Ketron Chapter 98

 Capítulo 98

Cuando abrió los ojos por primera vez en este mundo, todo le resultaba ajeno y no podía decir que conociera a nadie, así que solo tragó su tristeza y lloró en soledad. Pero ahora ya no necesitaba hacerlo. 

Porque el Eddie de hoy tenía a alguien que le prestaría su amplio regazo cada vez que el dolor lo embargara. 

Eddie se dirigió a la habitación contigua sin vacilar. Sin ánimos ni para tocar, abrió la puerta de golpe, como si entrara a su propia habitación. Solo entonces recordó que era plena madrugada, pero ya no podía contenerse. 

—Ket… 

Llamó a Ketron. En su visión, ya adaptada a la oscuridad por haber estado tumbado sin pensar, sintió que Ketron lo miraba con unos ojos en los que no quedaba rastro de sueño. 

Eddie subió directamente a la cama de Ketron. Levantó las sábanas que lo cubrían y se metió sin ceremonias en su cálido abrazo. A diferencia de Eddie, Ketron estaba bien cubierto con las sábanas, y su cuerpo era cálido y acogedor.

—Abr… abrázame. 

—…

—Ket, abrázame, por favor. 

Se enterró en ese pecho amplio mientras balbuceaba sin sentido, pero Ketron no tuvo dificultad para entender lo que Eddie quería. 

Ketron abrazó al bandido que, en plena madrugada, se había colado de repente en sus brazos. 

Eddie se dejó atrapar por completo en el amplio abrazo de Ketron. 

Lo primero que sintió fue alivio. Alivio por estar envuelto en ese pecho firme y cálido. 

«Ah, todo está bien». 

Ni él mismo sabía qué era lo que estaba bien, pero aun así, Eddie lo pensó. 

No es que se hubiera solucionado algo o que la situación hubiera mejorado, pero, aun así, estar junto a Ketron le daba la vaga sensación de que todo estaba bien. 

La sensación de que nada había salido mal. Sin saber qué era ese «nada», Eddie sintió un alivio inexplicable. Siempre que Ketron estaba cerca, ocurría lo mismo. 

Así pasaron un largo rato abrazados. 

—…No pensaba preguntar hasta que tú lo mencionaras primero. 

Aunque el sueño no llegaba, Eddie cerró los ojos y se quedó quieto en los brazos de Ketron. Al sentir que este, que le había estado palmeando la espalda, rompía el silencio tras un largo rato, Eddie abrió los ojos de golpe. 

—¿Qué conversación tuviste con el emperador para que estés así? —…Ah. 

«¿Emperador?» 

Eddie pensó que para Ketron parecía que él había sufrido mucho después de encontrarse con el emperador y de repente había venido corriendo.

Explicar lo del sueño alargaría demasiado las cosas. Y, por supuesto, tampoco podía contarlo tal cual. 

No es que lo del emperador fuera más breve, pero si había que hablar de algo, prefería este tema. 

Aunque aún le revolvía el estómago, estaba mucho mejor que al despertar del sueño, así que Eddie respiró hondo y habló. 

—Tú también lo oíste llamándome "dongsaeng". El emperador es mi hermano mayor. 

Para ponerlo en términos de películas o dramas, era un secreto de familia del nivel de «en realidad, yo soy tu padre». Que alguien que siempre había insistido en ser plebeyo, incluso ante miradas sospechosas, resultara ser el hermano menor del emperador… 

N/T «en realidad, yo soy tu padre»: Referencia a Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back.

—Siento no habértelo dicho antes. Para ser honesto, hasta hace poco yo mismo vivía como si lo hubiera olvidado. 

Eddie mezcló algo de verdad. Sabía que sonaba a excusa barata, pero no había remedio. No había tenido tiempo de pensar en una explicación adecuada. 

—No se parecen en nada. 

También era cierto. Dado que el emperador era Lee Jung-han, habría sido raro que se parecieran. Además, siendo medio hermanos y, según el emperador, este era "un calco del anterior emperador", era lógico que parecieran completos extraños. 

Era la razón por la que Ketron, aun conociendo el rostro del emperador, no había imaginado la verdadera identidad de Eddie. 

—Aun así, para mí es un hermano valioso. 

Aunque no fuera el verdadero Lee Jung-han, era un ser idéntico a él en rostro y personalidad. Alguien de quien podía hablar con orgullo incluso en este mundo donde no sabía nada, diciendo «ese es mi hyung-nim».


[—Intentan derribar el cielo].


Así que, aunque sabía que su hermano no caería fácilmente, Eddie no podía evitar reaccionar con sensibilidad ante la noticia de que los nobles conspiraban contra él. 

Era una familia que ya había perdido en otro sentido. Si perdía a ese ser querido también en este mundo, era obvio que no podría soportarlo. 

Seres queridos… 

Sin darse cuenta, la mirada de Eddie se dirigió al rostro de Ketron. Al levantar la cabeza, que había tenido hundida en el pecho de Ketron, sus ojos se encontraron con las pupilas negras de Ketron, que parecían haber estado observándolo todo este tiempo. 

Si ese ser querido, si Ketron desapareciera… 

—…Ah. 

Eddie sintió cómo su corazón se hundía de golpe al hacer esa suposición. 

Tan solo imaginarlo le provocaba una sensación de opresión en el pecho. Fue tan intenso que le dolieron las costillas y le costaba respirar.

—¿Eddie? 

Ketron lo miró con curiosidad desde arriba. Alargó disimuladamente la mano y palpó su mejilla, como si buscara alguna herida o midiera su temperatura. 

El dorso de la mano de Ketron era cálido contra su piel. 

«Si te pierdo, no podré soportarlo».

«Quizás… incluso más que perder al emperador que lleva el rostro de Jung-han».

Era una revelación tan repentina como abrumadora. 

Tal vez le gustaba Ketron más de lo que creía. O quizás había llegado demasiado lejos para llamarlo solo "gustar". 

—Ket… ¿qué harías si perdieras a alguien importante para ti? 

Eddie, que había estado observando el rostro de Ketron en silencio, formuló la pregunta. «Yo no podría vivir sin ti. Y perder a mi hermano también me destruiría». 

La expresión de Ketron se tornó rígida. Al mirar fijamente a Eddie, parecía… levemente enfadado. 

—Para mí, ahora esa persona eres solo tú. 

Ah. Eddie comprendió demasiado tarde que había metido la pata. 

—¿No es demasiado cruel pedirme que imagine perderte a ti?

—Perdón. 

Eddie reconoció su error y se disculpó al instante. Aun así, su corazón latió con una intensidad infantil. 

Las palabras «eres solo tú» hicieron que le saltara el corazón, como si quisiera escapar de su pecho. Quizás era… emoción. 

Era gracioso cómo su cuerpo cambiaba de actitud en un instante, como si de repente se diera cuenta de que había estado actuando como un niño mimado pidiendo un abrazo a Ketron, luchando con el eco de un sueño que no parecía un sueño.

Ahora que lo pensaba, realmente había estado actuando como un niño mimado.

Con un hombre cuatro, no, ocho años menor que él. Al ver a Ketron aceptarlo tan naturalmente, Eddie se dio cuenta de que, consciente o inconscientemente, había estado mimándose con Ketron hasta ahora.

Avergonzado pero con el corazón aún más acelerado, Eddie hundió el rostro en el pecho de Ketron. Estaba caliente. 

—Lo siento. 

Se disculpó de nuevo. Ahora que lo pensaba, su pregunta había sido insensible. Sabiendo lo que significaba para Ketron… 

Él no solía rodearse de mucha gente, y después del final de la primera parte, en realidad había muy pocas personas dentro de ese círculo. Entre ellas, Eddie estaba en el centro. 

Como aceptando sus disculpas, Ketron posó un breve beso en su frente. 

—Si te perdiera, probablemente...

Ketron murmuró con un suspiro.

—No podría vivir. 

Su voz era baja pero firme. 

—¿Te sirve esa respuesta?

En ese momento, Eddie ya no pudo contenerse, levantó la cabeza que tenía enterrada en el pecho de Ketron y lo miró fijamente. Mirando el rostro marcado y definido que se veía claramente incluso en la oscuridad, Eddie tomó una decisión.

Sujetó la mejilla de Ketron. Cada vez que lo veía, admiraba en secreto lo guapo que era, y acercó su rostro al de él.

Cuando sus labios se tocaron, a diferencia del primer día cuando Ketron apenas podía abrir los labios y tartamudeaba, esta vez abrió los labios de inmediato. Era el resultado de un aprendizaje repetido.

Eddie entrelazó sus lenguas sin vacilar. Aunque le resultó extraño ser él quien buscara la lengua de Ketron, cuando siempre había sido al revés, pronto recordó cómo hacerlo. 

Al mirar fijamente a Ketron mientras sus lenguas se enredaban húmedas, notó esa mirada devoradora que Ketron siempre le dedicaba en estos momentos. Pero ahora, en la intimidad de la cama a altas horas, sus ojos ardían con aún más intensidad. 

Tras un largo rato de lenguas entrelazadas, al separarse, Eddie comprobó que la parte inferior de Ketron estaba tan excitada como su expresión. 

La prominencia que rozaba su entrepierna era impresionante. Al escapar de Eddie un sonido de genuina admiración, Ketron, sin ocultar su excitación, lo atrajo con fuerza contra sí. 

—Si sigue así… yo tampoco podré contenerme. 

Sabiendo claramente lo que Ketron sentía por él, Eddie también sentía que esto era una provocación. Besos con aliento caliente llovieron sobre su rostro. 

Aunque Ketron había dicho que no podría contenerse, no inició nada más allá de pegar su cuerpo contra Eddie, como si supiera que este aún vacilaba. 

Quizás, tal como Ketron había insinuado, no se atrevía a comenzar porque tampoco confiaba en su propio autocontrol. 

—Ket, ¿quieres que lo haga con las manos? 

Eddie propuso una alternativa. 

Era la solución intermedia que había encontrado. Todavía atrapado por el miedo a la coercitividad de la narrativa, no podía aceptar a la ligera los sentimientos de Ketron, ni tampoco mezclarse físicamente sin cuidado, así que esta fue la segunda mejor opción. 

Cuando Eddie hizo un gesto de mover la mano de arriba abajo, se pudo ver a Ketron cerrar los ojos con fuerza.

«Ah, ¿esto no es lo que quería?»

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