Deséame Chapter 136
Capítulo 136
Por más que lo mirara una y otra vez, la foto seguía igual, y Joshua terminó sumido en sus pensamientos. Tras ampliarla para verificar de nuevo el rostro, se apoyó una mano en la frente y murmuró para sí.
—Dios mío, ¿qué es esto…?
—Joshua.
—¡Ah!
Al escuchar su nombre de repente desde atrás y sentir unos brazos que le ceñían la cintura, Joshua soltó un grito estridente y dejó caer la tablet. La tablet cayó al suelo de mármol y de inmediato la pantalla se quebró y se apagó. Por un momento, Joshua se quedó tieso, con los ojos desorbitados.
—Joshua…
Una voz en pánico vino desde atrás. Aunque parecía no saber qué hacer, Chase no soltaba los brazos que rodeaban su cintura. Joshua contempló la tablet destrozada con mirada vacía, exhaló un suspiro y volvió la cabeza para mirar al hombre. Solo entonces Chase lo miró a los ojos y se disculpó.
—Lo siento, no pensé que te asustarías así.
—No… no pasa nada.
Al ver su expresión abatida, el breve enfado de Joshua se derritió como nieve al sol. ¿Cómo podría enojarse con esa cara? En lugar de soltar palabras duras, agarró a Chase por la parte posterior de la cabeza, lo atrajo hacia él y lo besó en los labios. Chase lo aceptó como si lo hubiera estado esperando. Joshua giró en sus brazos hasta quedar frente a él, rodeó su cintura e inclinó la cabeza para entrelazar sus labios de nuevo, esta vez del otro lado. Escapó un suspiro de satisfacción. Cuando la lengua de Joshua golpeó una zona sensible en su boca, Chase reaccionó al instante. Joshua rió en silencio mientras sentía su pene endurecerse contra el de él. —¿Ayer no fue suficiente?
Chase respondió de inmediato a la voz que susurraba mientras sus labios aún permanecían juntos.
—No es suficiente, llevo cuatro meses conteniéndome.
Ah, claro. Era cierto.
Joshua bajó las manos que rodeaban su cintura y comenzó a amasar el trasero de Chase, sumido en sus pensamientos. Solo llevaba una semana de vuelta tras terminar el trabajo. Ya le había avisado al líder del equipo que tomaría un descanso antes del siguiente proyecto. Y planeaba pasar tiempo con su familia, algo que no ocurría hacía tiempo…
Al recordar de pronto la foto que estaba viendo hace un momento, frunció el ceño justo cuando el timbre del horno sonó en el momento preciso. Joshua le dio a Chase un lindo beso en los labios, luego lo soltó y se dirigió hacia el horno. El aroma del pan recién horneado se esparció por la cocina y al instante le rugió el estómago. Mientras el pan se enfriaba, se dispuso a preparar el desayuno, pero Chase lo siguió sin dudar. Al verlo sacar carne del refrigerador y prepararse para cocinar con naturalidad, Joshua sintió un repentino orgullo. ¿Cuándo había crecido tanto ese chico que antes solo sabía untar mermelada en tostadas?
Era obvio, si pensaba en cómo Chase había cuidado solo de los niños durante su ausencia, pero aun así no podía evitar maravillarse cada vez. Mientras lo miraba con cara de satisfacción, Chase preguntó mientras espolvoreaba pimienta sobre la carne.
—¿Qué estabas viendo antes?
—¿Eh? ¿Eh?
La pregunta abrupta hizo que Joshua tartamudeara, algo que era inusual en él. Chase lo miró con curiosidad.
—Lo de la tablet antes. Parecía que estabas leyendo un artículo, ¿qué era? ¿Algo importante?
Joshua lo miró sin decir nada. El silencio duró apenas dos o tres segundos, pero en ese tiempo su mente trabajó a toda velocidad, al punto de casi expulsar humo. Ni siquiera puedo imaginar cómo reaccionaría Chase si viera ese artículo ahora.
—No, no es nada.
«Mejor ocultarlo por ahora».
Joshua respondió con su sonrisa habitual.
—Solo era un artículo de chismes. No es para que te preocupes.
Y giró el cuerpo como si buscara una salsa, ocultando su expresión. Si era sobre la noticia de que Grayson tenía un nuevo amante, lo más probable era que Chase se limitara a maldecir y enfurecerse. El problema era ‘quién’ era esa persona.
Si acaso llegaba a recordar a Dane…
Ahora se había convertido en algo embarazoso, pero en aquel entonces, Joshua nunca habría imaginado que algo así sucedería. En aquel entonces Joshua había invitado a Dane a su boda con Chase. Ante el comentario de que podía venir con las manos vacías, Dane aceptó encantado y honró la ocasión con su presencia. Joshua notó que en un momento desapareció con la secretaria de Chase para luego reaparecer, pero fingió no darse cuenta. En fin, creyó que todo había terminado sin mayores problemas, pero...
