Ketron Chapter 13
Capítulo 13
Eddie estaba bastante ocupado por primera vez en mucho tiempo.
Tenía que cuidar de un lindo gato, algo grande, y además pensar y preparar nuevos platillos para el menú.
Afortunadamente, el gato parecía haberse estabilizado y ya había decidido los nuevos platillos. Solo faltaba prepararlos para ofrecerlos.
Por más versátil que fuera Gerald, no podía enseñarle recetas desconocidas ni esperar que las preparara al instante. Así que primero debía cocinarlos él mismo para mostrárselos. Esa era la tarea del día.
—Hmm.
Los ingredientes que Eddie había seleccionado cuidadosamente estaban desplegados ante él.
Actualmente, la reputación de su posada en la capital era algo como: —esa posada rara que vende aperitivos peculiares—. O quizá —el lugar que regala una leche increíblemente deliciosa—, o incluso, —el local del tacaño dueño que solo te da una! ¡Solo una! de esas leches—.
La habilidad culinaria de Eddie en realidad no era nada del otro mundo. Solo cocinaba al nivel de un hombre que vive solo.
Cuando le daban ganas de cocinar, buscaba en YouTube recetas que pudiera hacer con los ingredientes que tenía.
~Si no lo tienes, no hace falta que lo uses~
Confiando en esa frase, omitía montones de ingredientes y cocinaba a su antojo. Aunque a él le parecía comestible, no estaba a nivel para venderlo.
Pero, ¿y si vendía esos mismos platillos en una tierra lejana? ¿Si lo que para él era común y corriente, aquí resultaba especial?
Claro que habría demanda.
No, tenía que haber demanda. Porque ahora él la proveería.
Pensando esto, Eddie salió de la cocina para tomar un respiro, y se encontró con una gran silueta parada indecisa a mitad de las escaleras, mirando hacia el primer piso.
—¡...!
Ketron subió un escalón tan pronto como sus ojos se encontraron con los de Eddie. Como si creyera que así podría esconderse.
«...¿De verdad cree que su enorme cuerpo puede esconderse así?»
Eddie inclinó la cabeza ligeramente, pero decidió que no importaba y le habló con una sonrisa.
—Ket, justo a tiempo. Estoy creando un nuevo menú, pero me faltan manos. ¿Podrías ayudarme?
En realidad, no era un menú que requiriera mucha ayuda. Pero si Ketron quería romper su jaula y salir, Eddie estaba más que dispuesto a ayudarle a derribarla.
Ketron no respondió. Pero el simple hecho de haber salido de su habitación significaba que tenía la voluntad de hacerlo, ¿no? Eddie insistió.
—Después, cenamos juntos. ¿Qué dices?
Un silencio tenso se extendió entre ellos. El rostro de Ketron mantenía su habitual expresión estoica, pero había un cambio sutil, como el de un pétalo cayendo suavemente sobre un lago tranquilo.
Y entonces, asintió.
* * *
Eddie había elegido dos platillos para el menú.
Uno era udon, el otro arroz con huevo y salsa de soja.
Podría parecer demasiado común, pero para Eddie eran una jugada maestra.
Comida reconfortante con carbohidratos, fácil de digerir, con precios y porciones ideales para el desayuno.
Y lo más importante, platillos que incluso un novato como él podía preparar sin problemas.
—Mm, habría estado mejor con un poco de tofu frito.
Lamentablemente, el udon que tenía en la tienda era la versión simple: solo caldo, fideos y un poco de pasta de pescado. Con unos cuantos toppings por encima.
Bueno, lo que faltaba podría añadirse después. Roma no se construyó en un día.
Ketron miraba alrededor como si la cocina le resultara ajena.
De niño había vagado por callejones, de joven había vivido al aire libre como mercenario, y tras obtener la espada sagrada había viajado por todo el continente. Una cocina común no podía serle familiar.
—Ket, hierve esto, ¿sí?
Así que Eddie le encargó tareas relativamente fáciles, como cocer los fideos udon.
Como allí no existían temporizadores, le dio instrucciones abstractas:
—Apaga el fuego cuando los fideos estén en su punto.
El problema era que para Ketron, cuya experiencia culinaria se limitaba a desgarrar carne seca y revolver sopas aguadas, cocinar fideos resultaba una tarea casi imposible.
Pero como Eddie se lo encargó con naturalidad, como si fuera algo sencillo que cualquiera podría hacer, Ketron no pudo negarse y terminó aceptando los fideos udon con vacilación.
—...
Ketron sostenía torpemente los gruesos fideos, más voluminosos que los comunes, y los dejó caer en la olla con ruidos chapoteantes. Tras verter agua y moverse con torpeza, logró encender el fuego para hervirlos.
