó la otra mejilla.
* * *
Cuando Grayson Miller llegó al trabajo, los empleados se sorprendieron por dos cosas. Sus mejillas estaban rojas, hinchadas y ardientes, y aun así, lucía una sonrisa radiante de buen humor.
—Miller, ¿qué te pasó? Eso…
—Buenos días.
Cuando Ezra le preguntó asombrado, él respondió con un saludo alegre. Eso añadió una razón más para el asombro. ¿Grayson Miller devolviendo un saludo con tanta energía? ¿Qué había sucedido?
Pero eso no fue todo. Poco después, apareció Dane, y su rostro era todo lo contrario. Parecía más decaído de lo habitual, con ojeras bajo los ojos como si estuviera cansado y sus pasos desplomados lo hacían parecer aún más desanimado. Era la primera vez que lo veía tan desalentado.
—Parece que Miller le chupó toda la energía a Dane.
Ante el murmullo a su lado, Ezra negó con un leve —No puede ser… —en voz baja.
—Algo debió pasar durante sus vacaciones. Tomarse un descanso de repente no es algo común.
«¿Le habrá sucedido algo a su familia?»
Ezra estaba preocupado, pero no pudo animarse a preguntar. Solo observaba con cautela, hasta que de pronto notó otro detalle extraño: Dane había llegado al trabajo con su uniforme puesto. Gracias a eso no tuvo que cambiarse de ropa, simplemente sacó su documento de identidad del casillero y lo metió en su bolsillo.
—¿Qué pasó?
Al escuchar la pregunta de Ezra, Dane lo miró. Cuando Ezra recorrió su atuendo con la mirada, Dane respondió con indiferencia:
—Tengo pereza de cambiarme.
Ezra inclinó la cabeza confundido, pero Dane cerró la puerta del casillero de inmediato. Justo cuando se daba la vuelta, alguien entró causando alboroto:
—¡Oigan, todos, vengan a ver! ¡Wilkins trajo hot dogs! ¡Vamos a comer juntos, reúnanse! ¡Rápido!
—¡Oh!
Los compañeros se reunieron con alegría. El único que no se acercó fue Dane. Por alguna razón, frunció el rostro con una expresión de disgusto, lo que dejó a Ezra aún más perplejo.
—¿Qué haces? ¿No vas a comer?
—No, estoy bien.
Dane se negó y miró hacia otro lado. Hoy no era un día cualquiera, demasiadas cosas extrañas estaban pasando. ¿Dane, que nunca decía que no a algo gratis, rechazando un hot dog? ¿Qué diablos ocurría?
Mientras Ezra reflexionaba, alguien le entregó un hot dog. Ezra lo aceptó con un agradecimiento, pero al instante notó a Grayson un poco más alejado y le tendió el suyo.
—Toma, Miller.
Con los ojos desorbitados, Grayson lo aceptó en silencio, pero solo rompió el envoltorio sin llevárselo a la boca. La salchicha intercalada entre el pan le llamaba la atención de un modo extraño hoy. ¿Qué era? Frunció el ceño, perplejo, y de pronto recordó algo que había olvidado.
«...¿Eh?»
Grayson parpadeó rápidamente. Apretó los puños, forzando sus neuronas para rescatar aquel recuerdo empañado. Y sus esfuerzos dieron fruto. De pronto, un espectáculo magnífico se abrió ante sus ojos.
—¡Ve...Ah!
Alguien le tapó la boca por detrás justo cuando estaba a punto de gritar. Mientras todas las miradas se concentraban en ellos, Dane lo amenazó en voz baja:
—Sígueme.
Y entonces Dane sacó a Grayson, todavía tapándole la boca. Los chicos restantes solo podían mirar a Grayson, que estaba luchando y siendo arrastrado con una expresión desconcertada, y a Dane, que se alejaba rápidamente con el rostro pálido y congelado.
* * *
—¡Me acordé, Venus, entre Venus, Virginia, Virginia!
En cuanto le soltó la boca, Grayson gritó a todo pulmón. Aunque Dane había previsto esto al sacarlo, no pudo evitar que le zumbaran los oídos. Dane se cubrió los oídos doloridos con las manos y luego volvió a cubrir la boca de Grayson.
—Cálmate.
Lo miró con ojos amenazantes y murmuró entre dientes:
—Tranquilízate antes de que te meta mi polla en la boca.
Cualquiera se horrorizaría y callaría al oír eso. Pero Dane eligió al oponente equivocado. Al ver la expresión extasiada de Grayson y el torrente de feromonas que expulsaba, un sudor frio recorrió al espalda de Dane. Inmediatamente retiró la mano y, con la otra, se cubrió la frente y suspiró.
—Olvídalo.
—De ninguna manera.
Como era de esperar, Grayson se negó de inmediato. Haber estado a punto de perder ese recuerdo para siempre era algo espantoso, escalofriante.
—No lo olvidaré jamás. Ojalá pudiera escanear mi cerebro y guardar el recuerdo. Así podría hacerle Zoom a Venus, guardar cien copias del momento en que Virginia estaba entre ellas por un caso llegue a perder alguna. Guardaría mil copias de cuando lamías mi polla mientras Virginia estaba entre Venus...
—Basta.
Dane lo interrumpió, sintiendo que la fatiga se apoderaba de él. Grayson no tuvo más remedio que callarse, pero parecía incapaz de contener la emoción que lo desbordaba. Si le decía que se callara, se mantendría en silencio, pero debía calmar su excitación. De lo contrario sus compañeros pensaran que es raro.
En esta situación, Dane solo tenía una carta que jugar, por desgracia.
—Si te portas bien, lo haré de nuevo la próxima vez.
Grayson de repente detuvo todo movimiento. Al verlo incluso contener la respiración, Dane añadió:
—Con la condición de que te estés quieto hasta que mi pecho mejore.
Grayson seguía sin responder. Uno, dos, tres...
Exactamente cinco segundos después, Grayson exhaló el aire contenido y preguntó a gritos:
—¿En serio? ¿De verdad vas a chupármela con Virginia entre Venus? ¿Cuando no esté en celo? ¿Cuándo esté consciente?
Ante la ráfaga de preguntas, Dane solo dijo una palabra:
—Sí.
—Entonces yo-
—No.
Dane lo rechazó de inmediato.
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones