Deséame Chapter 138
Capítulo 138
—Mierda.
Maldijo de nuevo y giró la mirada para ver a Grayson mirándolo con los ojos muy abiertos. Se había quedado congelado en medio del gesto de colocar el tocino y huevo sobre el pan, parpadeando en silencio. Avergonzado, Dane se rascó la nuca y murmuró:
—Perdón. Come.
Grayson volvió por fin a lo que estaba haciendo, al ver cómo él, sin razón aparente, incluso le servía la ensalada con unas pinzas. Dane lo miró fijamente antes de reclinar la cabeza hacia atrás y contemplar el techo, dejando escapar un suspiro. Lo hecho, hecho estaba. Solo podía esperar que el asunto se calmara en silencio.
—¿Para qué vino ese tipo?
Ante la pregunta de Dane, Grayson volvió a mirarlo. Dane habló con paciencia:
—Keith Pitman.
—Ah.
Grayson respondió enseguida con su habitual sonrisa alegre.
—Por el artículo.
Justo como había previsto. Sabía que ese hombre no se tragaría el agravio, pero no imaginó que llegaría en helicóptero.
«Debe estar bastante enojado».
Pero gracias a eso la situación se resolvería más rápido. Si Yeon-woo estaba involucrado, ese tipo jamás se quedaría de brazos cruzados.
—Nos advirtió que no nos involucremos más con Yeon-woo.
Como se esperaba.
Dane apenas parpadeó indiferente ante la sonrisa de Grayson. Era el desenlace obvio. Ahora, aunque esto terminará así...
El problema era que ahora tendría que hacer un servicio comunitario absurdo. Cuando primero escuchó sobre la semana de vacaciones, Dane pensó que era una buena idea. Ya se imaginaba nadando en aquella piscina enorme, tomando el sol y relajándose, y hasta sintió cómo se le curvaban los labios. Pero el jefe, como si lo hubiera adivinado, impuso una condición:
[—Durante ese tiempo, harás trabajo voluntario].
En el momento en que escuchó esas palabras, Dane, que hasta entonces había estado tranquilo, comenzó a sentirse enojado.
—¡Jefe!
[—¡Ve!]
El superintendente gritó con una voz tan potente que rivalizaba con la de Dane. Ante tal ímpetu, Dane se quedó paralizado, y el jefe, sin perder la oportunidad, continuó hablando con rapidez. [—¿Sabes el lío que hay ahora mismo en la estación de bomberos por culpa de ustedes dos? ¡Todos se agolpan con excusas de entrevistas y reportajes o algo así! ¡Y las llamadas no cesan! ¡Llamadas de broma, obscenas, de emergencia! ¡Y todo por tu y Miller! ¿Estoy equivocado? ¡¿Eh?! ¡Dime si me equivoco!]
Presionado, Dane no tuvo más remedio que murmurar.
—…Tiene razón.
[—¿Lo ves?]
El jefe se volvió cada vez más arrogante y pronunció las siguientes palabras:
[—Te enviaré por correo la fecha y el lugar. Acaba todo a tiempo y vuelve. ¡Y cuando termines, repórtame de inmediato!]
—…Entendido.
Al escuchar la respuesta indiferente de Dane, el jefe añadió:
[—Y dile a Miller exactamente lo mismo. Le enviaré un correo aparte con su destino. Que lo revise].
Dane se detuvo al oír eso.
—¿Yo y Gray, digo, Miller, trabajaremos por separado?
[—¡Claro! ¿Para que vuelvan a causar problemas juntos? ¡Manténganse lejos! ¡Ni se les ocurra acercarse!]
No terminó allí.
[—¡Si vuelvo a verlos juntos, ambos recibirán un recorte de salario de seis meses!]
—¡Jefe!
[—¡Un año!]
Acto seguido, el jefe colgó. Dane solo pudo quedarse mirando su teléfono con expresión aturdida.
Y ahora.
Dane parecía serio y perdido en sus pensamientos. El cachorro que tenía frente a él parloteaba sobre su luna de miel sin preocupación alguna, señal clara de que aún no sabía la noticia. ¿Cuándo revisa este tipo el correo electrónico? ¿No lo habrá ignorado por completo?
—Haah.
Dane soltó un suspiro más cercano a un resoplido y miró el rostro de Grayson. Era hora de soltar la bomba. Empezó a hablar, sintiéndose ansioso por dentro pensando que ese rostro brillante y sonriente pronto cambiaría.
—El jefe te envió un correo.
—¿En serio?
Al ver su rostro con falta de interés, Dane continuó hablando.
—Revísalo. Yo me iré primero.
—¿Qué?
