Deséame Chapter 143
Capítulo 143
—¿Cómo pasó esto?
Wilkins, alertado por el alboroto, llegó tarde. Mientras miraba a un lado y a otro entre el hombre tumbado y los paramédicos, DeAndre abrió la boca vacilante.
—Eh, bueno, es que…
Dudaba si debía contar lo que había visto, cuando de pronto otro hombre se abrió paso entre los presentes y gritó:
—¡Miller golpeó a ese tipo!
Luego, uno por uno, otros chicos salieron y lo acompañaron.
—¡Sí, yo también lo vi! ¡Miller le dio una patada!
—¡Cuando ya estaba en el suelo, le pateó la cabeza!
—Ese hombre es el dueño de esta casa. Hace rato lo vi sentado ahí, aturdido. ¡Miller hizo algo, seguro!
—No, esperen. Vale, vale. ¡Ey, cálmense!
Wilkins alzó las palmas en un gesto apaciguador ante el coro de gritos. Luego giró la cabeza hacia Grayson, que estaba de pie muy por detrás de él, y le preguntó:
—¿Por qué lo hiciste? ¿Qué ocurrió?
Grayson soltó un suspiro antes de responder:
—Ese tipo estaba intentando meterse en el fuego…
No pudo terminar. Los insultos y gritos estallaron al instante.
—¿Así que otra vez quisiste ‘ayudar’?
—¡Pensé que estaba equivocado contigo, ¡pero realmente eres ese tipo de persona!
—¡Loco de mierda, yo soy el idiota por confiar en ti!
Al verlos gritar, incluso empuñando los puños, a Grayson todo le pareció simplemente ridículo.
—Ah, es molesto…
Repitió la frase que Dane solía decir mientras negaba con la cabeza. Cuando los miembros del equipo vieron eso, se enojaron aún más y comenzaron a gritar.
—¿Molesto? ¡Hay un muerto! ¿Eso es todo lo que puedes decir?
—¡Bastardo loco, bastardo loco!
—Que algo como tú sea también bombero, qué verguenza …
Ignorando las quejas, Grayson simplemente se dio la vuelta y se alejó. Entre los gritos, la voz de Wilkins logró sobresalir.
—¡Basta! Terminemos lo pendiente. ¿Van a quedarse aquí? ¡Tenemos que limpiar y salir de aquí! ¡Vamos, en marcha! ¡Vamos! Los miembros del equipo no tuvieron más remedio que dispersarse tal y como se les ordenó, aunque siguieron quejándose. Grayson agarró una botella de plástico del camión, destapó de un tirón y bebió a grandes tragos el agua. Solo al vaciarla de un golpe pareció recuperar el sentido. Miró al sol, borroso por las llamas, y de pronto recordó:
«Ah, quiero besar a Dane».
* * *
Cuando Dane por fin acabó con las llamas restantes y recobró el sentido, guardó la manguera y miró a su alrededor. El hombre que solía merodear a su lado no estaba por ninguna parte.
Era imposible que alguien de su corpulencia pasara desapercibido así.
Tras asegurar la manguera, Dane deambuló y encontró a DeAndre. Se acercó y le preguntó:
—¿No has visto a Grayson?
—¿A quién?
Al no entenderlo del todo, Dane volvió a decir:
—Grayson Miller.
—Ah, ¿Miller? Ah…
El segundo ‘ah’ sonó extrañamente vacilante. Al notar el ceño fruncido de Dane, DeAndre dudó, luego se obligó a hablar: —Hubo un… incidente. Verás, es que…
—Ese cabrón es basura de verdad.
De la nada salió otro tipo y empezó a insultar. Dane, todavía frunciendo el ceño, alternó la mirada entre el que hablaba y DeAndre.
* * *
Grayson estaba sentado a cierta distancia, con la mirada clavada en el suelo. Parecía que había pasado bastante tiempo. ¿Habrían terminado ya de extinguir el fuego?
Dane ya debe haber escuchado la historia, ¿verdad?
Era obvio cómo reaccionaría. Volvería a insultarlo, a gritarle. —Mierda —maldijo en voz baja, rascándose con fuerza la nuca. Fue entonces cuando por el rabillo del ojo distinguió una sombra. Grayson miró hacia arriba, se detuvo y parpadeó. Un hombre alto lo observaba desde arriba. Hubo un breve momento de tenso silencio. Cuando vio que Dane abría la boca, Grayson adivinó.
«Sin duda me insultará...»
—¿Qué pasó?
La pregunta inesperada lo tomó por sorpresa.
«...¿Eh?»
Grayson se preguntó si sus oídos estaban defectuosos.
«¿Me insultó y mis oídos inventaron otras palabras?»
Claro que eso no tenía sentido. La prueba era que Dane no mostraba ni rastro de ira. Él simplemente miró a Grayson con su habitual expresión indiferente, como si realmente quisiera escuchar su versión. Grayson, que lo observaba aturdido, tardó un rato en responder.
—...¿No lo oíste?
—¿Qué pasó?
Dane repitió la misma pregunta. No hay forma de que no lo haya escuchado. Sin duda, sus compañeros habrían parloteado a su antojo, contando todo como si lo hubieran visto todo. Y seguramente habrían repetido las mismas acusaciones que le habían lanzado antes. Así debió ser, pero,
Ahí estaba Dane, plantado frente a él, preguntándole qué había pasado y esperando una respuesta. Grayson, que no apartaba la vista de él, movió lentamente los labios.
