Deséame Chapter 150
Capítulo 150
* * *
De repente, Dane sintió ganas de fumar un cigarrillo. Al recordar aquel día, como siempre, un sabor amargo llenó su boca. «Quizás tenía razón», pensó Dane
.¿Pero era realmente necesario lastimarme así?
En lugar de encender un cigarrillo, se tapó la boca y la barbilla con una mano y se la frotó con lentitud. De pronto, sintió como si las comisuras de sus ojos ardieran.
«Cada día me doy cuenta de que no me ama».
Durante los años que vivió con su madre, cada instante fue una agonía. Para un niño, los padres son todo su mundo. ¿Quién puede entender lo que se siente al ser rechazado por el mundo?
Pero incluso eso, su madre lo olvidó. Después de que se le pasara la borrachera, como siempre, le decía que lo amaba y besaba a Dane, quien la miraba con confusión. La misma madre que el día anterior le había soltado palabras tan hirientes ahora lo abrazaba con una ternura incomparable, susurrándole —eres mi único tesoro—. ¿Cuál de las dos era la verdadera?
«La borracha debe ser la verdadera».
Aunque lo pensaba, en el fondo anhelaba creer que no. Por eso, en vez de confirmar la sinceridad de su madre, optó por repetir —te amo— y abrazarla. Aunque su corazón estaba lleno de ansiedad y desconfianza.
—No pude evitarlo porque era un niño. Si me hubiera ido de casa sin más, habría terminado como un criminal o un vagabundo.
Lo dijo con indiferencia, añorando el cigarrillo.
—Por eso me quedé en esa casa, preguntándome siempre cuál sería el verdadero sentir de mi madre.
Grayson simplemente esperó en silencio sus siguientes palabras. Contenía las ganas de abrazarlo y gritarle que él estaba ahí y que lo amaba más que a nadie en el mundo.
* * *
A medida que se acercaba su cumpleaños número trece, Dane Striker ideó un plan bastante precoz. Casarse e independizarse apenas terminara la secundaria con su novia. Ella era su primera pareja, con quien había compartido su primer beso años atrás.
Durante ese tiempo, trabajó a tiempo parcial durante cada vacaciones y ahorró algo de dinero. Una suma ridícula para independizarse, pero que si seguí ahorrando hasta graduarse, sería decente.
El ejército tampoco estaría mal…
Era el lugar perfecto para alguien como Dane. Buen trato, buen sueldo, y podría instalarse en las viviendas de la base. Claro, debía discutirlo con su novia.
El dinero es lo primero.
Dane pensó en eso y tan pronto como terminaron sus clases, se dirigió a un restaurante de comida rápida ubicado bastante lejos del vecindario. A su edad, conseguir ese tipo de trabajo era casi imposible. Pero como dejaba de estudiar bastante temprano, le sobraba tiempo, y así encontró un lugar donde trabajar después de clase. Al gerente le gustó tanto el trabajo de Dane que le ofreció contratarlo como empleado a tiempo completo después de graduarse. Dane solo sonrió y dio las gracias.
—Hola, Dane. Bienvenido.
El gerente saludó alegre a Dane y comenzó a darle trabajo tan pronto como salió con su uniforme.
—Mueve esos panes, organiza las hamburguesas… Ah, y el cubo de basura atrás está lleno. Vacíalo.
Cumplió cada tarea que le asignaban con rapidez. El gerente observó satisfecho cómo lo hacía todo en un instante. Pero otro empleado frunció el ceño y lo reprendió.
—Dale un respiro al chico, no tiene buen aspecto.
—¿Que no tiene buen aspecto? ¿Dane?
El gerente preguntó sorprendido. Él seguía observando a Dane con expresión seria.
—Mírelo, la cara está más roja de lo normal. ¿Crees que tenga fiebre?
—¿Ah? ¡Entonces no puede ser! ¡Si propaga un virus, será un desastre!
El empleado se quedó estupefacto al ver al gerente corriendo hacia Dane, perdido en sus pensamientos.
—¿De verdad está enfermo…?
Justo cuando negaba con la cabeza, entró un cliente. Rápidamente se puso delante de la caja registradora con una sonrisa profesional.
—Bienvenido, ¿qué desea ordenar?
Mientras él atendía, el gerente buscó a Dane de un lado a otro hasta encontrarlo afuera, tras la puerta trasera.
—¡Dane, Dane!
Dane, que estaba vaciando la basura, miró hacia atrás con perplejidad ante la voz urgente que lo llamaba. El gerente caminaba apresuradamente hacia él con el rostro pálido. Al llegar, examinó su cara y cuerpo de arriba abajo antes de murmurar para sí.
—Es cierto, la cara está enrojecida como si…
—¿Eh?
No entendía de qué hablaba y frunció el ceño, pero de pronto el gerente alargó la mano. Dane, sobresaltado, se encogió de hombros. El gerente le apoyó los nudillos en la frente, abrió los ojos de par en par y luego retiró la mano de golpe. —¿Q-qué? ¡Tienes fiebre! ¡Estás ardiendo! ¿Estás bien?
—¿Fiebre?
Dane parpadeó e intentó llevarse la mano a la frente, pero se detuvo cuando se dio cuenta de que acababa de vaciar la basura. El gerente agitó una mano, con el rostro distorsionado.
—Basta, vete a casa. No vuelvas hasta que baje la fiebre, ¿entendido?
—¿Eh? Pero…
Iba a decir —no me duele nada—, pero el gerente lo interrumpió.
—¿Y si contagias un virus? ¡Hasta podrían demandarnos! ¡Vete, ahora! ¡Rápido!
Ante la insistencia, Dane no tuvo más remedio que salir casi arrastrado de la tienda. Desconcertado, miró hacia atrás, pero la puerta se cerró frente a sus ojos, dejándole sin opciones.
—¿Qué…?
Molesto, se tocó la frente, pero solo sintió un ligero calor, nada alarmante. Él se quejó y regresó a casa en bicicleta. Mientras pedaleaba, el viento fresco rozó sus mejillas. Poco a poco, el cuerpo se le fue adormeciendo.
«¿Me estaré resfriando…?»
La idea le cruzó por la mente. Cada vez le costaba más moverse. Solo quería llegar a casa y descansar.
Pedaleó con fuerza y finalmente, cuando el apartamento en el que vivía quedó a la vista, dejó escapar un suspiro de alivio sin darse cuenta.
—Huuh…
Ni siquiera se duchó como de costumbre y simplemente se acostó en el sofá con su ropa. Por alguna razón no quería mover un dedo.
«Podré ducharme después de dormir un poco. Solo un rato, sí…»
Sus pensamientos se cortaron ahí. Sin siquiera darse cuenta, cayó en un sueño profundo.
Dane se despertó varias horas después sintiendo como si alguien lo estuviera estrangulando.
—Uf, uf, uf.
Él abrió los ojos con dificultad, exhalando un aliento angustioso. En la oscuridad, distinguió a alguien encima de él. Dane parpadeó con desesperación, pero no lograba reconocer a esa figura. En las sombras, solo alcanzaba a ver una silueta borrosa.
Sin embargo, no necesitaba ver para saberlo. Solo había una persona capaz de entrar en ese apartamento barato y estrangularlo mientras dormía.
«…No puede ser».
Sin embargo, Dane lo negó.
«No hay manera de que ella sea mi madre».
Instintivamente las lágrimas brotaron de sus ojos. Quiso apartar las manos que lo ahogaban, pero no lograba encontrar la fuerza para hacerlo. Intentó agarrar los brazos de su madre una y otra vez, solo para que se le resbalaran.
Mientras tanto, la fuerza del estrangulamiento era enorme. Como si ella concentrara toda su energía en cerrarle el paso al aire. Bajo esa presión brutal, Dane no podía liberarse.
—Uf, uf.
El sonido de su respiración ahogada escapó mientras se retorcía. Desde arriba, su madre habló entre lágrimas.
—¿Cómo, cómo pudiste hacerme esto…?
Ella estaba sollozando. Siguiendo la voz temblorosa, lágrimas frías cayeron por el rostro de Dane.
—¿Cómo pudiste manifestarte como omega? ¿Cómo pudiste ser tú también? Haah, Haah.
Ella gritó, respirando con más dificultad que Dane.
—Dane, hijo mío. Estarías mejor muerto.
—Huuuh.
Un gemido agudo, como un silbido, escapó de su garganta. Su madre se inclinó y le susurró al oído a su hijo que apenas respiraba.
—Moriremos juntos.
Esas fueron las últimas palabras que Dane escuchó de su madre.
Cuando recuperó la conciencia y abrió los ojos, la ‘manifestación’ había terminado. Y la vida de su madre también.
Solo se quedó sentado en el mismo sofá donde había dormido, donde su madre lo había estrangulado, y se quedó mirando el cadáver de su madre colgando del alféizar de la ventana.
No puede ser, que brutal era solo un pequeño, maldita señora 😭💔🤬
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