Deséame Chapter 87
Capítulo 87
* * *
—¿Es que no tienes sentido común?
Tan pronto como llegaron a un área vacía y apartada, Dane soltó a Grayson como si lo estuviera arrojando. Grayson, que había sido llevado obedientemente por Dane, vaciló, pero pronto recuperó el equilibrio. Dane esperó a que se pusiera de pie y luego habló. Justo cuando estaba a punto de decir algo, frunció el ceño.
Grayson lo miraba con una sonrisa radiante. Con las mejillas sonrojadas.
«¿En qué estás pensando, bastardo?»
Grayson hizo una pausa ante las palabras de Dane, masticándolas internamente. La respuesta llegó dos o tres segundos después.
—¿Qué?
Bueno, al menos obtuvo una palabra. Dane rápidamente continuó hablando.
—Cuando alguien está colgado de un edificio, sin importar la razón, hay que rescatarlo. Nadie en el mundo habla como tú. Puedes pensarlo, pero no deberías decirlo.
Creía que lo había explicado de la manera más comprensible posible, pero lo que sucedió a continuación fue inesperado. Esperaba una respuesta como ‘¿Por qué?’ o ‘¿Qué te importa?’, y se preparó para contraatacar. Pero Grayson solo dijo:
—Ah…
El rubor desapareció de su rostro y las comisuras de su boca se inclinaron hacia abajo. Al ver la evidente expresión de decepción, Dane frunció el ceño naturalmente.
—¿A qué viene esa reacción?
Ante el tono brusco, Grayson, con voz desanimada, dejó caer los hombros y murmuró:
—Solo por eso…
—¿Solo por eso?
Dane lo miró, exasperado.
«Este tipo realmente no entiende. Al final, el error fue mío por intentar hablar con él».
Dane aceptó su error de inmediato. Después de todo, había manejado la situación. Estaba satisfecho de haber calmado la situación antes de que ocurriera algo más, y estaba a punto de irse.
—Espera.
De repente, Grayson lo llamó desde atrás. Cuando Dane se volvió con una expresión desagradable, Grayson frunció el ceño y lo miró fijamente.
—¿Eso es todo?
—Sí.
Ante esa breve respuesta, Grayson miró a Grayson con incredulidad y luego frunció el ceño. —¿Me trajiste hasta aquí solo para decirme eso? ¿Solo eso?
Repitió la misma palabra varias veces mientras levantaba y bajaba las manos. Al ver su reacción, esta vez fue Dane quien se quedó sin palabras.
—¿Qué diablos esperabas, hijo de puta? ¿Qué más podríamos hacer tú y yo en un lugar como este?
Ante la respuesta brusca, Grayson soltó un breve suspiro. Al ver esa reacción, algo que había estado acechando ominosamente en la mente de Dane de repente tomó forma. Pronto, apoyó su peso en una pierna y se inclinó ligeramente, mirando a Grayson con el ceño fruncido.
—¿Acaso pensaste que yo… que nosotros haríamos algo aquí?
Las comisuras de la boca de Grayson se elevaron y ese maldito rubor volvió a aparecer. «¡Maldita sea, este loco!» Dane apretó el puño, lo sacudió en el aire y luego lo bajó con fuerza.
—Eso no va a pasar. Como ya dije, fue un accidente, y no volverá a ocurrir, así que bórralo de tu mente, ¿entendido?
Luego, añadió con sarcasmo:
—Perder los recuerdos es una característica de ustedes los alfas dominantes, ¿no? Además, en tu caso, siendo así de raro normalmente, no sería algo imposible, ¿verdad?
Dane, que había golpeado su cabeza con el dedo índice como para demostrar su punto, se arrepintió tan pronto como se dio la vuelta. ¿Realmente necesitaba decir todo eso? Una inútil pizca de culpa lo hizo mirar hacia atrás, y se detuvo. Grayson miraba al vacío y se acariciaba la barbilla con una mano, como si estuviera perdido en sus pensamientos.
—¿Qué estás haciendo?
Una sensación de mal presentimiento lo llevó a preguntar sin querer. Tan pronto como Dane mostró interés, Grayson brilló con entusiasmo, como si nada hubiera pasado.
—Para perder la memoria, los feromonas tendrían que acumularse hasta cierto punto. Estaba calculando cuánto más se necesitaría.
Esa respuesta ya era ridícula, pero no terminó ahí. Ignorando la reacción de Dane, que parpadeaba incrédulo, Grayson continuó con una expresión seria.
—La última vez casi agotaste mis feromonas, así que llevará bastante tiempo acumular lo suficiente para perder la memoria. ¿Qué hago? Esto es complicado.
—Ah.
Dane lanzó una breve exclamación y luego reflexionó de inmediato.
«¿Sentir culpa por ese tipo? Soy un idiota».
Mientras se daba la vuelta con un insulto, de repente sintió curiosidad.
«¿Realmente este hombre no tiene ni idea de lo que son las emociones?»