Mientras tanto, Eddie preparaba guarniciones y cocinaba arroz. Afortunadamente, su tienda tenía arroz crudo, así que podía prepararlo fresco.
Claro, si terminaban vendiéndolo, usarían arroz instantáneo por conveniencia. Pero como esto también era para su propia cena, prefería cocinarlo desde cero.
«Hmm, ¿qué sería mejor como acompañamiento en lugar de kimchi? ¿Takuan o jangajji de rábano? Y una ensalada. Un postre. ¿Será suficiente? Quizá sea muy simple, mejor añadir una o dos hamburguesas de arroz».
N/T Takuan: Aperitivo típico de Japón y de Corea donde recibe el nombre de danmuji y que se elabora a partir del rábano.
N/T jangajji: Plato de encurtidos coreano que se diferencia del kimchi por no estar fermentado.
Mientras Eddie sopesaba cómo armar el menú, echó un vistazo a Ketron y lo encontró mirando la olla con expresión grave.
Los fideos udon, ahora hinchados hasta casi desintegrarse en el agua, parecían a punto de derretirse.
—...¿Ket?
Al ser llamado, Ketron lo miró con cara de no entender qué había hecho mal.
—¿Quieres cocerlos más?
Como si esperara esas palabras, Ketron sacó la olla. Al escurrir el agua, esta salió turbia, como si los fideos se hubieran disuelto, arrastrando consigo lo que quedaba de ellos.
Los fideos restantes, demasiado cocidos, se deshacían en hebras, pareciendo más sopa de fideos que udon.
—...
—...
Para este punto, hasta Ketron pareció darse cuenta de que algo había salido mal y miró de reojo a Eddie para medir su reacción.
Tras un breve silencio, Eddie no tardó en esbozar una sonrisa.
—Parece que a Ket le gustan los fideos bien cocidos.
—E-em.
Ketron no supo qué responder. ¿Preferencias sobre el punto de cocción? Eso no existía en su vocabulario. Él comía cualquier cosa con tal de alimentarse.
Se sintió levemente desanimado. Había fallado en una tarea que parecía sencilla a primera vista.
Un hombre que había sobrevivido incontables batallas podía cumplir misiones imposibles como derrotar al Rey Demonio, pero hervir fideos udon correctamente era un desafío demasiado grande.
Eddie casi podía ver las orejas invisibles de Ketron caer desanimadas. Se apresuró a decir:
—A mí me gustan más al dente. ¿Podrías preparar otra porción, menos cocida esta vez?
Mientras decía esto, sacó otro paquete de fideos udon y se lo alcanzó. Ketron llenó otra olla con agua y comenzó de nuevo.
—¿Sabes medir bien el agua?
Eddie lo elogió mientras observaba. En realidad, la cantidad de agua no importaba mucho para cocer fideos.
Esta vez, Ketron intentó sacar la olla casi antes de que los fideos se cocinaran, pero Eddie, que vigilaba de cerca, intervino rápidamente.
—Yo los prefiero un poco más cocidos. Es mi gusto.
Ketron esperó un poco más. Su mirada, ansiosa e insegura, buscaba a Eddie de vez en cuando.
«¿Así está bien? ¿Está bien ahora?»
Eddie intervino en el momento justo.
—Creo que ya están.
Ketron sacó la olla de un tirón y escurrió el agua. Los fideos, perfectamente cocidos y brillantes, hicieron que Eddie lo alabara efusivamente.
—Los has cocinado perfecto. Justo como me gustan. Gracias, Ket.
Mientras tanto, Eddie terminó de preparar el arroz y los acompañamientos. Con una sonrisa, mezcló la salsa udon con agua caliente. Ketron sirvió los fideos en tazones, espolvoreó toppings, y así completaron unos udon presentables.
—¿Empezamos a comer?
Los dos llevaron los platos a la mesa. Mientras Eddie salía a llamar a Gerald, Ketron observó en silencio la comida dispuesta.
Dos frascos negros con dibujos y letras indescifrables, dos huevos crudos, dos huevos fritos, una ensalada de origen misterioso, algo amarillo igualmente desconocido, una carne con forma que Ketron nunca había visto, y una generosa porción de arroz.
Y los dos udon que habían preparado juntos. Uno con fideos perfectamente cocidos, el otro con hebras deshechas flotando como masa en el caldo. Pero, en fin, así era.
La cantidad de comida era bastante abundante para tres personas. A simple vista, eran porciones para seis.
«...¿Será que comen más de lo que parece?»
Ketron, que había inclinado la cabeza ligeramente confundido, se sentó tranquilamente frente a la comida.
Si supiera q esa cantidad de comida es por el akajjsjs
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