Sirviente Chapter 109
Capítulo 109
Louis ya había escuchado y aprendido lo suficiente a través de sus conversaciones previas sobre qué necesitaban y de qué manera.
Eddie lo había preparado para que pudiera intervenir con confianza en este tipo de situaciones en cualquier momento. Por eso, era necesario recordarles nuevamente quién era el verdadero señor del norte.
Si Eddie era alguien que actuaba ferozmente desde las sombras únicamente por su señor, Louis era quien caminaba bajo la luz. No podía permitir que la impresión que tenían de él quedara más grabada que la de Louis. La sombra nunca debía opacar la luz. Eso era algo que él no toleraría.
Eddie asintió hacia Louis cuando sus miradas se encontraron. Los labios sellados de Louis se abrieron.
—Nuestras condiciones coinciden casi por completo con lo que el conde desea. Primero, al igual que los habitantes de otros territorios, queremos que los norteños tengan más opciones en su vida cotidiana. Para eso, obviamente, diversos alimentos y productos básicos deben comercializarse a buenos precios.
—Claro, de manera discreta.
El conde de Fordman continuó sus palabras.
—Eso es obvio. Pero quiero que recuerdes que lo que más valoro no es la discreción, sino el ‘buen precio’. Gracias al apoyo de la Segunda Consorte Imperial, nuestra situación ha mejorado, pero en su caso, al tener que asumir todo, la carga debe ser considerable. Las condiciones del norte son más precarias de lo que el conde imagina. El ingreso mensual promedio de una familia de cuatro o cinco personas es de alrededor de 3 platas y 80 cobres.
En comparación, el ingreso promedio de una familia común de tres plebeyos (excluyendo a la clase media) era de 8 a 10 platas.
Sin embargo, debido al atraso en el desarrollo de tierras cultivables por las condiciones ambientales y la limitación en la cantidad y tipos de productos comerciables impuesta por la familia imperial, los ingresos de los habitantes del norte obtenidos a través de comerciantes externos se mantenían bajos.
Por eso, los precios en el norte, aunque parecieran baratos, no lo eran. Lo que podían producir localmente era económico, pero lo importado a través de comerciantes externos resultaba caro. Los artículos de lujo podían costar varias veces más.
Hasta ahora, habían logrado estabilizar la situación extrayendo apoyo de la Segunda Consorte Imperial, pero ahora debían continuar mediante este acuerdo.
—Creo que debemos ajustar los precios de compra de los artículos según el nivel de vida del norte. Así la gente podrá consumir sin una carga excesiva. Agradecería que el conde asumiera parte de las pérdidas.
—…¿Perdón?
—Para los productos que deben importarse de otros territorios, al aumentar significativamente la cantidad comprada, los precios podrán ajustarse, así que no será una carga tan grande. Pero para lo producido localmente, espero que el conde reduzca la carga del norte actuando como intermediario.
Los ojos del conde de Fordman se abrieron de par en par. Incluso dejó escapar un sonido atónito.
—Entonces… ¿me está diciendo que nosotros nos encargaremos del comercio de lo que el norte necesite, pero que el norte solo pagará según sus estándares y que yo debo cubrir la diferencia?
—Será una carga, pero sí, eso espero.
—No, no es… no es una carga, Su Alteza. Honestamente… desde el momento en que mencionó el apoyo, asumí que tendríamos que asumir el rol que ha tenido la Segunda Consorte Imperial.
Calló por un momento y tragó saliva con fuerza.
—Si cargáramos con las dificultades del norte, el condado también sufriría, y no podemos permitir eso. No vinimos aquí movidos por la malicia, exigiendo que murieran con nosotros. Nos presentamos ante el conde con la intención de coexistir. Aunque pedimos apoyo sin rodeos, nunca tuvimos la intención de hacer demandas excesivas. Bueno, desde la perspectiva del conde, esto también debe parecer excesivo.
—No, para nada.
El conde se reclinó en el respaldo de la silla. Incluso se secó el rostro con las manos, como si algo de su tensión se hubiera aliviado.
—He reflexionado mucho estos días. Pero cuando calmé mis emociones confusas, mi mente se aclaró como si se disipara la niebla. Ahora, considero un honor seguir a Su Alteza.
Aunque sabía que eran palabras aduladoras, su fingido alivio no fue mal recibido. No era sincero, pero tampoco una mentira descarada. Una sonrisa se dibujó en los labios de Louis.
—Además, pronto desarrollaremos productos especiales utilizando nuevos recursos descubiertos. Por supuesto, hasta que el norte se estabilice, usaremos el condado como intermediario en el comercio.
El conde de Fordman exhaló un sonido de asombro. Parecía ansioso porque hablaran más sobre esos productos especiales, pero Louis priorizó lo que necesitaban obtener.