Con el ceño fruncido, miró hacia atrás. Como era de esperar, Grayson lo estaba mirando, y cuando sus ojos se encontraron, Dane, todavía con el ceño fruncido, preguntó:
—¿Nunca has sentido tristeza o felicidad, o algo así?
Grayson parpadeó y miró a Dane, como si no entendiera de qué hablaba.
—Es decir…
¿Se habría sentido así la maestra Sullivan tratando de explicarle a Helen Keller qué era el agua? Mientras intentaba explicar el significado de sus palabras, Dane sintió que se hundía en la desesperación.
N/T: Referencia a la película "El hacedor de los milagros (1962)". En la escena, Anne Sullivan deletrea la palabra "agua" en la mano de Helen, y Helen se da cuenta de que las palabras tienen un significado.
«¿Cómo diablos se las arreglaba este tipo para interactuar con los demás?»
Al llegar a ese pensamiento, pronto se dio cuenta. Todos los alfas dominantes son así, así que probablemente no era tan difícil para él.
—Sabes lo que es el miedo, ¿verdad?
Cuando Dane señaló eso, Grayson volvió a inclinar la cabeza, confundido. Dane sintió que el pecho se le oprimía de nuevo y preguntó:
—¿Cómo te sentiste cuando me acosté contigo?
Esta vez preguntó con seguridad. Recordó cómo Grayson gritaba mientras su tez se volvía pálido.
Pero, una vez más, Grayson reaccionó de manera completamente diferente. Con un suspiro emocionado, el rubor volvió a aparecer en su rostro.
—Fue bueno.
Dane, desconcertado, se quedó boquiabierto y sin palabras. Por primera vez, no supo qué decir. Sacudió con fuerza la cabeza, recuperando la cordura.
—No, antes de eso. Cuando huías.
Continuó presionando, intentando guiar la respuesta que buscaba.
—Dijiste que no querías ser violado. ¿No lo recuerdas? Piensa bien, en lo que sentiste en ese momento.
«Recuérdalo, recuérdalo».
Ahora, incluso con un sentido de misión, lo repetía en su mente.
—Ah.
«¿Esta vez lo ha entendido?»
La expresión de Dane se iluminó, pero, por supuesto, fue una ilusión. Grayson seguía hablando con una expresión eufórica.
—No lo recuerdo, después todo fue tan bueno.
—¡Maldita sea, qué demonios!
Dane, sin poder contenerse, golpeó con fuerza el árbol que estaba a su lado. ¿Habría sido un error intentar enseñarle algo a este tipo desde el principio? ¿Cómo diablos lo habrían criado sus padres? Le resultaba difícil decidir si admirar la grandeza de sus padres o maldecirlos por haber criado a un hijo de esta manera y dejarlo salir al mundo.
Justo entonces, Grayson abrió la boca.
—¿Lo que sentí en ese momento no era alegría o felicidad, o algo así?
Al ver la expresión de gravedad y el ceño fruncido de Grayson, de repente, la ira de Dane se encendió. Recordar que esa cara de ansiedad no era más que una farsa lo hizo sentir como si estuviera frente a un muro gigante.
—Es diferente, idiota. Eso no era más que placer sexual. ¡O tal vez una explosión de dopamina por la liberación de feromonas!
Dane, que había hablado con rudeza, se llevó una mano a la frente que palpitaba de frustración.
«¿Cómo podría hacerle entender a este tipo?»
Habiendo llegado a ese punto, abrió la boca impulsivamente. —Tú….
Iba a preguntarle cómo había sido cuando estuvo encerrado en el sótano, pero se detuvo. Pensó que era una pregunta demasiado cruel. Aunque no podía saber qué sentía Grayson Miller al respecto.
—Haa...
Dane miró al cielo y dejó escapar un profundo suspiro. De repente, todo le pareció inútil. «¿De qué servía todo esto?»
—Ya está, dejémoslo.
Con una voz desgastada, murmuró y se dio la vuelta. No debía volver a hacer algo tan inútil. Gastar energía en los asuntos de los demás ya era un error desde el principio.
—Dane….
Fue justo cuando Grayson acababa de llamar su nombre. Él intentó decir algo, pero no se le dio el tiempo para hacerlo. Casi al mismo tiempo, el teléfono de Dane sonó, y este, sin escuchar la voz de Grayson, revisó su dispositivo. Al ver un número desconocido, inclinó la cabeza con curiosidad y luego presionó el botón para responder.
—Sí.
Respondió brevemente, pensando en colgar de inmediato si era spam, pero del otro lado solo hubo silencio. «¿Qué es esto?» Con el ceño fruncido, Dane estuvo a punto de cortar la llamada cuando, en el último momento, la persona al otro lado habló.
[—Uhm, perdón... Hola].
—¿Quién es?
Al escuchar la pregunta directa de Dane, ella tragó en seco, visiblemente nerviosa, y luego, con una voz temblorosa, preguntó:
[—Eh, la otra vez… usted dijo que… iría conmigo al hospital… ¿verdad?]
La voz débil llena de ansiedad hizo que Dane se detuviera. Sus pasos, que ya se habían ralentizado, se paralizaron por completo en ese mismo instante.
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