Sirviente Chapter 166
Capítulo 166
A medida que la sombra a sus pies se cargaba con un peso más denso que mil jin, el arma derivada de ella también cambió. La guadaña, ahora imbuida de una oscuridad poderosa, había crecido varias veces su tamaño original.
Eddie sonrió al sentir la presencia de su amado, quien no solo se apresuraba a llegar para ayudarlo ante el peligro de caer en la trampa de Sober, sino que seguía transfiriéndole su fuerza sin cesar.
No necesitaba llamarlo ni volverse. Pronto estaría a su lado.
Eddie chasqueó los dedos. Al instante, la guadaña, movida por su voluntad, se deslizó con una agilidad y precisión que contrastaban con su enorme tamaño.
Shhak.
Tras un corte diagonal desde arriba, la hoja giró suavemente como una ola y se balanceó hacia un lado.
¡Chwaaak!
El sonido de carne desgarrada rasgó el viento nevado, rugiendo con ferocidad.
Finalmente, la mitad superior de la criatura cayó sobre la nieve. A pesar de la sangre que derramaba a raudales, aún no emanaba olor a muerte.
Eddie continuó masacrando a la criatura con la guadaña, más rápido de lo que podía regenerarse. Entre tanto, extendió las sombras a sus pies, intentando alcanzar a Sober. Nada terminaría hasta que él fuera destruido.
Aunque solo le quedaban la cabeza y el torso, Sober no dejó de forcejear. Con los ojos desorbitados, como si alguien los hubiera desgarrado, murmuró palabras aún más enrevesadas.
Cuanto más lo hacía, una niebla gris lo envolvía en capas, como protegiendo a un nigromante. Tras ella, el rostro de un demonio se vislumbró sobre el de Sober.
Era tan grotesco que hacía olvidar cualquier rareza vista antes. Su cabello negro, largo como raíces, se enroscó alrededor de su cuello como un dogal.
El demonio, satisfecho al estrangular a su contratista, curvó los labios hacia arriba. Luego, lamió el aire en dirección a Eddie.
Aunque despreciaba a Sober, el contrato lo obligaba a cumplir sus deseos. Con ojos brillantes, el demonio apremió a Eddie, como diciendo que aprovechara esta oportunidad.
Pero para romper esa defensa, necesitaría aún más fuerza. O la ayuda de alguien que la complementara.
[—¡Eddie!]
Justo al pensarlo, una voz familiar resonó en su mente. Louis, molesto por su indiferencia ante su llegada, lo llamó primero.
Aunque ya sabía que estaba a salvo, su voz temblaba de inquietud.
[—¿Estás bien?]
[—Sí, gracias a que llegaste pronto].
[—¿Y él? Parece que aún no lo has eliminado... Ya casi llego. Solo aguanta. No ataques imprudentemente].
De repente, el flujo de energía que recibía se cortó. Es más, parte de ella volvió a Louis, como si este acelerara.
[—Si aún estuviera atrapado, lo entendería. Pero como ya estoy libre, yo me encargaré de él].
Su determinación de no manchar las manos de su amado era clara. Eddie, antes de que la energía a sus pies se debilitara, lanzó un ataque concentrado para debilitar a Sober.
Lamentablemente, fue absorbido por la niebla sin llegar a él. Sober, burlón, hinchó las mejillas y escupió algo.
La nieve manchada de rojo se tiñó de negro. Eddie retrocedió. La maldad de Sober corrompía el mundo a velocidad implacable.
—¡Aléjense todos!
Eddie gritó con urgencia ante la nieve ennegrecida. Los caballeros, desconcertados ante lo nunca visto, vacilaron.
—¡No se queden paralizados! ¡Obedezcan a Eddie! ¡Apártense!
El príncipe heredero, alertado por el ambiente siniestro, también gritó con furia. Roman, al ver que el espíritu del viento no respondía, usó uno de agua para elevarse junto al príncipe y Ferus.
Eddie y Ferus rompieron pergaminos mágicos. Una barrera azul lanzó a varios caballeros lejos. No pudieron salvar a todos. Ferus sacó otro pergamino, pero antes de romperlo, la maldad comenzó a devorarlos.
—¡Uaaagh!
—¡Aaah!
Contaminados de pies a cabeza, gritaron con ojos inyectados en sangre.
—Aaaaah…
Retorciéndose de dolor, uno a uno se convirtieron en ceniza. Ante la escena de vidas borradas como negadas por el mundo, solo quedó silencio.
La maldad, que parecía expandirse sin fin, retrocedió hacia Sober como si hubiera saciado su hambre.
El líquido negro que escupió, como un depredador satisfecho, hizo temblar a los sobrevivientes.
Eddie, impotente, palideció.
De no haber estado las fuerzas dispersas por los ataques simultáneos... Si todos hubieran estado allí, las pérdidas habrían sido catastróficas. La garganta se le secó al imaginarlo.
—Subestimé la situación…
Eddie comprendió su arrogancia. Nunca menospreció el poder de Sober y el demonio, pero en el fondo, creyó que, como especie, él estaba por encima.
—Ahora solo soy un humano.
Aunque usó su poder ancestral para recrear el mundo y salvar a su amado, perdió mucho en el proceso. Y al final, el tiempo lo venció.
Solo ahora, con los recuerdos recuperados, entendió lo ciego que estuvo. Por fin comprendió las burlas de Sober. Le faltó el aire.
—¡Eddie!
¿Cuánto rumió su estupidez antes de que una voz lo sacudiera? Alzó la vista, aturdido.
El mundo ante él, antes sumido en la desesperación de Sober, ahora brillaba.
Sus ojos se abrieron. Y al mismo tiempo, sus pupilas temblaron.
—¿Estás bien?
Louis, protegiéndolo, giró ligeramente la cabeza. Sus ojos rojos, llenos de ternura, verificaban su bienestar. Cada vez que lo miraba, Eddie sentía revivir sus sentidos entumecidos por Sober.
—¿Estás herido?
—…
Era una pregunta repetida, pero en lugar de responder —estoy bien—, sus labios dijeron otra cosa.
—Creo que… mi corazón está herido.
Su voz sonó quebrada. No era momento de caprichos, pero sin querer, bajó la cabeza.
Louis alargó una mano y acarició su brazo. Ante ese gesto, Eddie mordió su labio.
—...Lo siento.
¿Desde cuándo?
¿Desde cuándo dependía tanto de Louis?
Se rió de su debilidad y se abofeteó para recuperar la compostura. Ahora no era el momento. Su mirada, antes vacilante, se endureció.
Se recompuso y se colocó no detrás, sino al lado de Louis. La energía, antes inestable, se equilibró.
—¿Ese montón es Sober? Qué estado más lamentable.
Louis frunció el ceño al ver a Sober tras la niebla aclarada.
El demonio aún estrangulaba su cuello con el cabello. Antes sonreía. Ahora su rostro era inexpresivo, como una marioneta. Louis avanzó paso a paso. En su mano llevaba una espada envuelta en un aura carmesí. Eddie, instintivamente, le envió toda su energía.
El aura se aclaró gradualmente.
¡Tah!
Louis se lanzó hacia Sober, cortando el viento helado. Su sombra creció.
El poder que una vez fue suyo tomó forma en Louis, como en el ‘original’, transformándose en una fuerza imparable. Su sombra infiltró el dominio de Sober sin resistencia.
¡Shhak!
Al descender la espada, la niebla que rodeaba a Sober se desvaneció. Sin su fortaleza impenetrable, solo quedaron el demonio estrangulándolo y el aura asesina de Louis.
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones