Deséame Chapter 130
Capítulo 130
Dane hizo una pausa mientras se llevaba una lata de cerveza medio vacía a los labios. Parecía que se había tomado muy en serio su última reacción. Pero no podía mentir. Así que, sin decir nada, Dane se limitó a tomar un trago de su cerveza. Al ver su reacción, Grayson bajó la mirada. Lucía deprimido. Dane, que había estado mirándolo a la cara en silencio, abrió la boca.
—¿Estás molesto o triste?
Grayson parpadeó. Dane no lo apresuró, esperando a ver qué respondía. Grayson, que había estado mirando a Dane por un momento, levantó las comisuras de los labios y sonrió.
«Así que no lo sabe».
Dane lo dio por sentado. Era obvio. Ese hombre no sería capaz de distinguir la diferencia. O quizás ni siquiera sentía nada en realidad. Simplemente mostraba expresiones por costumbre, como un reflejo aprendido.
Tras reflexionar un rato, Dane volvió la cabeza. Fuera de la ventana del snack bar donde estaban sentados, se extendía un cielo despejado. Aunque ya habían salido del trabajo gracias al horario de verano, el sol aún brillaba con fuerza.
Dane dejó su lata de cerveza vacía sobre la mesa y se volvió hacia Grayson. Sus ojos se entrecerraron levemente. Dane levantó las comisuras de los labios y preguntó en voz baja.
—¿Alguna vez te han golpeado en la polla?
Grayson se quedó petrificado con las comisuras de la boca levantadas y parpadeando dos veces
«...¿Qué acabo de escuchar?»
—¿Qué?
Ante su única palabra, Dane esbozó una sonrisa extraña, como si lo hubiera esperado. Justo cuando Grayson sintió un escalofrío, Dane se levantó y dijo:
—Levántate, salgamos.
—¿A dónde?
Grayson preguntó confundido, pero la respuesta de Dane fue simple:
—Tú conduces.
Ante aquellas palabras inesperadas, Grayson frunció el ceño. Dane, sin intención de decir nada más, se dio la vuelta y salió del snack bar. Al final, Grayson no pudo preguntar más y lo siguió hacia afuera. De pronto, escuchó un sonido. Cuando se dio cuenta de que era Dane, que iba delante silbando, abrió los ojos de par en par, sorprendido.
* * *
Algo pasa.
Grayson, aunque tenía las manos al volante, lanzó una mirada furtiva a Dane, que iba en el asiento del copiloto. Dane estaba recostado en el asiento, con las manos entrelazadas detrás de la cabeza. A juzgar por sus ojos cerrados con tranquilidad, parecía dormido, pero Grayson sabía muy bien que no lo estaba. Mientras conducía por la ruta que Dane mismo había programado en el GPS, Grayson no pudo evitar sentirse cada vez más inquieto. Finalmente, no pudo soportarlo más y soltó un comentario casual.
—No irás a acostarte con alguien, ¿verdad?
Aunque hizo la pregunta con tono ligero, ocultando sus verdaderos sentimientos, Dane respondió con indiferencia.
—¿Quién sabe? Tendrás que verlo.
Esta vez, Grayson giró por completo la cabeza para mirarlo. A Dane, que seguía con los ojos cerrados y fingiendo indiferencia, Grayson le preguntó con una sonrisa. Por supuesto, sin ladear la mirada en absoluto.
—No creerás que me quedaré sentado mirando, ¿verdad?
Dane torció la comisura de los labios y sonrió. Justo cuando Grayson se quedó paralizado, respondió con fastidio.
—Como quieras.
Por un instante, Grayson sintió el impulso de estrellar su superdeportivo contra una pared. Pero justo cuando iba a girar el volante, de repente, una voz mecánica resonó en el interior.
[Continúe en dirección recta. Activando modo de conducción autónoma].
Para consternación de Grayson, el coche le arrebató el volante. Grayson se quedó atónito, pero Dane simplemente cerró los ojos y se rió.
Al final, contra su voluntad, se vio obligado a acompañarlo en su búsqueda de una pareja sexual.
* * *
—Esto es injusto.
Tan pronto como salió del coche, Grayson comenzó a quejarse. Dane, que había cerrado la puerta del acompañante, lo miró con indiferencia con los ojos entrecerrados. Su actitud sólo hizo enfadar aún más a Grayson.
—Habíamos acordado no hacer este tipo de cosas por un tiempo. ¿Y ahora qué es esto? Eres un hombre sin palabra. ¿Cómo puedes venir aquí y engañar a alguien con quien sales? ¡Oye, ¿no me escuchas?! ¡Dime a dónde vas! ¡Oye! ¡Dane Striker!
