Ketron Chapter 14

 Capítulo 14

—¿Lo hiciste tú mismo?

Gerald, que había sido arrastrado por Eddie desde el piso de arriba mientras trabajaba, puso cara de asombro al ver la mesa bien servida.

—Sí, es una especie de degustación mientras comemos. Voy a incluir esto en el menú del desayuno.

—¿Arroz…?

Por supuesto, en el Imperio de Reneba también era común utilizar huevos en la cocina. Pero su alimento principal era el pan, y existía una fuerte percepción de que el arroz era algo que solo se comía en el extranjero. Naturalmente, el arroz con huevo tampoco era algo habitual.

Tampoco existían condimentos como la salsa de soja o la leche de soja. Había cosas similares, pero…

Ah, claro, ni hablar del aceite de sésamo.

Esa diferencia era enorme.

Eddie sonrió con complicidad. Haciendo un gesto para que Gerald y Ketron se sentaran, comenzó la etapa final del plato.

—Díganme, ¿prefieren el huevo cocido o crudo?

—Yo lo prefiero crudo.

—…Cualquiera.

Ante esas palabras, Eddie hizo un hoyo en el centro del arroz, bien cocido y esponjoso, con unos palillos.

Ketron, para quien la existencia misma de los palillos era aún profundamente ajena, puso cara de desconcierto. En cambio, Gerald, ya más o menos acostumbrado a la manera de comer de Eddie, mantuvo una expresión impasible.

Tras cascar un huevo, Eddie vertió una vuelta de salsa de soja dentro, lo mezcló con unos golpes secos y luego lo vació sobre el arroz caliente, donde había hecho el agujero.

—Esto es para Gerald.

—Gracias.

Esta vez, añadió una vuelta de salsa de soja y otra de aceite de sésamo al arroz, y luego colocó encima un huevo frito con la yema semicuajada.

—Esto es para Ket.

Al extenderle el plato junto con una cuchara, Ketron lo recibió con torpeza.

—Revuélvelo todo.

Además, como complemento, Eddie le pasó unos trozos de hamburguesa de arroz tostada, unos encurtidos de rábano y una ensalada que había elegido como acompañamiento. Ketron inclinó la cabeza, desconcertado por las formas desconocidas.

Pero un hombre que en el pasado había masticado hasta la corteza de los árboles por hambre no era quisquilloso. Siguiendo las instrucciones de Eddie, mezcló todo y, con expresión dubitativa, probó un bocado del arroz con huevo y soja.

—¡…!

Su rostro bastaba para saber si estaba bueno o no. Como conocía muy bien ese sabor, Eddie también sonrió satisfecho. Sin duda, el sabor salado y umami era exquisito. Quien inventó el arroz con huevo y soja tenía que ser un genio.

Era una lástima que el aceite de sésamo fuera comercial. El arroz con huevo que él solía preparar llevaba aceite de sésamo artesanal, prensado por su abuela. Echaba de menos ese detalle, pero no había más remedio.

Antes de crear estos menús, Eddie había dudado si diseñar primero el del almuerzo o el del desayuno.

Al final, se decidió por el desayuno para los huéspedes que salían por la mañana, y así eligió estos platos.

El hecho de que el menú del almuerzo y la cena pudieran ser más variados, mientras que el desayuno tendía a ser simple, también reforzó su decisión.

Gerald comenzó a comer con elegancia y parsimonia, mientras Ketron, como si necesitara todas esas calorías para mantener su enorme cuerpo, vació el plato en un instante. Eddie, en silencio, preparó otro tazón de arroz con huevo y soja.

Valió la pena haber preparado dos por si acaso.

Sintiéndose satisfecho por dentro, Eddie colocó un nuevo plato y añadió con delicadeza más hamburguesa de arroz. Ketron, al recibir la nueva comida, levantó el tazón y lo engulló de un trago.

«Come mucho, nuestro Ket».

Sabía muy bien que Ketron se ponía nervioso cada vez que lo llamaba así, así que, por si acaso se atragantaba mientras comía, Eddie solo lo animó mentalmente y comenzó su propia comida.

Por supuesto, el arroz estaba delicioso.

* * *

El diseño general del menú del desayuno estaba listo.

A punto de lanzar las ventas, Eddie se sumió en sus pensamientos por un último detalle que lo inquietaba.

—Hmm…

Una mesa de desayuno con platos apetitosos. 

El menú: udon y arroz con huevo y soja.

Los platos en sí no eran malos, el problema era la combinación.

Aparte de las guarniciones menores, había decidido añadir croquetas como acompañamiento principal para el udon y hamburguesa de arroz para el arroz con huevo. No era una mala combinación.

Pero el verdadero problema era que todo esto resultaría extremadamente ajeno a los ciudadanos del imperio. Para un coreano, era comida familiar, de sabores conocidos, pero para ellos sería completamente desconocido.

Aunque no pudiera cambiar los platos principales, sería bueno que al menos el desayuno incluyera un sabor familiar.

Era una preocupación similar a pensar que, si entre los ciudadanos del Imperio existía algo tan cotidiano y familiar como el kimchi para los coreanos, como esos pequeños acompañamientos de cada comida, entonces quizás sería mejor incluir algo así en lugar de poner algo como el danmuji, que no encajaba del todo.

N/T danmuji: Rábano encurtido.

Ese era el tipo de dilema que lo atormentaba. 

Pensó en preguntarle a Gerald, pero dudó, preocupado de que su desconocimiento resultara demasiado sospechoso. 

No, en realidad, ya era extremadamente sospechoso. 

Era una duda que ya había tenido antes: ¿por qué Gerald nunca cuestionaba los cambios en Eddie, ni los productos de la tienda que traía? 

Tanto entonces como ahora, seguía siendo un misterio sin respuesta. 

—Haah, no hay remedio. 

Al final, Eddie decidió ir personalmente al mercado. 

Si recorría los puestos que vendían guarniciones, entendería mejor los gustos del imperio. También sería útil ver cómo era el mercado local. 

Pero el problema era que aún le daba miedo salir solo de la posada. 

Desde su posesión, Eddie nunca se había alejado lo suficiente como para perder de vista el edificio. 

Había varias razones para su renuencia a aventurarse lejos. 

Primero, este era un mundo de fantasía extraño, con razas heterogéneas, magia y demonios. No era un lugar tan seguro como Corea, donde él había vivido. 

Segundo, era un mundo con un rígido sistema de clases. Si, como plebeyo ignorante, ofendía a un noble… dependiendo de la gravedad del delito, podrían ejecutarlo en el acto. Un escenario sangriento. 

Los derechos humanos eran un concepto débil aquí, así que temía que, si salía y cometía un error, quizá nunca podría regresar a la posada. 

Pero, dejando eso de lado, había algo más… 

—…

Sin darse cuenta, Eddie se agarró el brazo. Sintió un escalofrío. 

Claro que lo sabía: era solo su imaginación. 

Pero aún le aterraba mezclarse entre multitudes desconocidas. 

Después de todo, hacía apenas un mes que lo habían apuñalado y matado. 

Cuando salió antes para buscar a Ketron, al menos tenía el sentido de obligación de evitar la corrupción del protagonista. Ahora, sin esa motivación, postergaba la salida una y otra vez. 

«No debo exigirle solo a Ket que se esfuerce. Yo también debo superarme un poco».

Con un suspiro de frustración, Eddie tomó una decisión. Ir solo desde el principio parecía demasiado difícil, así que iría acompañado. 

El primero que le vino a la mente fue Gerald, con quien había convivido más tiempo desde su posesión. 

Gerald, al menos cuando se trataba de Eddie, era un súper —Sí-hombre, —así que aunque no hubiera una razón en particular, si Eddie le pedía que salieran juntos, él asentiría de inmediato y se prepararía para salir.

Pero había alguien más adecuado para este acompañamiento. 

Otra persona que también necesitaba superarse. 

Eddie se detuvo frente a la habitación de Ketron. —Toc, toc. —Sus nudillos golpearon la puerta sin vacilar. 

—Ket, ¿tienes un momento? 

No hubo respuesta. Como era habitual, Eddie no esperó y abrió la puerta. 

Efectivamente, como esperaba, Ketron estaba dentro. 

Lo único peculiar era que, vestido solo con pantalones, estaba haciendo flexiones parado de manos. Y no solo eso. Con un brazo detrás de la espalda, sosteniéndose únicamente con el otro. 

No sabía cuánto tiempo llevaba así, pero la habitación estaba impregnada de un calor sofocante. 

Su rostro, por el que resbalaba un hilo de sudor, giró hacia la puerta que Eddie acababa de abrir. 

«Aunque sus heridas no están del todo curadas…»

Eddie contuvo un regaño y, en su lugar, dejó escapar un suspiro leve. 

Ya lo había visto antes, pero ese cuerpo claramente no era producto del azar. 

A pesar de llevar casi un mes sin hacer ejercicio, su musculatura, densa y orgánica, resultaba intimidante. Los músculos de su brazo, soportando ese cuerpo macizo, se tensaban con fuerza dinámica. 

«Con eso, ni siquiera necesitaría una espada para ser un buen guardaespaldas».

Sin darse cuenta, Eddie sonrió, satisfecho. 

—Hola, Ket. 

No hubo saludo de vuelta. Pero Eddie, imperturbable, se acercó y se agachó frente a Ketron, que seguía parado de manos. 

—Tengo que pedirte un favor, ¿te parece bien? 

Mientras hablaba, sacó un pañuelo de su bolsillo. Sin inmutarse por la postura invertida de Ketron, le secó el sudor con gesto natural. 

—Ha. 

A estas alturas, ya debería estar acostumbrado, pero Ketron todavía no lograba familiarizarse con las excentricidades de Eddie. 

«¿No es lo normal cerrar la puerta y echarlo?»

Pero ahora Ketron también sabía que estos actos de Eddie no tenían la intención de competir con él. 

Al final, enderezó su cuerpo que estaba al revés. Ajustó el cinturón de sus pantalones algo holgados y abrió la boca. 

—¿Qué clase de favor? 

—Mmm, necesito que me escoltes. 

—¿Escoltarte? 

Eddie asintió con la cabeza. 

—¿A dónde? 

¿Sería a una peligrosa casa de apuestas? ¿O quizá a algún intercambio ilegal? Ketron, que solía imaginar todo tipo de cosas sospechosas sobre este hombre inescrutable, comenzó a pensar en encargos turbios en callejones oscuros. Pero Eddie respondió con una voz despreocupada: 

—Al mercado. 

—…¿Al mercado? 

¿Se refería a un mercado negro? Sin embargo, lo que siguió no tenía nada que ver. 

—Sí, escuché que hay un gran mercado donde venden ingredientes. Verduras, guarniciones, ese tipo de cosas. 

—…

—Necesito que vengas conmigo. 

Su rostro, sonriendo inofensivo, no mostraba el más mínimo indicio de segundas intenciones.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El cazador primera parte

El cazador 2a parte

Cazador tranquilo Chapter 1