Deséame Chapter 145

 Capítulo 145

* * *

Frente al estante vacío, Grayson permanecía de pie con el rostro enrojecido, en marcado contraste con su estado anterior. Para ser exactos, su cara iba entre rojo y púrpura, incapaz de contener su ira. Detrás de él, Dane se rascó la nuca y dijo. 

—…Se lo di porque estaba rodando por ahí. 

—¿Rodando por ahí? 

Grayson lanzó inmediatamente a Dane una mirada de reojo. Ante su actitud amenazante, Dane se detuvo por reflejo, y entonces Grayson continuó hablando con voz mordaz.

—Ella estaba aquí, quieta, respirando en paz. ¿Cómo iba a estar ‘rodando’? ¿Acaso tiene brazos, piernas? ¿Qué clase de rodar es ese? ¡Se sincero, tú la secuestraste! 

—Oye…

El torrente de acusaciones dejó a Dane un momento aturdido, pero pronto se sintió cada vez más molesto. 

«Este maldito». 

—Entonces, ¿por qué no lo escondiste? Cualquiera vería que parecía tirada ahí. 

—¡Estaba construyendo nueva vitrina! 

Grayson gritó como si lo estuvieran tratando injustamente. —Iba a hacer una vitrina como esta. Iba a fabricar un soporte de trofeo y ordenarlo de esta manera. Por el amor de Dios, ¡qué sabrás tú!

¿Por qué tantas molestias por una simple lata de comida para perros? 

Dane estaba exasperado, pero discutir era inútil. Así que buscó otro punto de racionalización. 

—Se la compré para Alex. 

Solo la llevó a quien debía recibirla. Pero ni eso funcionó. Grayson replicó sin dudar. 

—¡Ya le compré una idéntica a Alex! ¡Pero se suponía que esta era mía! 

—Ugh. 

Dane tragó un gemido. No había escapatoria. Finalmente, suspiró y se llevó una mano a la frente en señal de resignación. 

—Está bien, te compraré uno nuevo. 

—No hace falta. 

Contra todo pronóstico, Grayson lo rechazó de inmediato. Al mirarlo con perpleja, él rechinó los dientes mientras parpadeaba con los ojos enrojecidos.

—Ese fue el primer regalo que me diste. No podría cambiarlo por nada del mundo. Era mi tesoro más preciado…

La mano de Dane, que se deslizaba por su frente, se detuvo. Sus ojos también dejaron de moverse y se quedó allí, con la mirada fija en el rostro de Grayson. «Era sólo una lata de snacks para perros…»

Cuando su mente empezó a quedarse en blanco, Grayson se lamentó: 

—Mi Diana… 

Hasta le había puesto nombre…

Dane se sintió desolado, pero al fin y al cabo, el error había sido suyo. No había lugar para excusas ya que había juzgado y usado cosas de otras personas sin permiso. 

Tras observar el rostro de Grayson fijamente un largo rato, Dane esbozó una sonrisa amarga y propuso una solución. 

—¿Quieres tocar mi pecho?

Inmediatamente, el rostro de Grayson se distorsionó en una expresión sombría.

—No creas que todo se soluciona con tu pecho.

Probablemente era su sincera opinión. Igual que la mano que se extendió por reflejo. 

Pero Dane no desperdició la oportunidad. Agarró esa mano y la llevó directo a su pecho. Grayson se estremeció al sentir una firme masa de carne que no había podido tocar durante un tiempo. Aun así, no retiró la mano, mientras Dane le hablaba en un tono seductor. 

—Te daré otro regalo. Tócame y deja el enojo. ¿De acuerdo?

Grayson casi cayó ante la suave sonrisa. Acariciando el pecho de Dane con naturalidad, Grayson frunció el ceño y preguntó: 

—¿Qué otro regalo? ¿No estarás tratando de salir de esta usando a Venus de nuevo?

Al menos quita las manos antes de hablar.

Sus palabras y acciones se contradecían. Su sospecha era tan ridícula que Dane no pudo evitar reírse. 

—Bueno, ¿qué puedo hacer por ti?

«Como era de esperar, no tienes ni idea».

Aunque Grayson lo pensó, curiosamente no se enfadó. Al ver la sonrisa de Dane, incluso se sintió tan bien que fue desconcertante. 

—¿Por qué no piensas en algo que te gustaría tener?

Dane preguntó. Que alguien le pasara la respuesta al otro era una solución fácil, muy típico de Dane. 

Grayson, ahora usando ambas manos, comenzó a amasar las Venus de Dane a su antojo mientras murmuraba, sumido en sus pensamientos. 

