Sirviente Chapter 33
Capítulo 33
Louis soltó una sonrisa amarga y bajó la mano. No quería decepcionarse al alimentar esperanzas absurdas. Tampoco quería que su expresión lo delatara e hiciera sentir incómodo a Eddie.
—Supongo que es por entrenar tan duro. ¿No estoy haciendo mal la postura?
—No. No la está haciendo mal.
«¿Entonces puedo besarte?»
Louis contuvo la pregunta. Sabía que los besos eran mucho más adictivos que cualquier otro contacto, y temía que si volvían a besarse, no podría concentrarse. Además, este no era el momento para dejarse llevar por la dulzura.
Sacudiendo la cabeza para despejar sus pensamientos, Louis exhaló y adoptó una postura firme.
El entrenamiento de esgrima con el bastón no era fácil. Balancear algo que normalmente usaba para apoyarse durante largos períodos le hacía cuestionar cómo mantener el equilibrio y cómo mover los pies. Justo cuando creía que lo estaba haciendo bien, un momento de vacilación lo hacía retroceder.
Si confiaba solo en el instinto, temía caerse de manera ridícula frente a Eddie. Pero si pensaba demasiado en cada movimiento, se volvía torpe. Mantener la postura correcta era lo mejor que podía hacer. ¿Cómo podría volverse lo suficientemente fuerte para proteger a Eddie del peligro si seguía así?
—No se apresure.
—…¿Se nota?
—Sí. Debo recordarle que es como un niño que acaba de aprender a caminar. Incluso si camina bien, no está listo para correr todavía.
—Lo sé, pero no puedo evitar sentirme impaciente.
—Aun así, no hay nada que pueda hacer de inmediato. Desear un cambio en un instante es codicia.
Louis iba a replicar que fue gracias a esa codicia que había llegado tan lejos, pero se contuvo.
Las palabras de Eddie siempre tenían razón. Había demasiadas cosas inestables en su vida como para buscar la perfección. Sus defectos eran demasiado grandes. El cambio no llegaría fácil, así que no tenía más remedio que seguir esforzándose.
Al despejar su mente de pensamientos complicados, la mirada de Louis cambió.
Eddie sonrió al verlo. Aunque había sido duro con sus palabras, Louis estaba progresando. Aunque él mismo no estaba satisfecho y pensaba que era lento y torpe, en realidad se movía con bastante equilibrio. No era torpe, y cada movimiento lo ejecutaba con precisión. Eddie valoraba eso, ya que significaba que Louis calculaba cada acción.
Su condición física también mejoraba día a día. Hace poco, Eddie había notado que Louis había crecido bastante, y ahora era aún más alto. Sus hombros y pecho eran lo suficiente amplios como para abrazar a Eddie con holgura. Sus largos brazos y piernas, ahora más musculosos, se veían firmes y fuertes. Todo gracias al aumento en su actividad física.
El Louis de estos días, lleno de energía y determinación, era impresionante.
Un rayo de sol brillante se coló a través de las cortinas entreabiertas y cayó sobre su cabeza. Al mismo tiempo, su cabello rojo oscuro cayó sobre su rostro, cubriendo sus ojos llenos de encanto.
«Pronto tendré que cortárselo».
Louis no parecía incómodo con el cabello largo, ya que no detuvo sus movimientos. El bastón que sostenía rozó la mesita de noche junto a la cama.
—Tsk.
Eddie no pudo evitar chasquear la lengua.
«Sería bueno poder entrenar en un lugar más amplio».
Era una lástima que no pudieran entrenar al aire libre para evitar ser vistos por los caballeros. Por la misma razón, tampoco podían usar el salón de entrenamiento interior.
Aunque no cedían ante las amenazas de Sober, no podían ignorarlo por completo. Ya lo habían provocado lo suficiente como para no saber cuándo, cómo o qué haría. Sober tenía muchas cartas bajo la manga, mientras que Eddie y Louis carecían de recursos para detenerlo.
No podían dejar que los nervios les impidieran actuar, pero tampoco podían bajar la guardia.
Eddie desvió la mirada hacia la ventana.
Ya habían pasado más de tres semanas desde ese día. Aunque, por supuesto, no se había difundido ningún rumor, era probable que se hubiera confirmado que el segundo hijo del conde Edlen estaba postrado en cama debido a una enfermedad hereditaria por parte de su madre.
Sin embargo, no había noticias del Gremio de las Sombras.
Eddie recordó a Raven, el líder del gremio.
«Sabía que no era del tipo imprudente, pero…»
Era demasiado cauteloso.
«Tampoco parece que nos esté vigilando».
Aparte de los secuaces de Sober, no había miradas sospechosas siguiéndolos.
«¿Qué debería hacer?»
¿Esperar un poco más o ir a buscarlo?
«No hay nada bueno en mostrar desesperación».
En una negociación, era fundamental no revelar urgencia. Tal vez no se había comunicado porque estaba evaluando la situación.
«O tal vez está reuniendo la información que le pedí».
Podría haber decidido que, sin nada en la mano, acercarse los dejaría vulnerables a giros inesperados.
«Al final, no tengo más remedio que esperar paciente».
Justo cuando iba a chasquear la lengua por costumbre, sintió una mirada. Al levantar la cabeza, vio que Louis había detenido sus movimientos y lo estaba mirando fijamente. Su expresión no era amable. Por un momento, Eddie estuvo a punto de preguntar —¿Qué pasa?—, pero Louis habló primero.
—Eddie, ¿en qué estás pensando tanto?
—No es nada importante.
—¿No es nada importante en lo que piensas tanto y tan concentrado?
Aunque no había reproche en su tono, así sonó. Eddie se preguntó qué pasaba. ¿Acaso Louis lo había llamado y no lo había escuchado?
Eso no podía ser. No estaba tan perdido en sus pensamientos, y además mantenía sus sentidos alerta por si Louis se lastimaba.
—Aunque no puedo ver, sé cuándo la temperatura de tu mirada cambia. Siempre estoy pendiente de ti. ¿En qué estabas pensando? ¿En alguien más que no sea yo?
Como si ahora le resultara incómodo, Louis se apartó el cabello y volvió a preguntar. Eddie respondió con indiferencia.
—Sí, en alguien más.
—¿Un hombre?
—Si vamos a hablar de género, sí, es un hombre, pero no es el tipo de persona que usted imagina.
Era una forma de decirle que no celara sin razón. Aunque Louis lo entendió, su expresión no se suavizó.
—No pienses en otros hombres cuando estás conmigo. Además, ahora estamos entrenando, es un tiempo solo para mí, ¿sabes? Solo mírame a mí, solo piensa en mí. Concéntrate solo en mí.
Cada palabra estaba impregnada de un fuerte deseo de posesión y exclusividad. Ahora que había expresado sus sentimientos, Louis no tenía reparos en decir cosas que antes solo habría susurrado. Eddie, sintiéndose incómodo, refunfuñó.
—No me disgusta que sea posesivo, pero debe haber un límite. Un hombre demasiado controlador no es atractivo, Su Alteza.
La boca de Louis, que estaba a punto de decir algo, se cerró. En su lugar, frunció el ceño.
¿Había sido demasiado? No lo creía. O tal vez sí, quizás había sido un poco atrevido…
Sus ojos y expresión hablaban por él. No necesitaba escuchar sus pensamientos para entenderlo. Eddie no pudo evitar sonreír ante su adorable reacción y se acercó a él.
Iba a despeinar su cabello, pero cambió de idea y acarició su suave mejilla. Louis, naturalmente, se inclinó hacia el calor de su mano. Luego, movió su rostro, impregnando la palma de Eddie con su afecto.
—¿No estás enojado?
—No lo estoy.
—Oye, Eddie. Te quiero mucho. Sé que siempre me pones primero, pero desearía que tu mente estuviera siempre llena de mí. Sé que es egoísta y caprichoso, pero no puedo evitar ser codicioso.
Su voz suave estaba mezclada con un coqueteo travieso.
—Yo pienso solo en ti… Sería feliz si hicieras lo mismo.
Louis posó sus labios en la palma de Eddie. Luego, movió su cabeza y besó su delicada muñeca. El pulso que sentía parecía conectarse con el corazón de Eddie, y solo sentir eso lo llenaba de satisfacción.
Dejando atrás el deseo, Louis se enderezó y retrocedió unos cinco pasos, extendiendo su bastón.
—Eddie, voy a empezar de nuevo, así que esta vez no me quites la vista.
—Sí. Lo observaré con atención.
—Bien. Es una promesa.
Su mirada y expresión cambiaron. Louis, ahora serio, comenzó a ejecutar los movimientos que podía hacer.
Su desempeño no fue torpe en absoluto. De hecho, era más elegante e impresionante que antes. Eddie, cumpliendo su promesa, no apartó la vista de Louis.
* * *
La noche llegó.
Eddie, acostado, giró la cabeza hacia un lado. Louis estaba dormido.
Había pasado bastante tiempo desde que compartían una habitación no muy espaciosa. Al principio, el sonido de la respiración de otra persona le resultaba incómodo, pero ahora le brindaba una sensación de seguridad. El calor familiar de Louis lo reconfortaba.
Últimamente, Eddie se sentía abrumado por la fatiga y se acurrucó, apoyando su frente en el amplio hombro de Louis. Quería cerrar los ojos así. Si Louis extendía su brazo para abrazarlo, podría quedarse dormido de inmediato, envuelto en esa calidez.
Después de darse un capricho infantil a escondidas, Eddie se levantó con dificultad de la cama y sacó su bolsa mágica.
Toc, toc, toc.
Un sonido llegó en el momento justo. La mirada de Eddie se enfrió. Al volverse hacia la ventana, vio un pájaro envuelto en humo azul. Era un mensajero mágico enviado por Raven.
Comentarios
Publicar un comentario
Por favor sé respetuoso y no hagas PDFs de nuestras traducciones