Capítulo 25 El puñetazo impactó de lleno en el rostro de Grayson, y su cuerpo alto y esbelto se tambaleó violentamente. Tras unos segundos de silencio, los pájaros, asustados por el repentino estruendo, alzaron el vuelo al unísono. El aleteo de sus alas se desvaneció en la distancia mientras Grayson, tambaleándose, retrocedía lentamente y giraba la cabeza hacia Dane. Cuando su rostro volvió a su posición, Dane, por primera vez, vaciló. Los ojos de un profundo tono violeta brillaban con un resplandor inquietante. Por un momento, parecían teñirse de oro, luego volvían al violeta, y de nuevo se mezclaban con destellos dorados, en un ciclo hipnótico. —Pfft. Jajajaja. Una risa extraña brotó de los labios de Grayson. Al mismo tiempo, una cantidad abrumadora de feromonas se esparció por el aire. Era evidente que, más allá de su control, aquello era el resultado de una excitación desbordante, imposible de contener. Dane, sin darse cuenta, sintió un escalofrío recorrer su espalda y retroce...