«Esta sensación es la mejor. Quiero ponerlo en mi boca. ¿Debería pedirle chuparle los pezones? No, los deseos hay que pensarlos bien. Un regalo, ¿cuál sería un buen regalo? Ah, quiero enterrar mi cara en Venus y frotarla sin parar…»

—Grayson.

La voz lo sacó de su ensueño. Parpadeó rápidamente y al mirar abajo, vio a Dane sonriéndole amargamente. Solo entonces notó que había estado masajeando el pecho con mirada perdida. Al darse cuenta, frunció el rostro con fuerza. 

—¡Maldita sea, no puedo concentrarme por tu pecho!

—Entonces suéltalo.

—¡Eso no!

Grayson, que acababa de maldecir, rechazó la solución de Dane de un golpe y, como si quisiera llevarle la contraria, se puso a manosearlo con más ganas. Jugó creativamente con él, cambiando la posición de sus manos, amasándolas por los lados, dibujando círculos con las palmas sobre sus grandes senos y luego, de repente, abrió los dedos, intentando abarcar todo lo posible.

—¡Es imposible! ¡Cómo voy a pensar con claridad con esos pechos delante de mí! 

Su voz era tan desesperada, como la de un actor en una tragedia griega, aunque en realidad el drama de Grayson en ese momento era bastante trivial. Debía decidir qué pedir a cambio mientras seguía acariciando aquel pecho. 

Soltando un gran suspiro y sumido en la agonía, Dane le habló: 

—No hace falta que lo decidas ahora. Piénsalo mejor y dímelo después. 

—¿Después? …¿Cuándo? 

Las palabras salieron tras un breve silencio. El aire que había estado fluyendo naturalmente entre ellos de repente pareció detenerse. Los dos se quedaron quietos y se miraron el uno al otro. «Ah», comprendió Dane. 

Grayson también lo sabía. Que solo quedaba una semana. 

Dane observó en silencio los ojos temblorosos de Grayson. Era evidente que estaba nervioso, esperando su siguiente movimiento. Como si esperara que le ofreciera una solución a esa ansiedad que llevaba escondida. 

En el siguiente instante, Dane lo agarró del brazo y lo atrajo hacia él. 

—¡…! 

Grayson abrió los ojos de par en par por la sorpresa. Y sin más, sus labios se encontraron con los de Dane. Sin entender qué estaba pasando, su lengua se deslizó en su boca abierta como si fuera algo natural. Sus párpados se relajaron y sus pensamientos se detuvieron. Grayson cerró los ojos, entregándose al beso, mientras con una mano seguía acariciando el pecho de Dane y con la otra su trasero. 

—Haah, ha… 

Tras separar sus labios un momento para recuperar el aliento, esta vez fue Grayson quien buscó el siguiente beso, pero esta vez más agresivo. 

Era solo un beso, pero ya sentía cómo se le tensaba todo por debajo. No tardó en darse cuenta. Dane estaba sutilmente derramando feromonas sobre él. Y al percatarse, una sensación eléctrica le recorrió la mente. 

—¿Alguna vez te has acostado con otro chico usando feromonas…? 

Grayson preguntó mientras sus labios se separaban por un momento. Sabía lo patético y mezquino que era hacer ese tipo de preguntas en medio del sexo. Lo mucho que arruinaba el ambiente. Siempre había pensado que no había nada más lamentable que un hombre hiciera esa pregunta. 

Y ahora era él quien se había convertido en ese hombre lamentable. Dane seguramente pensaría lo mismo. Aunque Dane haya estado con innumerables personas, ¿qué podía hacer él al respecto…?

—No. 

Dane soltó la frase sin preámbulos. En ese momento, los ojos de Grayson se abrieron de par en par. Al ver su reacción, Dane dejó escapar una risa. 

—No, idiota. ¿Has olvidado que me he estado haciendo pasar por beta todo este tiempo? 

«Claro que alguna vez usé feromonas para dejar inconsciente a alguien».

Dane añadió para sus adentros, pero no lo verbalizó. No tenía sentido arruinar la felicidad del cachorro después de haberlo alegrado. 

Como era de esperar, el rostro de Grayson gradualmente se puso rojo y sus ojos comenzaron a brillar.

—¿En serio? ¿De verdad? ¿Soy el primero? 

—Sí. 

Dane asintió de nuevo. Le palpó disimuladamente el trasero, pero como era de esperar, no tenía cola. No pudo evitar reírse entre dientes ante su propia imaginación ridícula. 

—Bueno, ahora que sabes que eres el primero, expresa esa alegría con tu cuerpo.

Comentarios

  1. Me preocupe tanto... Por una lata 🙃🙄o(* ̄▽ ̄*)o en defensa de Greyson supongo que podríamos decir que no era cualquier lata sino Diana 🤣🤣

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