Dejándolo atrás desconcertado, Dane recogió rápidamente los platos y salió de la cocina. Grayson, que estaba a punto de levantarse tras él, se dio cuenta de que aún le quedaba algo del desayuno que Dane le había preparado y se sentó de nuevo a toda prisa. Tras devorar lo que quedaba en el plato, recogió sus cosas igual de rápido y se dirigió al pasillo tras los pasos de Dane.
—Dane, ¿adónde vas? Deberíamos ir juntos.
Grayson gritó con urgencia al ver que Dane ya salía listo. Este lo ignoró por completo, pasó de largo junto a él y pronunció:
—Revisa el correo.
—¿Qué correo…?
Alternando la mirada entre su teléfono y Dane, abrió el correo con fastidio y se quedó petrificado al instante.
—¿Qué es esto?
Haciendo caso omiso de los gritos de pánico que venían de detrás de él, Dane salió a toda prisa de la mansión y, antes de que pudiera alcanzarlo, arrancó el motor y salió a toda velocidad hacia su destino. Para cuando Grayson corrió tras él, el auto de Dane ya había desaparecido sin dejar rastro.
* * *
«Joder, maldita sea, mierda».
Grayson estaba pisando el acelerador con una mirada muy enojada en su rostro. Tras comprender la situación, su primer destino era, por supuesto, la estación de bomberos. Tenía la intención de localizar al jefe y convencerlo de que revocara aquella orden absurda, pero fue imposible. Tal como Dane le había dicho por la mañana, una multitud de periodistas y paparazzi se agolpaba frente al edificio. Si bajaba del auto, en lugar de hablar con el jefe, quedaría rodeado y no podría hacer nada.
«Mierda».
Grayson golpeó el volante con el puño, pero no había alternativa. Además, el correo incluía una advertencia adicional:
Si alguno de ellos no completa adecuadamente su trabajo voluntario, ambos sufrirán un recorte salarial.
Por supuesto, para Grayson, aquella advertencia no valía ni un resoplido por la nariz. Pero para Dane era distinto. Si a este le reducían el sueldo por culpa de Grayson, Dane podría estrangularlo.
Grayson no tuvo más remedio que apretar los dientes y dirigirse al primer lugar, y después de sufrir todo el día, finalmente se dirigió a casa.
Esto no podía continuar. Debía trazar un plan con Dane. Cualquier idea valía, la que sea. Dane tampoco querría esto...
—No.
Pero Dane rechazó de inmediato la propuesta de Grayson.
Gracias a que había salido antes y se había dirigido directamente a su destino sin desvíos, ya había regresado, se había duchado y ahora bebía una cerveza. Antes de que Grayson pudiera protestar, habló con tono indiferente.
—Si provocas problemas, solo alargarás el periodo. Y no solo eso, podrían recortarnos el sueldo. Cállate y haz lo que te digan. Una semana pasa volando.
—Pero ni siquiera estamos juntos, sino separados...
—Hazlo y punto.
Dane suspiró y negó con la cabeza.
—El jefe es muy estricto. Una vez que decide algo, nunca se retracta. Hablar con él solo tendrá el efecto contrario.
Probablemente tenía razón. Pero Grayson no podía rendirse tan fácil. Ya quedaba menos de la mitad del plazo que habían acordado. Perder una semana entera era un golpe devastador. Si las palabras no funcionaban...
—Si te callas tres o cuatro días, quizá el jefe se ablande. Quizás podamos volver a hablar entonces.
Grayson lo miró sorprendido. Dane tomó un trago de cerveza y continuó:
—Si le invitas a una copa y hablas con él, cederá. El truco está en el momento. Miró a Grayson de reojo y las comisuras de su boca se levantaron. Cualquiera que lo mirara podría decir que era el rostro de un villano tramando algo.
—Ya verás, viejo cabrón. ¿Crees que voy a trabajar gratis una semana?
—¡Dane...!
«¡Ese es mi hombre!»
Justo cuando Grayson, conmovido, entrelazó sus manos y gritó su nombre.
♬♪♪♩♬♪...
Los dos se detuvieron en seco al oír el timbre de la puerta principal sonando en toda la casa. Grayson y Dane se miraron un instante antes de que el primero, inclinando la cabeza con curiosidad, se dirigiera al pasillo. Dane, que solo llevaba puesto el pantalón del chándal, con el torso desnudo y una toalla colgando del hombro, avanzó hacia el balcón con expresión perpleja.
Se estiró y miró hacia abajo para ver varios vehículos desconocidos aparcados delante de la casa. En el momento en que vio a las personas que claramente parecían guardaespaldas alineados, Dane hizo una mueca.
«De ninguna manera...»
Con un presentimiento desagradable, salió al pasillo y descendió las escaleras con paso vacilante. Al espiar desde detrás de la pared, no tardó en confirmar sus sospechas.
«Justo como pensé».
Dane hizo una mueca y suspiró. Vio a Ashley Miller de pie a un par de pasos de Grayson y Koi, que le abrazaba.
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones