Deséame Chapter 204

 Extra 9

—¿Esto es todo? No es mucho, ¿verdad?

Grayson preguntó, escaneando los pocos objetos que Dane sostenía. Dane respondió con indiferencia.

—Bueno, la mayoría de las cosas ya están aquí...

—¡Así es!

Justo cuando Dane iba a seguir hablando, Grayson lo interrumpió de golpe abrazándolo por la cintura. Dane, sorprendido, se quedó en silencio, y Grayson, entusiasmado, continuó hablando sin parar.

—Mira, Dane. ¡Cambié toda la cama y los muebles por unos nuevos! 

—¿Qué? 

Al mirar con detenimiento, era cierto. ¿Acaso esa era la razón de la extrañeza que había sentido? Grayson continuó hablando con Dane, quien se sentía un poco desconcertado. 

—Este es el control de las ventanas, este el del televisor, este... 

Siguió mostrándole cada objeto de la habitación hasta que, de repente, se dirigió con pasos ligeros hacia la cama de Dane. 

—¡Tadá! 

Lo que mostró con orgullo fue un pijama. La seda suave brillaba con un lustre que dejó a Dane perplejo. Grayson continuó: 

—Compré algunos regalos para celebrar que vives en nuestra casa. Por supuesto, todos en pareja.

—...En pareja. 

Dane repitió sus palabras con un ligero retraso, y Grayson asintió con entusiasmo. 

—Los compré con el mismo diseño para los dos. Este es el conjunto de baño. Esto también es a juego y estos zapatillas también. Y...

Grayson, que había estado sacando varias cosas, se dirigió a la sala de estar y recogió algo que estaba sobre la mesa.

—¡Tazas! 

En ese momento, todo el cuerpo de Dane se congeló. Grayson regresó donde Dane, sosteniendo una taza en cada mano, completamente ajeno a la reacción de Dane, que tenía sudor frío corriendo por su espalda.

—Mira, les grabé nuestros nombres. El tuyo dice Grayson, y el mío Dane. Si intercambiamos nuestros nombres y bebemos, parecerá un beso indirecto. ¡Es genial! Cuando tomes tu café, escupe aquí. Así será un beso de verdad. ¿Qué te parece? ¿Es buena idea? Es genial, ¿verdad?

Grayson seguía hablando, pero a Dane no se le ocurría qué responder. Las tazas que sostenía Grayson eran, a simple vista, incomparables con la que él había comprado. La cerámica negra con los nombres grabados en dorado, aunque Dane no supiera mucho de tipografías o materiales, claramente eran de un lujo exorbitante. Por supuesto, considerando las tiendas donde solía comprar Grayson, era de esperarse. Pero aún así, Dane no pudo evitar preguntar: —...¿Cuánto costaron? 

—¿Eh? Bueno, ¿cuánto fue?

Obviamente Grayson no lo sabía. Claro, este tipo no pregunta precios al comprar. Así que Dane cambió la pregunta: 

—¿Dónde las compraste? 

La respuesta fue una marca de lujo tan famosa que incluso Dane la conocía. Quedó sin palabras, y Grayson, sin darse cuenta, continuó: 

—Si quieres algo, solo dime. Ah, ¿qué tal si vamos juntos? Tendremos que comprar un montón de cosas si vamos de crucero. ¡Ya sé! Compraremos trajes de baño a juego. ¡Así todos sabrán que somos pareja! ¡Es perfecto! ¡Hagámoslo! 

Grayson seguía hablando solo, emocionado. Dane, por su parte, asentía con respuestas vagas mientras discretamente escondía detrás de su espalda la bolsa de papel con la taza que había comprado. 

«Maldita sea. Lo sabía».

Esa noche, Dane, que apenas había logrado estar solo, buscó apresuradamente en su teléfono móvil la taza que Grayson había comprado y luego se tapó la cabeza con desesperación. El precio en el sitio web era de nada menos que 12,300 dólares. Por poco suelta una maldición en voz alta. Al menos el grabado del nombre había sido gratis, pero eso no servía de consuelo. Con ese precio, deberían darlo gratis. Dane apretó los puños mientras rechinaba los dientes. Sobre la mesa, la taza seguía reluciendo con su esplendor, imponente. Junto a ella, su taza de 27 dólares parecía patética, demasiado patética.

