Deséame Chapter 163
Capítulo 163
* * *
—Ugh…
Joshua abrió los ojos con un gemido doloroso. ¿Qué había pasado? Por un momento, no logró recordar lo ocurrido. Solo estaba seguro de un hecho. La nuca le ardía con un dolor sordo. Tan pronto como se dio cuenta de ese hecho, los eventos previos a perder el conocimiento volvieron a su mente.
—Ese bastardo…
Joshua se sentó y maldijo. Ese hijo de puta le había golpeado la nuca cuando bajó la guardia. Se había atrevido a dejarlo inconsciente y adentrarse solo. Estaba tan enojado que casi golpeó una roca con el puño, pero se contuvo. Primero debía evaluar la situación. Ahora que estaba claro que Dane había entrado solo en territorio enemigo, su trabajo era evaluar la situación y decidir si esperar a su equipo o seguirlos.
No le tomó mucho tiempo. Porque los gritos que venían de todas direcciones dejaban claro lo que estaba pasando.
—¡Persíganlo, rápido! ¡Encuéntrenlo!
—¡No pudo haber ido lejos, atrápenlo ya!
—¡Tú revisa por allá, no, no por ahí!
Una docena de hombres corrían confundidos y gritando. Algo grave había pasado mientras Joshua estaba inconsciente. Un intruso, por ejemplos. Los fuertes disparos que se oían desde un lado confirmaron con creces esa suposición.
«Dane Striker, hijo de puta».
Joshua apretó los dientes hasta hacerlos chirriar. No había forma de que Dane hubiera dejado solo a Joshua inconsciente y bajado la montaña por su cuenta. No era por lealtad ni sentido moral, sino porque era un hombre que asumía la responsabilidad de lo que hacía hasta el final. Seguramente, si se tratara de él, habría bajado la montaña con Joshua colgado de un costado y Grayson cargado sobre su hombro. Independientemente de si eso era posible o no.
Entonces…
Al ver eso, Joshua chasqueó la lengua.
—Tsk.
Al final lo habían descubierto y quedó acorralado. Se fue solo, actuando como si fuera genial, y mira cómo terminó.
Burlarse de su situación podría ser venganza suficiente, pero Joshua cambió de idea.
«Tengo que cobrarme lo de mi nuca».
Justo cuando planeaba infiltrarse, buscando una oportunidad,
«¿Eh?»
De repente tuvo la sensación de que algo andaba mal. Salió de detrás de la roca que lo ocultaba y los observó. Los hombres subían a los autos, abandonando el lugar de a uno a uno. No era el movimiento de quienes buscan a un rehén. Joshua tenía un mal presentimiento sobre los hombres que se alejaban con tanta prisa, como si estuvieran huyendo de algo.
* * *
—Ugh…
El hombre que había estado disparando cayó al suelo echando espuma por la boca. Dane ocultó su cuerpo y se colocó detrás de él, le enrolló el brazo alrededor del cuello y lo estranguló hasta dejarlo inconsciente. Después de confirmar que el hombre había perdido el conocimiento, Dane giró la cabeza. Ahora quedaban tres, cuatro… siete, quizás. Tal vez más. Si se esconden en otro sitio y planean algo.
Al instante, el entrecejo de Dane se frunció. Si era así, no sabía qué podrían estar planeando. En ese caso, no queda otra opción que escapar rápidamente…
—Ugh.
De repente, Dane torció el rostro y se llevó la mano al costado del pecho. Parecía que se había fracturado una costilla al chocar contra la pared antes. Al escuchar su quejido ahogado, Grayson preguntó de inmediato:
—¿Estás bien, Dane?
Ante la preocupación en su voz, Dane se volvió para mirarle a la cara. Era él quien estaba hecho un desastre, y aún así, Grayson era el que se preocupaba. Con una sonrisa amarga, Dane le dio un golpecito en la mejilla.
—Claro. No es nada.
Después de decir eso, volvió a dirigir la mirada hacia adelante. Los disparos estridentes continuaban. Las balas que llovían desde todas direcciones parecían inagotables, como si nunca fueran a acabarse.
«¿Cuándo carajo va a venir ese maldito equipo?»
Dane frunció el ceño con fastidio. Primero debía llevar a Grayson a un lugar seguro y luego ir a buscar a Joshua. La ruta segura era…
Dane movió los dedos sin decir nada. Al ver la señal, Grayson iba a moverse de inmediato, pero se detuvo de golpe.
