Ketron Chapter 88

 Capítulo 88

—Ebon, basta. Primero debemos permitir que el amo Eddie descanse en paz. 

Gerald, quien había estado observando en silencio el ridículo espectáculo, intervino. Aunque parecía que estaba tratando de detener a Ebon, Ketron sabía muy bien que Gerald y Ebon eran del mismo tipo.

—Pero las palabras de Ebon tampoco están equivocadas. 

Como era de esperar, lo que salió de su boca no difería mucho de lo dicho por Ebon. 

—No es alguien que tú puedas codiciar.

Por el contrario, las palabras de Gerald fueron mucho más frías que las de Ebon.

—Conoce tu lugar. 

Las miradas de Ketron y Gerald chocaron con ferocidad. Por supuesto, no importaba lo que escuchara, Ketron no tenía intención de entregar a Eddie a ninguno de ellos.

Simplemente, dado que sus intereses se contraponían, y que en realidad solo se perjudicarían si se enfrascaban en una pelea, y que, en última instancia, estarían interrumpiendo el descanso tranquilo de Eddie, optaron por un alto el fuego temporal.

Gerald dejó escapar un leve suspiro. 

—Vámonos. 

—¿Qué? ¿Vamos a dejar así al amor Eddie? 

—Al menos no es alguien que le haría daño. 

Ebon, que no había conocido a Ketron durante mucho tiempo, frunció el ceño con duda, pero pareció confiar en el juicio de Gerald, ya que no se resistió al agarre de su mano y lo siguió.

Cuando los pasos de ambos desaparecieron por completo, Ketron miró hacia abajo, a Eddie, que finalmente había caído dormido en sus brazos. Su respiración suave y regular indicaba que estaba sumido en un sueño profundo. 

Parecía que no era bueno bebiendo, pero se bebió una botella entera de alcohol fuerte, y además, había estado sin dormir adecuadamente durante los últimos días, así que, en cierto modo, era natural que estuviera así.

La noche avanzaba, y Ketron, que ya había pensado en llevar a Eddie a su habitación, se incorporó sin soltarlo. 

Mientras contemplaba ese rostro aún enrojecido por el alcohol, inclinó levemente la cabeza y posó sus labios en la mejilla rosada. 

Al igual que ellos decían, Ketron no sabía la verdadera identidad de Eddie. Pero no importaba. Eddie había dicho que no quería alejarse de él.

Aunque no lo había verbalizado, ante la pregunta de si lo alejaría, Eddie había negado con la cabeza tímidamente. No era una confirmación rotunda de aceptar sus sentimientos, pero Ketron decidió conformarse con eso por ahora. 

«Con el tiempo, mientras siga a mi lado, llegará el momento...»

Algún día, él también sabrá todo, y llegará el día en que Eddie deje todas sus preocupaciones y acepte sus sentimientos.

Él nunca había fallado en alcanzar sus objetivos. Además, esto era algo a lo que jamás podría renunciar. Así que lo lograría. 

Estaba seguro de que lo lograría.

* * * 

—¿A qué debo el honor de su visita a la mansión? 

El mayordomo de la familia Fontaine tenía una expresión confundida. El dueño de la mansión, que siempre residía en el palacio, había regresado a casa después de mucho tiempo.

El mayordomo miró a Arthur con una mirada extraña. Su señor, que no había visto en mucho tiempo, parecía diferente al de antes, cuando vivía como un inválido. Parecía más relajado y tranquilo, similar a cómo estaba cuando regresó al imperio después de derrotar al Rey demonio. Además, vestía con elegancia ropas lujosas que hacía tiempo no usaba, como si planeara salir. 

—Quería salir un poco.

Como era de esperar, Arthur, quien normalmente habría dudado mucho antes de responder el motivo de su visita, respondió con claridad y se encogió de hombros.

—¿Y el carruaje...? 

—Boram vendrá a recogerme. No te preocupes. 

El mayordomo, que de repente no tenía nada que hacer, echó un vistazo a Arthur.

El nuevo jefe de la familia, que últimamente siempre parecía tener una expresión abatida, había mejorado mucho después de la última competencia de caza.

Parecía que recuperar la Espada Sagrada había causado un gran cambio en su ánimo. 

También llevaba la Espada Sagrada, como siempre, atada a su espalda. Incluso para el mayordomo, que no sabía nada de ella, era evidente que no era una espada común. Emitía un aura sagrada que no podía ser ignorada. El mayordomo deseaba tocarla y examinarla con más detalle, pero sabía que Arthur no se lo permitiría, así que rápidamente abandonó ese deseo.

—Hace mucho que no sale. ¿Adónde se dirige? 

En su lugar, el mayordomo preguntó el destino. Arthur, que normalmente habría puesto cara de fastidio, hoy parecía de buen humor y respondió con una sonrisa.

—Hay un lugar al que quiero visitar desde hace tiempo, así que aprovecharé para ir.

—¿Qué lugar...? 

Justo entonces, un sirviente anunció la llegada del carruaje. Arthur se dirigió hacia la puerta y respondió con ligereza: 

—La posada de Eddie. 

En el carruaje ya estaba sentada Boram. Con una expresión más fría de lo habitual, Arthur se sentó frente a ella después de saludarla con una ligera mirada.