«Maldita sea, debí comprar esa de 52 dólares».

Dane se arrepintió, pero ya era demasiado tarde. Incluso si la hubiera comprado ahora, la situación no cambiaría. Necesitaba algo más. No una taza, sino algo más caro.

—Ugh.

Terminó gimiendo, agarrándose la cabeza. El arrepentimiento lo inundó de repente.

«No debí proponer vivir juntos».

Si Grayson supiera que estaba teniendo esos pensamientos solo por un regalo, probablemente tiraría esa taza cara al suelo y la haría añicos. De todos modos, lo hizo con buena intención, para celebrar a su manera. Dane no quería decepcionarlo.

—Haah.

Respiró profundamente y tomó una decisión. En momentos como estos, necesitaba el apoyo de sus amigos. Y sabía exactamente a quién pedirle consejo.

* * *

—¡Dane, bienvenido!

—¿Cómo estás? Te ves saludable, me alegro.

—¿Qué tal? ¿Pasaste por aquí de camino? ¡Qué bueno verte! Ven y siéntate.

—¿Quieres algo de beber? ¿Te traigo algo?

Tan pronto como Dane llegó a la estación de bomberos, sus antiguos compañeros lo saludaron con alegría. Al verlos moverse de un lado a otro, trayendo bebidas y bocadillos, por fin se sintió en paz. Bebió la mitad de la lata de refresco frío de un trago, dejó escapar un suspiro y sólo entonces recuperó su compostura habitual. 

—Solo vine a saludar. Veo que todos están bien.

Ante las palabras de Dane, los chicos comenzaron a reír y a charlar aquí y allá.

—Nosotros estamos bien, claro. También nos alivia verte bien a ti.

—Parecías muy lastimado la última vez que fuimos al hospital. Parece que ya estás completamente recuperado.

—Todos se sorprendieron cuando renunciaste de repente. ¿Ya no volverás? ¿Qué harás ahora?

Dane respondió con evasivas a las preguntas que esperaba.

—Usaré mis ahorros mientras lo pienso. Necesito un descanso de cualquier modo.

—Tienes razón. Siempre fuiste demasiado trabajador.

Cuando uno de ellos asintió, los demás también coincidieron. 

—No tienes familia que mantener, así que está bien. Podrías viajar un poco.

—Tómate tu tiempo para pensar qué hacer a continuación, no hay por qué tener prisa.

Dane dio las gracias brevemente a sus antiguos compañeros, quienes le dieron una palmadita en el hombro y lo animaron. DeAndre inclinó la cabeza con perplejidad cuando lo vio así.

—Has cambiado un poco.

—¿Yo? ¿En qué?

Ante la pregunta de Dane, los otros chicos también dirigieron su mirada hacia DeAndre. Este se rascó la cabeza, avergonzado por la repentina atención.

—No sé cómo explicarlo exactamente... pero pareces más suave, más relajado…

Balbuceó sin poder dar una explicación coherente, pero los demás parecían entender lo que decía. Después de intercambiar miradas, comenzaron a hablar uno tras otro.

—Es cierto, yo también lo noté. Antes siempre estabas relajado, pero ahora hay algo diferente. 

—Te has vuelto más suave.

—Sí, antes solías ser un poco afilado, pero eso ya no está.

—¿Por casi morir muchas veces has alcanzado algún tipo de iluminación? ¿O fuiste a algún lugar más allá del río?

Uno de ellos lanzó la pregunta como en broma. Pronto los otros chicos también se rieron y siguieron su ejemplo. 

—Dicen que una vez que cruzas ese río, no puedes volver. Y dicen que incluso puedes ver una especie de luz. 

—Sí, también lo leí en un libro. Decía que la luz rodea el cuerpo. Se dice que quienes sobreviven rebotan en ella.

—¿Y qué pasó? ¿Tú también la viste? ¿De verdad? 

La broma se transformó en curiosidad. Dane estalló en carcajadas al ver a sus antiguos colegas decir las mismas tonterías de siempre.

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