¿Y ahora todo se enreda así?
No podía comprender la situación.
«¿Cómo diablos se habían involucrado Dane y Grayson? El encargo anterior debió haber fracasado. ¿Qué había pasado entonces? ¿Por qué Dane no me lo dijo? Esperen, ese tipo no habla a menos que se le pregunte. ¿Qué carajo estás haciendo, Dane Striker...?»
—Vuelvo enseguida.
Joshua fingió ir al baño y rápidamente salió de la cocina. Sacó su teléfono y llamó a Dane, pero, como era de esperar, no contestó.
Así que así era la cosa.
Su presentimiento no era nada bueno. Incluso si lograba hablar con Dane, no podía asegurar que le explicaría la situación correctamente. Al final, no tendría más opción que comprobarlo por sí mismo...
Tras reflexionar un momento, Joshua miró la hora y rápidamente revisó los contactos de su teléfono. Se detuvo en uno y, sin dudar, marcó. Tras dos o tres tonos, escuchó la voz que esperaba.
—¡Josh! ¿Cómo estás? ¿Qué pasa? Llamándome así de repente... E-espera, ¿acaso le pasó algo a Chase...?
—No, no es nada.
Justo cuando la voz alegre comenzaba a tornarse preocupada, Joshua lo interrumpió. Continuó hablando con voz profesional y amigable.
—Sobre lo que hablamos la última vez, sí.
Hizo una pausa breve y asintió con la cabeza.
—Usted mencionó que buscaba un equipo para la seguridad de la pareja de Grayson Miller, ¿cierto? ¿Sigue disponible el trabajo?... Ah, ya veo.
Joshua lanzó una mirada furtiva hacia la cocina. Al confirmar que Chase seguía allí, prosiguió:
—Una cosa me tiene curioso. ¿Quién es la pareja de Grayson Miller? Si tuviera esa información, sería de gran ayuda.
Sus ojos se entrecerraron al escuchar la respuesta del otro lado.
—Dane Striker.
—Haah.
Joshua exhaló un suspiro corto y se pasó una mano por la frente.
—Está bien, lo haré.
Sus ojos verdes brillaron con un resplandor oscuro.
—Como es algo relacionado con el hermano de Chase, también necesito ayudar.
* * *
«¡Qué inesperado!»
Después de colgar el teléfono, Koi no pudo evitar sonrojarse y comenzó a caminar de un lado a otro por la sala de estar. La llamada que recibió mientras se preparaba para abandonar Francia tras completar su agenda lo había dejado extraordinariamente agitado. ¿Qué habría llevado a Joshua a aceptar voluntariamente esta tarea? Si se trataba de Joshua, podía confiar plenamente en él. Además, si esta oportunidad permitía que Grayson y Chase intercambiaran aunque fuera unas pocas palabras, sería maravilloso...!
En ese momento, la puerta se abrió y Ashley entró. Koi dejó de deambular y rápidamente se acercó a él con una sonrisa en su rostro.
—¡Ash!
—Koi.
Ashley, que había entrado con una expresión muy tensa, relajó un poco los labios cuando vio a Koi. ¿Habría ocurrido algo malo? Koi, perplejo, inclinó la cabeza antes de abrazarlo con naturalidad y decir:
—¿Sabes con quién acabo de hablar por teléfono?
—¿Con quién?
Ante la pregunta de Ashley, Koi rió y respondió:
—¡Joshua me llamó! Antes dijiste que le conseguirías un guardaespaldas a Dane, ¿verdad? Así que le pregunté a Joshua si podía presentarnos a alguien confiable.
—Sí, ¿pero no te rechazó?
Ashley frunció el ceño al preguntar, pero Koi, con los ojos brillantes de emoción, exclamó:
—¡Eso fue antes! ¡Acaba de llamarme para decir que lo hará él mismo! ¡Que él se encargará personalmente de la seguridad de Dane! Sintió cómo los brazos de Ashley que lo rodeaban se tensaron. Ashley parpadeó, sorprendido, y luego frunció el rostro.
—¿De repente?
—¡Sí! ¿Quizás pensó que era mejor hacerlo él mismo Dijo que ayudaría porque es el hermano mayor de Chase...
Koi parecía creer esas palabras al pie de la letra, pero Ashley no. Había una razón detrás, sin duda. ¿Qué era? ¿Por qué habría cambiado de opinión...?
—Disculpe, Señor Miller.
Justo cuando llegaba a ese punto, su secretario entró apresurado y le entregó algo. Ashley, que aún tenía a Koi en sus brazos, extendió la mano, pero al ver lo que aparecía en la pantalla de la tablet, se quedó congelado.
—¿Qué, qué es esto...?
Ante ese murmullo casi para sí mismo, Koi lo miró confundido, pero Ashley mantuvo sus ojos fijos en la pantalla y no dijo nada más.
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