Arthur bajó la Espada Sagrada que llevaba atada a su espalda. La Espada Sagrada, que brillaba con destellos, era bastante pesada, pero para Arthur, el simple hecho de poder levantarla era un motivo de gran emoción.

Boram, que ya estaba en el carruaje, miró con una expresión perturbada la escena.

—Arthur, reacciona. No puede ser la verdadera Espada Sagrada.

»La Espada Sagrada está en manos de Ketron. Esa es una falsa. En lugar de embriagarse con ella, deberíamos pensar en descubrir las intenciones del marqués Rodrigo.

»Arthur, por favor.

Después del torneo de caza, Boram le había aconsejado a Arthur en varias ocasiones que reaccionara, y cuando eso no funcionó, lo reprendió con un tono firme, pero Arthur no hizo caso de sus palabras.

Probablemente Arthur no actuaba así por ignorancia. Seguramente él también sabía que esa no era la verdadera Espada Sagrada. Sin embargo, a pesar de todo, cerraba los ojos y tapaba los oídos.

—Boram, tú misma dijiste que la espada no tenía ningún problema. 

Arthur, en cambio, respondió con descaro. Como ella había confirmado que no había ningún problema, ¿qué más daba? 

Boram no tenía opción.

No se atrevía a verificar la autenticidad del poder sagrado de la espada a través del templo. Si lo intentaba, tarde o temprano el marqués Rodrigo se enteraría, y, sobre todo, esa acción sería un acto de desconfianza hacia la sinceridad del marqués Rodrigo.

Y al mismo tiempo, si el resultado fuera que esa espada no era la verdadera, sería una catástrofe para Arthur, quien ya había afirmado que era "su espada" y la sostenía en su mano.

Naturalmente, para Boram, quien sabía bien que esa espada no era la verdadera, no había opción. Boram había inspeccionado rápidamente la espada y había comprobado que no había nada extraño en ella, que incluso era sorprendentemente similar a la verdadera espada sagrada, pero eso no era suficiente para tranquilizarla.

De hecho, lo que la inquietaba era que la espada era demasiado parecida a la verdadera.

Ahora solo quedaban tres personas en el mundo que recordaban la verdadera apariencia de esa espada.

Incluso pensó que quizás Ketron había intentado tenderle una trampa a Arthur, pero rápidamente negó con la cabeza.

Ketron era inteligente, pero solo en combate. No era hábil en política ni en maquinaciones. Siempre optaba por la confrontación directa y era un fuerte guerrero que podía resolver cualquier cosa de esa manera.

—Hmph.

Además de ser un objeto de identidad desconocida, esa maldita espada había complicado demasiadas cosas. 

Al aceptarla, Arthur había ganado el simbolismo del héroe, pero también había obtenido una incertidumbre inexplicable y, peor aún, había revelado públicamente su alianza con el marqués Rodrigo en la competencia de caza organizado por el emperador, perdiendo mucho políticamente. 

—¿Y qué? Al final, fuiste tú quien dijo que era mejor elegir pronto entre la facción de la nobleza o la del emperador.

Pero Arthur permaneció imperturbable. 

—¡Eso era para esperar a ver cómo se desarrollaba la situación y luego elegir un lado, no decidir forzosamente por cualquiera así como así!

—No pasa nada. 

¿Qué demonios significaba «no pasa nada»? Le había sermoneado una y otra vez que, ahora, debía vivir no como un héroe, sino como un noble del Imperio con ese pasado. Pero tanto antes como después de obtener la Espada Sagrada, Arthur parecía haber olvidado por completo esa idea. 

—Por cierto, debo ir a ver a Ketron.

Y él incluso dijo algo así.

—¿Qué?

—Dije que debo ir a ver a Ketron.

Después del torneo, Boram había encontrado fácilmente la ubicación actual de Ketron. No podía imaginar que estaría en la capital del imperio y menos aún en la famosa posada de la plaza central donde ella misma había ido y venido varias veces.

Como no fue directamente a buscar a Arthur, se juzgó que no debía de estar en la capital o incluso que habría dejado el imperio, así que buscaron principalmente en otros lugares, pero resultó ser como el dicho de que «bajo la lámpara hay más oscuridad».

Incluso esa posada era un lugar que Agustín había sugerido visitar juntos en el pasado.

Debería haber aceptado esa sugerencia. Boram lo lamentó tarde, pero ya era algo del pasado. 

Por supuesto, también compartió la ubicación con Arthur. Pensó en detenerlo por miedo a que hiciera algo impulsivamente si sabía el lugar, pero Arthur estuvo inusualmente tranquilo en ese entonces.

Sin embargo, después de obtener la falsa Espada Sagrada, de repente decidió ir a ver a Ketron.

Solo podía haber una razón para un cambio de estado de ánimo. La falsa Espada Sagrada que había obtenido. Probablemente era debido a la tranquilidad mental que le había traído.

Y claro, Arthur se enojaba cada vez que Boram decía "falsa", pero ambos sabían que no era la verdadera.

—¿Qué vas a hacer al encontrarte con Ketron?

—¿Quién dijo que voy a ver a Ketron? También quiero vivir mucho tiempo. 

—¿Y entonces?

—No es a él a quien quiero ver.

—¿A quién quieres ver, entonces?

—A esa persona sin la cual él no puede vivir.

—…

—¿A ti no te da curiosidad?

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