Sirviente Chapter 129
Capítulo 129
—La segunda consorte ha muerto. Sabrás lo que eso significa, así que deja tus bromas de lado.
—¿Qué? ¿La segunda consorte... ha muerto?
La expresión de Ferus se tensó mientras repetía las palabras de Eddie. Aunque no conocía todos los detalles, el conde Fordman le había contado lo suficiente sobre la situación entre el príncipe Louis, el príncipe Sober y la segunda consorte como para entender las implicaciones.
Ferus revolvió entre sus pertenencias sobre el escritorio, sacó el dispositivo de comunicación y lo examinó. La luz central parpadeaba en rojo sin cesar, señal de que el conde ya había intentado contactarlo varias veces.
—Ah...
Su rostro se tiñó de incomodidad.
—Debería comunicarme primero con el conde.
—Sí, sería lo mejor. Yo me quedaré afuera.
Antes de que Eddie pudiera moverse, Ferus lo detuvo agarrándole el brazo.
—No es necesario. Quédese aquí. Será mejor que escuche directamente de usted en lugar de a través de mí.
Era cierto. Sin embargo, para el conde Fordman, limitar la conversación podría resultar incómodo. Eddie lo miró, preguntando si estaba seguro. Ferus, en lugar de responder, estableció la conexión con el conde.
Pronto apareció el rostro del conde. Su cara, enrojecida de ira, se tensó al ver a Eddie, y contuvo a duras penas su enfado.
—Mis disculpas. Nada más llegar al norte, caí enfermo y no pude responder a tiempo.
Aprovechando el momento, Ferus inclinó la cabeza. Aunque era solo un breve contexto, el conde Fordman pareció entender y forzó una sonrisa.
《 ...Ah, sí, si estabas enfermo, es comprensible... Ejem… El norte es conocido por su clima implacable... Es fácil caer en fiebres y malestares 》
—Acabo de enterarme de la noticia sobre la muerte de la segunda consorte.
Ferus cambió de tema, mencionando uno de los motivos de su llamado y el asunto que debían discutir, antes de que la incomodidad aumentara. El rostro del conde se oscureció al instante. Sus ojos se encontraron con los de Eddie.
《 … 》
Pero no supo qué decir, y solo guardó silencio. La atmósfera se volvió pesada. Un minuto, dos... incluso después de cinco, las palabras no llegaban. No podían permitirse perder más tiempo.
—Primero, le compartiré lo que sabemos a través de nuestros informantes. Será más fácil conversar así.
Eddie compartió los detalles que había obtenido del mensaje mágico sobre la situación en el palacio. El conde, cada vez más inquieto, no dejaba de morderse los labios.
Sin embargo, cuando Eddie terminó, el conde cerró los ojos con fuerza, los abrió y dejó escapar un profundo suspiro. Su mirada, antes temblorosa, ahora mostraba determinación.
《 Debo mantener la calma. Si ocurre algo, avíseme de inmediato a través de Ferus. Junto con el conde Swen, apoyaremos al norte en todo lo necesario 》
Quisieran o no, si el norte caía en peligro por fuerzas externas, los territorios vecinos también sufrirían las consecuencias.
Aunque durante mucho tiempo fingieron desconocer la situación del Norte, terminaron siendo una comunidad con un destino compartido. Y ahora, más que nunca, estaban obligados a depender unos de otros, especialmente bajo los términos de su acuerdo.
—Si ocurre algo en su territorio, avísenos de inmediato. Quizá no tengamos recursos para ayudar, pero al menos podremos ofrecer soluciones.
《 Qué reconfortante. Tan reconfortante que aunque aún no he cenado, me siento satisfecho 》
Su expresión se volvió fría. Aunque sus palabras sonaban a reprimenda, por alguna razón, no le desagradaban del todo.
《 Ferus 》
—Sí, mi señor.
《 Ya que insististe en ir al norte, asegúrate de lograr resultados, pase lo que pase 》
—Así será.
《 Y ya que estás allí, usa tus habilidades para servir a Su Alteza. Si llegas a tener ideas estúpidas, no te quedarás impune. Así que no cometas errores 》
Era una advertencia velada: ni se le ocurriera urdir planes mediocres en el norte.
Aunque parecía dirigida a Ferus, en realidad era una señal silenciosa para Eddie.
Si Ferus llegaba a actuar de manera sospechosa, sería sin su consentimiento, y podía actuar en consecuencia.
«No confía en Ferus en absoluto».
Era evidente que lo consideraba una pieza útil, pero no alguien a quien mantener a su lado por mucho tiempo. Aunque ya lo había intuido, confirmarlo así le dejó un sabor amargo en la boca.
«Es su culpa, pero...»
Sin embargo, no sentía ganas de burlarse.
Eddie lanzó una mirada de reojo a Ferus. Aunque respondía con indiferencia, alguien tan perspicaz como él no podía haber pasado por alto las intenciones del conde.
Al terminar la breve comunicación, el aire en la habitación volvió a enfriarse.
—Bueno, me retiro entonces.
Como no tenía intención de quedarse más, Eddie dio media vuelta.
—Yo estoy bien.
Pero Ferus, con un comentario inesperado, lo detuvo una vez más.
—No, es solo que... sospecho que usted me compadece. Jaja.
Cuando Eddie se volvió, Ferus se pasó una mano por la nuca y comenzó a balbucear excusas.
—Yo también me doy cuenta de lo lamentable que soy, pero no tanto como para merecer lástima.
—Patético. ¿Cuándo he sentido lástima por ti?
—Aunque siempre me reprende con frialdad, sé que usted no es una persona indiferente. Más bien, lo he descubierto. Quizás por haber crecido comiendo migajas de desprecio, soy sensible a las emociones ajenas. Jaja...
—Ríes como un tonto.
A pesar del reproche, no borró la sonrisa.
—Tengo una duda.
—¿Cuál?
—Esa noche... cuando me atacó en el callejón mientras intentaba negociar con Ake.
Eddie movió la mandíbula, instándolo a continuar.
—Usted pronunció mi verdadero nombre esa vez.
Ferus Headstone.
No sabía cuánto lo había estremecido escucharlo en boca de otro después de tanto tiempo.
—Y me dijo: 'Si no quieres convertirte en un villano, limita tu venganza'.
—Así fue.
—¿Cómo supo que quería vengarme de mi familia? El marqués me reconoció como hijo, pero nunca lo hizo público. Yo solo era un niño nacido en secreto en la casa del marqués, destinado a ser criado como mayordomo gracias a mi inteligencia.
—¿Y?
—Incluso entre los sirvientes, muy pocos conocían mi verdadera identidad. La mayoría creía que era hijo de una doncella muerta y un sirviente fugado. ¿Acaso tenía espías en la casa Headstone? No, no necesita responder eso. Lo que más me intriga es cómo supo lo que guardaba en mi corazón.
Ferus hizo una pausa y dio un paso hacia Eddie. Junto con su movimiento, el ardor que se había enfriado volvió a florecer en sus ojos. —Aunque alguien descubriera mi identidad, no lo asociaría con venganza. ¿No pensó que quizás era solo una forma de sobrevivir? ¿Por qué? Nunca revelé ni un ápice de resentimiento.
—Era obvio.
—...¿Eh?
—Tu mirada lo delataba demasiado.
No había razón para contarle la verdad distante. No quería compartir eso con nadie excepto Louis.
Pero tampoco podía evadir la pregunta. Eddie, frente a Ferus, clavó la vista en sus pupilas.
—¿Mi mirada... lo delataba?
Ferus alzó una mano y tocó el contorno de sus ojos.
—No lo entiendo. ¿Cómo era mi mirada en ese momento para que usted lo supiera...?
—Yo también soy bastante sensible a las miradas y emociones de la gente.
—...Ya veo.
—Si eso responde tu pregunta, me voy.
—¡Una más...! ¿Puedo hacer una última?
—¿Qué? ¿Qué te intriga tanto?
Eddie dejó escapar un suspiro irritado y relajó los hombros.
—¿Por qué es usted tan fuerte?
La pregunta era peculiar, viniendo de alguien que sabía que Eddie era un asesino y un antiguo sabueso de Sober.
No se refería solo a lo físico.
—¿Cómo puede vivir una vida tan recta, sin torcerse? Seguro que atravesó un infierno más duro e injusto. ¿Cómo es posible que sea... tan fuerte que hasta lastima la vista?
Sus ojos ahora brillaban con admiración. El anhelo por alguien que poseía lo que él nunca tuvo era tan intenso que Eddie sintió como si el mero hecho de estar cerca le quemara.
—Lamento decepcionarte, pero no soy tan fuerte. Si aun así me ves así, quizás sea porque tengo a alguien por quien daría mi vida.
—Ah.
Un gemido escapó de los labios de Ferus. Su rostro, antes animado por una extraña emoción, se apagó.
—Deja de preguntar.
Eddie lo apartó, pues se había acercado demasiado. En ese momento, —toc, toc—, se escuchó un golpe en la puerta. Al abrir, Roman entró. —Justo a tiempo. Roman, ocúpate de él.
—¡Sí, no se preocupe!
Dejando atrás la respuesta adulona de Roman, Eddie se alejó de Ferus.
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