Mientras rascaba perezosamente uno de sus oídos con el meñique y se alejaba hacia la zona comercial, Grayson, al final, no pudo contener su frustración y explotó.
—Desleal, zorro callejero. Perro en celo. Adicto al sexo. Pimiento marchito...
—¡Bienvenidos!
Una voz aguda cortó el constante bombardeo de insultos y maldiciones de Grayson. Había seguido a Dane dentro de la tienda sin ver más que su nuca, y solo entonces se detuvo y giró la cabeza. El dueño, de pie en la caja registradora a la entrada de la tienda, saludó alegremente a Dane, que había entrado primero. —Dios mío, ¿pero miren quien está aquí? ¡Vamos, Dane! ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Cómo has estado? ¿Por qué no viniste antes? ¿No te habrás cambiado a otra tienda, eh?
Ante el comportamiento entrometido del dueño, Dane esbozó una sonrisa. El rostro de Grayson se ensombreció al instante, pero Dane, sin inmutarse, continuó hablando.
—Quizás solo he estado un poco ocupado. ¿Has estado bien? Sigues siendo tan bonito...
—Ja, ahora hasta me sueltas cumplidos.
El dueño abofeteó ligeramente a Dane, pero parecía estar de buen humor. Por supuesto, a Grayson, que observaba la escena, se le revolvía el estómago por completo.
«¿Qué? ¿Bonito? ¿Le dice eso a cualquiera?»
A él le había llamado ‘precioso’ y lo había seducido sin reparos, pero ahora resultaba que era algo que le decía a cualquiera. Eso ya era impactante de por sí, pero, para su sorpresa, Dane incluso bromeaba y reía con el dueño. No podía creer que Dane, que nunca había sido una persona sociable, sino más bien gruñona y sarcástica, dijera e hiciera esas cosas.
«¿Podría ser que ese hombre fuera su objetivo?»
La cabeza de Grayson se enfrió al instante. Era obvio. De lo contrario, no habría razón para venir hasta aquí y soltar esas palabras empalagosas.
«Delante de mí»
Los ojos de Grayson se tiñeron de oro por la ira. En ese momento, el dueño, que había estado riendo con Dane, se detuvo.
—Oh, ¿qué es este olor? Es un aroma nuevo... ¿Te pusiste perfume?
De repente, el dueño olfateó y acercó su nariz al cuerpo de Dane. Por supuesto, era el aroma de las feromonas que Grayson había liberado. ¡Pero usar un método tan obvio era repugnante!
—Eso...
Iba a decir —Son mis feromonas—, pero en ese momento Dane habló con una sonrisa.
—Qué va, no llevo colonia ni nada, ¿ves?
Se abrió deliberadamente la chaqueta y se inclinó hacia delante, como para permitirle oler mejor, pero a los ojos de Grayson solo parecían estar coqueteando descaradamente. Por supuesto, esa era la intención de Dane. El dueño, que había inhalado tan cerca que su nariz casi tocaba el pecho de Dane, lo miró con un rubor en el rostro.
—Mmm, realmente no. Qué extraño.
—¿Verdad?
Dane esbozó una sonrisa suave y señaló la ventana al lado de la caja registradora.
—Si no te molesta, ¿qué tal si ventilamos un poco?
—¿Hacemos eso?
Solo entonces el dueño se apartó de mala gana de Dane y se dirigió a la ventana. Al verlo levantar la persiana que cubría el cristal, Dane finalmente giró hacia el interior de la tienda. Tomó con naturalidad una de las cestas dispuestas junto al mostrador y echó un vistazo por encima del hombro. Le habló con indiferencia a Grayson, quien hasta entonces lo había estado mirando con ojos aterradores.
—¿Qué haces? Tú también elige.
«¿Qué clase de comentario es ese, cabrón?»
Grayson frunció aún más el ceño con incredulidad. Pero Dane solo se limitaba a examinar los estantes, cogiendo artículos uno por uno y dejándolos caer en la cesta.
«¿Qué diablos...?»
Grayson, completamente desorientado sobre lo que estaba pasando, caminó hacia Dane con el ceño fruncido. Ahora que lo pensaba, ¿qué clase de tienda era esta? Había entrado tan rápido tras Dane que no había mirado bien el letrero. Y una vez dentro, la actitud coqueta de Dane con el dueño lo había distraído demasiado para fijarse en los detalles.
«Como era de esperar, vino a dormir con su dueño...»
Mientras pensaba eso y giraba la cabeza, algo llamó su atención. En ese momento, Dane cogió un artículo de la vitrina y lo puso en su cesta. Fue entonces cuando Grayson vio el texto y la imagen en la caja.
Pinzas para pezones.
Grayson dejó de moverse y se quedó mirando la caja.
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