Cuando ya habían discutido todo lo que querían,
—Y planeo incluir al conde de Swen en esto. Claro, si él acepta.
El conde de Fordman no pareció sorprendido, como si ya lo hubiera anticipado.
—Si el conde de Swen acepta sin reservas, la carga del conde se reducirá a la mitad.
—Sí. Por eso … el viaje hasta el condado de Swen sería demasiado agotador para que Su Alteza lo hiciera en persona. Yo tengo una relación muy cercana con él.
Louis le hizo un gesto para que continuara.
—¿Qué tal si lo invitamos a venir aquí? Yo me encargaré de contactarlo.
—Mmm.
Ellos también habían calculado que el conde de Fordman haría esta propuesta. Aun así, Louis no respondió de inmediato. Fingió reflexionar, dejando escapar un suspiro para ganar tiempo.
—Es un tipo difícil pero perspicaz para leer las situaciones. Si se entera de que he decidido seguir a Su Alteza, vendrá corriendo de inmediato.
[—Eddie. Oye, se me acaba de ocurrir algo. ¿Crees que el conde de Swen, como el de Fordman, estará involucrado en negocios ilegales para llenarse los bolsillos?]
Louis planteó una duda con cierta lógica a través de su conexión mental.
[—Por la mirada y expresión del conde, no parece tener segundas intenciones, pero en todo siempre existe esa posibilidad remota. Si lo visitamos de improvisto, quizá podamos encontrar algún punto débil que aprovechar, eso pensé].
[—Ante todo, sospechar antes de asuntos importantes es un buen hábito].
Eddie respondió mentalmente mientras observaba al conde de Fordman y a Ferus. No parecía que el conde estuviera actuando para encubrir las fechorías del de Swen.
[—Sin embargo, dudo mucho que ocurra lo que Su Alteza imagina].
[—¿Por qué estás tan seguro?]
[—Porque el conde de Swen no tiene a un Ferus. Que hayamos podido encontrar un punto débil en el conde de Fordman fue porque Ferus llegó hasta aquí. Sin él, por más ávido de dinero que sea el conde, jamás habría considerado distribuir Ake].
La mirada de Louis también se dirigió a Ferus. Este se estremeció ante el frío repentino en esos ojos.
[—Un maldito repelente] —murmuró Louis antes de cortar abruptamente la conexión mental. Al mismo tiempo, desvió la mirada para fijarla en el conde de Fordman.
—Sería conveniente que el conde se encargara de esto. Dado que no puede ausentarse de su territorio por mucho tiempo, también ahorraríamos tiempo en viajes. Muy bien, confío en usted.
—Sí. Déjelo en mis manos.
El semblante del conde se iluminó. Ahora que había decidido unirse a ellos, era natural que desconfiara de que Louis y el conde de Swen se volvieran cercanos. Nada sería más inquietante que perder su posición privilegiada en una relación multilateral.
—Le entregaré el contrato mágico. Solo debe escribir las cláusulas que acaba de mencionar.
Ante la señal del conde, su asesor adelantó un contrato en blanco, una pluma y tinta. Esta vez fue Eddie quien intervino. Con rapidez, escribió los términos que deseaban.
Mostró el documento terminado al conde de Fordman. Nuevamente, el firmante de su parte sería el conde de Edlen. El contrato finalizado fue guardado en el saco mágico de Eddie.
El conde de Fordman se levantó e inclinó la cintura hacia Louis.
—En adelante, cuento con su benevolencia.
—Igualmente yo con la suya.
Cuando Louis extendió la mano para un apretón, el conde la sostuvo con ambas manos. Sus dedos temblaron.
—Mi maldición no se contagiará, así que no tema.
—Pe-perdón.
—Nos retiraremos a nuestras habitaciones. El conde puede ocuparse de sus asuntos.
Louis retiró la mano y salió de la sala de reuniones. El pasillo estaba en silencio sepulcral. Ferus, que se acercó, tomó la delantera.
Nadie habló durante todo el camino a las habitaciones. La quietud resultaba incómoda. Al frotar su entrecejo conteniendo un suspiro, Eddie percibió una energía familiar.
Llegó justo a tiempo frente a su dormitorio. Tras anunciar que entraría primero, abrió la puerta.
Atravesó la antesala y avanzó hacia el interior. Simultáneamente, un pájaro azulado cruzó la ventana. Era un mensajero mágico enviado por Raven. Los ojos de la criatura brillaron al ver a Eddie. Junto con ello, la voz de Raven resonó en su mente:
《Como ordenaste, contacté discretamente a Mobel Ashiers. Le informé sobre la situación de la Segunda Consorte Imperial y le dije que se uniera al príncipe heredero. Mis subordinados lo vieron dirigirse hacia él, así que todo parece ir según tu plan 》
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