—...Ese hombre de repente intentó entrar al fuego.
—¿Entonces?
—Pensé en dejarlo, pero me pregunté qué habrías hecho tú.
Las pupilas de Dane temblaron por un instante.
—...¿Pensaste en qué habría hecho yo?
Ante la pregunta hecha en voz baja, Grayson asintió con la cabeza. —Creí que tú lo habrías detenido. Así que lo agarré del hombro y lo aparté, pero de repente el hombre se enojó y empezó a atacarme...
Dane esperó sin presionar las siguientes palabras. Grayson, que había estado estudiando su expresión, continuó hablando.
—Intentó golpearme, pero al ver el hacha, se abalanzó sobre ella. Así que le di una patada para impedir que la cogiera porque era peligroso.
La confesión había terminado. Cuando la voz de Grayson, que hasta entonces había estado tranquila, se apagó, el silencio regresó. Dane seguía mirándolo. Grayson, que había estado esperando en silencio una reacción, se lamió los labios.
—¿Lo hice mal otra vez?
Su tono no era distinto al de antes. La misma voz indiferente, como si nada hubiera pasado. Pero Dane lo vio. El temblor leve en las manos de Grayson.
Las cejas de Dane se fruncieron. Al ver cómo, al mismo tiempo, la comisura de sus labios se curvaba lentamente hacia arriba, Grayson se desconcertó por un instante. ¿Estaba sonriendo, estaba enfadado, o estaba a punto de llorar? Mientras él se debatía en la confusión, Dane se acercó a él y extendió una mano. La posó con suavidad sobre la cabeza de Grayson y habló con suavidad.
—No. Lo hiciste bien.
La mano que acariciaba su cabeza era increíblemente tierna. En un instante, toda la ansiedad y desesperación que había llenado el corazón de Grayson desapareció.
—¿En serio?
Dane sonrió y asintió ante la voz sorprendida.
—Sí, lo hiciste muy bien. Así que no te preocupes.
Luego, desplazó la mano que estaba acariciándole la cabeza y la tendió frente a Grayson.
—Vamos, hay que decirles la verdad a esos idiotas.
Pero Grayson no se apresuró a tomar su mano. Alternó la mirada entre la mano extendida y el rostro de Dane antes de preguntar, aún incrédulo.
—...¿Confías en mí?
—Sí.
Dane respondió la pregunta sin dudarlo. Luego dio una explicación sencilla.
—El Grayson que conozco no habría golpeado a ese hombre sin motivo. Él debió de darte una excusa para que lo golpearas.
—Así fue.
El rostro de Grayson se iluminó gradualmente.
—¡Sí, tienes razón! ¡Nunca golpeo primero! ¡Fue legítima defensa! —Si intentó blandir un hacha, entonces sí fue legítima defensa.
—¿Verdad?
«¡Dane está de mi lado! ¡Está diciendo que todo lo que digo es verdad!»
Las mejillas de Grayson se pusieron rojas porque no podía contener su emoción. Al mismo tiempo, sus orejas se agitaron rápidamente. Al verlo, Dane sonrió y extendió la mano de nuevo. Solo entonces Grayson la agarró con fuerza y se levantó de un salto.
—Dijiste que lo habría detenido, pero te equivocaste.
Dane habló frente a Grayson. Cuando Grayson hizo una pausa y lo miró, añadió con indiferencia:
—Si hubiera sido yo, habría pateado el hacha en vez de golpearlo. Y luego me habría asegurado de tener un testigo antes de pegarle. Si lo golpeas así nomás y te descubren, terminas en esta situación.
Luego miró a Grayson con una cara llena de risa.
—Ahora solo te queda el fastidio de ser citado por el comité. Qué lástima.
Su expresión rebosaba travesura, como un niño burlándose de un compañero al que le salió mal una travesura. Al ver esa expresión, Grayson también se relajó y se rió. —Que Nathaniel se encargue de la demanda. Soy un Miller.
Dane, quien confirmó que Grayson había vuelto a su estado habitual, le dio una ligera palmadita en la espalda y dio el primer paso. Mientras lo seguía, Grayson observó cómo Dane se adelantaba hacia los compañeros y los llamaba a gritos:
—¡Oigan, idiotas! ¡Ustedes andan hablando sin siquiera haber averiguado bien...!
Al oír los gritos de Dane, los muchachos, que casi terminaban de limpiar y prepararse para irse, detuvieron sus movimientos, desconcertados por el grito. Grayson caminó lentamente, mirando cómo Dane se acercaba a ellos corriendo y decía algo.
...Ah.
Algo se movió dentro de su pecho. Como si una flor cálida floreciera en su interior. La sensación de que esa flor se expandía por todo su cuerpo lo dejó aturdido.
Era Dane.
Grayson puso nombre a esa flor que sentía por primera vez.
Esto es Dane.
—¡Ven aquí, Grayson! ¡Estos idiotas quieren disculparse!
En ese momento, Dane se giró y le gritó. Flores también brotaron en las mejillas de Grayson. Asintió con el rostro enrojecido. Mientras corría hacia Dane, su cara brillaba con una sonrisa radiante.
Le preguntooo!!!! Ya sabia que le iba a creer pero no esperaba que preguntara tan pronto supo lo que paso 🥺❤
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