—Ah. Dane abrió los ojos de par en par, sorprendido, al ver que el cuerpo se tambaleaba violentamente. Grayson se desplomó contra el suelo.
—¡Grayson!
Dane lo llamó con voz baja. Se acercó rápidamente y revisó su cuerpo. La sangre brotaba por todas partes.
«Ah, está demasiado grave».
El rostro de Dane palideció al instante. Que Grayson hubiera resistido hasta ahora solo se debía a su condición genética. Pero incluso los Alfa dominantes no eran invencibles. Podrían aguantar más que una persona normal, pero al final, seguían siendo humanos. La muerte llega a todos por igual.
Mientras pensaba en eso, Grayson se sentó de repente. Habló con una sonrisa como si nada hubiera sucedido.
—Perdón, resbalé.
«No fue así».
Dane lo sospechó, pero Grayson continuó hablando con calma.
—¿Seguimos? ¿Dijiste que es por allá, verdad?
Señaló en una dirección.
«Esto no va a funcionar», pensó Dane. «Tengo que pensar en otra cosa. Puedo ser el cebo, atraerlos, y una vez que los saque del camino, los elimino uno por uno…»
—No.
Soltó Grayson de repente. Dane lo miró frunciendo el ceño.
—¿No qué, de repente? —No puedes dejarme solo.
La frase, inesperadamente precisa, como si hubiera leído su mente, lo hicieron detenerse. Dane solo lo miró en silencio, entonces Grayson tomó la palabra.
—Si tú mueres, yo muero.
Dane se sorprendió por la voz tranquila.
—Grayson, no tenemos ese tipo de relación.
Cuando lo negó de inmediato, Grayson respondió con calma.
—Lo sé. Mis sentimientos son distintos a los tuyos. Así que, no importa cómo muera ni dónde arriesgue mi vida, es mi voluntad, independientemente de la tuya.
Después de escuchar eso, Dane ya no tuvo más que decir. Se limitó a mirarlo en silencio. A esos ojos de Grayson, tan sinceros e inquebrantables.
Los disparos continuaron. Debían tomar una decisión. Rápido, deprisa.
Como siempre.
Pero justo cuando seguía sin poder moverse, mirando fijamente a Grayson...
—...!
Al sentir una presencia asesina, Dane giró al instante y desenfundó el arma de su cintura. Casi al mismo tiempo que vio el rostro del hombre que la apuntaba con un arma, se escuchó un fuerte disparo.
Dane suspiró al ver el rostro familiar que se revelaba detrás del hombre que caía sin remedio.
—Josh.
De su boca escapó un comentario imposible de discernir si era de alegría o de incomodidad.
Joshua sonrió y le devolvió el saludo.
—Hola, Dane. Cuánto tiempo sin verte.
Continuó hablando, con los ojos entrecerrados y todavía sonriendo.
—No tienes idea de cuánto te extrañé.
—Jaja.
Justo cuando Dane rió con incomodidad, Joshua le dio un puñetazo en la cara. Dane cayó de espaldas sin siquiera lograr emitir un sonido. Solo entonces, como si por fin se sintiera aliviado, Joshua relajó su expresión. Sorprendido, Grayson se acercó rápidamente a Dane y examinó sus heridas.
—¿Qué demonios estás haciendo? De repente apareces y...
—Basta, ya es suficiente.
Dane evitó que Grayson se enojara. Se pasó el dedo por el labio sangrante y añadió:
—Me lo merecía, así que quédate quieto. Ahora, ¿hemos terminado con el ajuste de cuentas?
La reacción serena de Dane dejó a Grayson momentáneamente desconcertado. Lo mismo le ocurrió a Joshua. Pronto volvió a su yo habitual y respondió con una sonrisa refrescante.
—No, esto solo son intereses. El capital principal lo cobraré por separado cuando volvamos.
—Hazlo con moderación, tacaño. Quien tiene, debe saber compartir.
—Eso depende de con quién estés hablando.
Joshua ni siquiera se inmutó ante el ingenioso comentario de Dane. Grayson quedó desconcertado mientras observaba cómo se desarrollaba la conversación como si se tratara de algo cotidiano.
—Más que eso.
Joshua cambió abruptamente de tema.
—¿No se hizo de repente silencioso?
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones